Rugby: murió un exjugador que había pedido que se investigaran los efectos de los golpes en su cerebro

Tenía 39 años. Cuando se retiró, empezó a reportar episodios frecuentes de cefalea, pérdida de memoria y otros síntomas. La hipótesis es que se suicidó

Jueves 28 de Agosto de 2025

El exjugador de rugby maorí Shane Christie, que jugó en los All Blacks, fue hallado sin vida en su casa y su muerte causó conmoción debido a que en los últimos años se dedicó a promover la investigación sobre los efectos de las conmociones cerebrales y su vínculo con trastornos neurodegenerativos.

El maorí tenía 39 años y tras su retiro presentó síntomas severos de ese tipo de trastornos, algo que lo llevó a militar la investigación sobre el tema. Según la policía de Nueva Zelanda, su muerte se investiga como un posible suicidio.

Christie jugó en los Maori All Blacks y diversas franquicias nacionales. Tras retirarse en 2018, reportó episodios frecuentes de cefalea, pérdida de memoria y fatiga crónica, síntomas que los médicos atribuyeron a lesiones cerebrales durante su carrera.

El compromiso de Shane Christie

La sospecha es que el exjugador padecía Encefalopatía Traumática Crónica (ETC), una patología neurodegenerativa asociada a traumatismos craneales repetidos que solo puede diagnosticarse post mortem. Por esa razón, había manifestado su intención de donar su cerebro a la ciencia.

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Christie asumió públicamente la defensa del bienestar de los jugadores e impulsó cambios en el abordaje de lesiones cerebrales producidas por la práctica del rugby profesional. Su compromiso se intensificó tras la muerte de su amigo y excompañero Billy Guyton en 2023, el primer rugbier de Nueva Zelanda en recibir diagnóstico póstumo de ETC.

También participó activamente en la Fundación Billy Guyton, orientada a visibilizar las secuelas de las conmociones y brindar apoyo afectados.

El efecto de los golpes en la salud mental

La relación entre conmoción cerebral y salud mental en deportes de contacto se instaló en la agenda pública ante la evidencia de casos de ansiedad, alteraciones conductuales y deterioro cognitivo prematuro en exjugadores. Y también de síntomas como los que padeció Christie una vez que dejó la práctica activa del rugby.

En 2018, Christie negoció con New Zealand Rugby (NZR) la incorporación de recomendaciones para mejorar la respuesta ante lesiones cerebrales. Estas propuestas formaron parte de una revisión confidencial, aunque el jugador expresó repetidamente su frustración por la imposibilidad de divulgarlas.