Los festejos en Rosario tuvieron como epicentro el Parque Nacional a la Bandera. Estimaron que se rompió una marca histórica de asistencia
21:59 hs - Miércoles 15 de Julio de 2026
Apenas finalizó el duelo frente a los ingleses que le otorgó a Argentina la chance de jugar el partido definitorio en el Mundial, los rosarinos buscaron la mejor manera de exteriorizar, aunar y elevar sus festejos. Sin ponerse de acuerdo, sin consignas a través de las redes, igual todos rumbearon directamente a las inmediaciones del Monumento, donde se centraron las celebraciones.
Otro pase de fase mundialista, otra vez con sufrimiento, otra vez la selección dejando todo y protagonizando campeonatos y dando batalla hasta el final. Ese conmovedor combo visceral, con el rosarino Leo Messi liderando una cruzada histórica, sumado al rival de turno, agigantó los rasgos épicos de una gesta futbolera que nadie perderá en su inconsciente colectivo.
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Para siempre en la memoria
Nadie olvidará este encuentro ni los festejos que se extendieron mucho más allá de la caída del sol. Este miércoles por la noche seguía llegando gente, como una peregrinación hacia a un sitio de carácter sagrado y, seguramente, la convocatoria que generó la victoria sobre Inglaterra adquirirá números que conformarán un récord. Eso es lo que calculaban y especulaban los encargados de seguridad que custodiaban la zona.
Con “el que no salta es un inglés” como principal himno del recorrido, los habitantes de esta ciudad apenas terminó el partido enfilaron hacia su símbolo más querido y más importante. Así, el celeste y blanco se adueñó por completo de la parte superior del Monumento y le dio el más emocionante de los marcos a ese rito, tan rosarino.
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Todos con el mismo rumbo
Así, la ciudad festejó en masa, con fuegos artificiales, con plegarias al cielo y drones dando vuelta tratando de registrar desde las alturas esa enorme multitud que se juntó para mostrar sus corazones y sus gritos en pleno punto de disfrute y ebullición.
Por eso, tras el pitazo de cierre del árbitro estadounidense Ismail Elfath, se conformó de manera natural una enorme marea humana en sentido único que copó el Monumento y sus alrededores. Con un tinte masivo y familiar, con hombres y mujeres de todas las edades, con miles de chicos sobre los hombros de los padres, con banderas en sus manos, la gran mayoría con camisetas del conjunto nacional, convirtieron cada calle y sus trayectos en vías para darle rienda suelta a esa algarabía infinita, sin límites, que sólo sabe generar y eternizar este apasionante deporte llamado fútbol.