La situación imperante en el Parque es una de más críticas de los últimos años, porque a la cuestión futbolística se les sumaron los problemas por el poder en la barra.
Viernes 09 de Agosto de 2024
Newell's transita quizás por uno de los momentos de mayor incomodidad en años. Los tuvo en tiempos anteriores, pero en esta oportunidad atraviesa por todo tipo de situaciones que no son sólo las futbolísticas. Hoy parecería que una victoria el sábado en el Gigante ante Central podría terminar con todo, pero esa no es la realidad. El club tiene diversos frentes abiertos y de difícil resolución, al menos en lo inmediato, que hace muy compleja la convivencia y el andar institucional.
"El árbol no puede tapar el bosque", reza un viejo adagio popular. Y sirve para entender el momento, porque un triunfo ante el Canalla serviría para maquillar y cubrir una situación peligrosa por la que atraviesa la dirigencia. Si bien el reclamo principal y las quejas residen en lo futbolístico, porque el equipo sigue nadando en el mar de las dudas e intrascendencia —incluso con cambio de DT y jugadores—, lo concreto es que la vida de la entidad pasa por un momento demasiado delicado.
La división y lucha por el poder en el paravalancha, las amenazas con disparos intimidatorios en la puerta del Coloso y la confesión del presidente de Newell's, Ignacio Astore en la audiencia imputativa del miércoles no hicieron otra cosa que generar un desconcierto absoluto. "Resisto lo que puedo a las exigencias ilegítimas", se resignó el mandamás del club, que reconoció el aporte de dinero a los "muchachos" que manejan la tribuna leprosa.
Reconocimiento de lo que es vox pópuli
Lo que hizo Astore, que vive momentos de zozobra, no es otra cosa que reconocer lo que viven los dirigentes en todos los clubes. No es nada que no se sepa, aunque sí es algo contra lo que no se lucha. Tampoco hay una decisión firme de los organismos de seguridad nacional como de los gobiernos de turno para dar una pelea que hasta ahora está perdida por goleada.
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Por algo los dirigentes terminan cediendo, conviviendo con los barras y haciendo frente a sus exigencias de todo tipo. Si no se hace está claro que la estadía se torna intrincada y hay consecuencias.
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Todo el momento adverso, de incertidumbre, de renuncias de directivos y temores que se respira en torno a Newell's hasta influyó en el banderazo —encima el clima tampoco ayudó—. Una reunión de 28 años llevada a cabo con bronca por lo que se vive en el Parque y que sólo sería alivianada con una victoria en Arroyito. Pero, vale resaltar y dejar bien en claro, no solucionará todo lo tristemente expuesto.