La Lepra volvió al triunfo de local y le ganó 2 a 0 a Riestra, un rival directo. Construyó un gesto que le permite despegar y atreverse
21:28 hs - Sábado 15 de Agosto de 2026
Newell's necesitaba una victoria de trascendencia vital para sus fueros y sus ambiciones internas. Precisaba una cosecha gruesa, de a tres, para poder comenzar a enterrar a tiempo no tan viejos fantasmas. Sus voces interiores apuntaban y señalaban necesidades y urgencias que para poder mirar adelante con intenciones serias, primero debía dejar atrás sus propias dudas y sus propios traumas. Por eso, el 2 a 0 sobre Deportivo Riestra, por la 5ª fecha del Clausura, en el Coloso con goles de Guch y Mazzantti en el segundo tiempo, representa mucho más que un resultado.
Es un envión anímico más que oportuno para un equipo que todavía anda buscando bases firmes para otorgarle certezas y sustento a las ambiciones naturales que siempre surgen en el parque Independencia. Esta señal importante, un paso repleto de determinación, ante un rival directo, ubica a la Lepra repleto de confianza y mejor parado de cara a lo que viene.
Además, sigue sin perder en el estadio Marcelo Bielsa, y a la vez le otorga puntos para animarse a más, de una vez por todas, y tratar de pasar la línea de clasificación a la siguiente ronda, algo que nunca consiguió hasta ahora desde que se impuso este formato.
Empezó con susto
A los 2’, Reinatti pudo contrarrestar un grave error suyo en la salida que pudo ser fatal para la suerte del desarrollo del pleito para el dueño de casa. La Lepra, con su dibujo táctico de costumbre, con Giannetti de primer zaguero y Carrizo, el último refuerzo, de segundo, trató de a poco de hacerse dueño de la pelota, pero le costaba encontrar a Guch para generar algo distinto, que rompa la monotonía reinante.
A los 7’, el excanalla Carlos Quintana cabeceó abajo tras un córner y contuvo bien el golero rojinegro. La visita trataba de incomodar a través del orden y de las pelotas paradas, y de allí traía algunos leves riesgos. Newell’s no podía hacerse dueño de las acciones, no encontraba profundidad ni chances claras en sus intentos y se perdía en avances que no prosperaban, sobre todo con errores en los pases.
Apareció Gómez Mattar en Newell's
Recién a los 26’, un remate de lejos de Gómez Mattar pasó cerca del travesaño. Fue la primera seria del local. En la segunda mitad de esa primera etapa, el Rojinegro mostró vacilaciones producto de las malas decisiones, que conspiraban contra sus ideas de juego. Conseguía muchas más cosas por derecha, con Mazzantti y Gómez Mattar, al menos avanzando metros o generando infracciones.
Mientras que, Guch, Ríos y Ramírez, en esos minutos, se perdían en una llamativa intrascendencia. A los 44’, Mazzantti, el mejor en ese tramo, trepó por su sector, y puso un centro muy bueno al Colo Ramírez, que no pudo capitalizar. Fue la segunda clara de la Lepra.
El complemento se inició con intenciones similares de cada lado. Y la Lepra, de a poco, iba arrimándose al área rival, sin ideas claras. En esos movimientos, se repetía demasiado y volvía todo mucho más previsible, lejos de las sorpresas. Y el que sacudió todo fue nada menos Guch, a los 21’, quien con mucha técnica dejó un rival en el piso, se acomodó y con un disparo cruzado y bajo empezó a cimentar una victoria, muy celebrada en el Parque.
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Un golazo de Guch
Parió un golazo que desató una auténtica locura en el estadio rojinegro. El pibe, que no venía teniendo un buen partido, dio la cara otra vez por este Newell’s, y en la rebeldía de estos chicos se apoyan los sueños de resurrección del equipo de Kudelka.
Y, a los 38’, la frutilla del postre la colocó Mazzantti, el que más lo merecía, el hombre más claro y determinante de Newell’s en todo este año. Con esa segunda conquista, le agregó un poco de serenidad a una cruzada que nunca fue fácil. Lo asistió el pibe Guch, que fue clave en el triunfo.
Así, Newell’s se reencontró con el triunfo, de manera merecida, justo a tiempo. Antes de que empiecen a surgir y sobrevolar mantos negros de incertidumbre al Parque. Construyó una buena señal de ratificación de rumbo, hacia adentro y hacia afuera. Era el momento y el rival, escuchó el reto y no falló.