De la mano del rosarino, la selección argentina choca con los europeos hoy, a las 22, en Kansas City, por un lugar en la semifinal del Mundial
06:10 hs - Sábado 11 de Julio de 2026
Otra vez a ponerse la camiseta. Atarse los botines. Levantarse las medias y salir a jugar. Argentina sigue con su sueño intacto y este sábado, a las 22, jugará ante Suiza por un boleto a las semifinales del Mundial, de nuevo en la sede de Kansas City, aquí donde comenzó esta tremenda película de acción y suspenso de la Scaloneta en suelo estadounidense.
Hasta acá llegó la selección con el corazón en la mano y así intentará darle continuidad a la ilusión, en un partido clave que podría significar llegar vivo hasta el último fin de semana del certamen, ya sea para jugar por el título, o por el consuelo del tercer escalón del podio. Y con Messi, el inventor del reloj del fútbol, que desafía a la precisión de los suizos.
Argentina enfrentará a Suiza, ese rival al que derrotó en el Mundial de Brasil 2014 en el alargue con un golazo del rosarino Angel Di María, por los octavos de final. Esta vez el cruce será en Kansas City, en el corazón geográfico de Estados Unidos, donde el estilo de vida y la idiosincrasia americana están arraigados al máximo, con todas las casas embanderadas y un orden muy estricto a cada paso.
En esta ciudad comenzó a desandarse la defensa del título albiceleste, cuando Lionel Messi clavó la tripleta ante Argelia que inició el camino. Luego llegaron las victorias ante Austria y Jordania en Dallas, el triunfo con el corazón en la boca frente a Cabo Verde en el alargue en Miami por los 16avos de final y después se dio la épica reacción frente a Egipto en Atlanta, para llegar a los cuartos de final. Los últimos dos partidos fueron literalmente un parto por lo incierto del resultado y la sensación de que todo podía desmoronarse y que el Mundial se terminaba allí mismo.
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La coraza de hierro
Pero la selección tiene una coraza de hierro, que le permite soportar los impactos y no detener su marcha. Hasta acá, la Scaloneta tuvo algunos pasajes de buen fútbol, otros tantos donde perdió la línea de juego, estuvo desorientada y sufrió, pero lo que jamás hizo fue darse por vencida ni en la más hostil de las tempestades.
Y porque además tiene a un hombrecito que es un coloso. Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, en su sexto Mundial, con 39 años, y con ocho goles en esta Copa, está dando su última función de gala en el escenario mayor del fútbol. Una verdadera bestia que hasta acá siempre rescató al equipo cuando parecía que era hora de armar las valijas y volver a casa.
Además, el diez rosarino está jugando cada partido con la amenaza latente de que puede ser el último en los Mundiales, que podría no haber otro, que ese romance con este trofeo que abrazó bien fuerte en 2022 en Qatar puede llegar a su fin, al menos desde lo formal. Porque sin dudas y más allá de cómo culmine esta aventura, su legado y su leyenda ya son eternas y para el aplauso de pie desde cada rincón del mundo, tal cual ocurre ahora mismo.
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Los desacoples y los merecimientos argentinos
Desde lo futbolístico hay un análisis que invita a soñar con que se puede ir por más. Y es que Argentina llegó con absoluta justicia y merecimientos deportivos a esta instancia, pero sin estar en su mejor versión y con falencias en todas sus líneas. Con desacoples en los laterales de la defensa, sin la fluidez habitual de juego en el medio y con los centrodelanteros por ahora a contramano del arco rival.
Pero si la selección endereza un poco el funcionamiento, corrige en parte los defectos, sin dudas que crecerá y podrá dar el salto de calidad necesario ante Suiza para meterse en los cuatro mejores equipos del mundo.
Dicen que lo que no mata, fortalece. Y Argentina estuvo dos veces, más contra Egipto, al límite de la eliminación, pero allí, en el momento de más complejidad, mostró las agallas y la buena madera de la que está hecho y pasó de la decepción inminente al festejo desaforado por dar otro paso en el Mundial.
Fue tanta la cercanía con el final del sueño, que Lionel Messi terminó llorando como un chico frente a los egipcios, con lágrimas de alegría y emoción, porque ahora puede jugar al menos por un partido más y seguir haciendo lo que más le gusta: estar en el Mundial y desplegar toda su magia.
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De nuevo a todo o nada
Otra vez sin margen de error. Otra vez a todo o nada. Otra vez con esa sensación de que el precipicio y la tierra prometida están a un paso de distancia. En este marco, la Argentina de los milagros chocará con el relojito suizo que también viene invicto en el torneo, aunque sin haber ganado los cinco partidos que jugó como sí lo hizo la Scaloneta.
Suiza en la fase de grupos igualó con Qatar y superó a Bosnia y Canadá. Luego venció a Argelia en 16avosl y en octavos transpiró para imponerse en los penales ante Colombia.
Pero ahora, todo comienza de cero y buscarán meterse entre los cuatro mejores del Mundial, para asegurase así llegar hasta el último fin de semana, ya sea para disputar la finalísima en Nueva York, o bien el consuelo del tercer puesto en Miami. Pero mejor no mirar más allá de Suiza, eso sí, con el reloj del fútbol del lado argentino.