Lo bailaron: Newell's tuvo una actuación horrorosa, fue goleado por Lanús y renunció Sensini

Newell's no opuso resistencia e hizo todo mal ante un conjunto granate que no lo perdonó y le expuso su mayor categoría. La Lepra, última en la anual

Martes 17 de Marzo de 2026

Con qué calificativo definir la goleada sufrida por Newell's para que no lastime todavía más. Para no caer en expresiones obvias, de ocasión. Para que la desazón y desesperanza no sean mayores. Cuesta. Claro que cuesta no utilizar términos condenatorios. Porque el desempeño del equipo rojinegro fue de los peores de los últimos tiempos. Y eso que tuvo malas actuaciones. Pero lo de este martes fue categórico. La Lepra no jugó a nada y Lanús, de una categoría muy superior, no lo perdonó. Lo bailó, lo aplastó 5 a 0 y lo mantuvo en el último puesto de la tabla anual.

Esta misma noche presentó la renuncia el director deportivo Roberto Sensini y fue aceptada por la comisión directiva.

La resistencia de Newell's con el arco en cero duró apenas un cuarto de hora. El tiempo que pasó hasta que Bou convirtió de penal para Lanús. Durante ese lapso fue la única paridad que existió en La Fortaleza: la del marcador. Agazapado, sin conexión entre defensa y ataque para ser punzante, la Lepra no jugó el partido: lo sufrió.

La apertura incluso pudo ser antes. Un tiro del Toto Salvio sin marca se fue muy cerca y otro de Dylan Aquino fue rechazado de cabeza por Nicolás Goitea casi encima de su arco.

La mano de Martín Ortega dentro del área rojinegra, donde impactó la pelota luego del derechazo de José María Canale, le permitió al Granate desnivelar el marcador desde los doce pasos. Era lo único que le faltaba al Grana para dominar absolutamente todo. El desconcierto del equipo de Kudelka fue desde ese momento absoluto. No contuvo a nada y a nadie.

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La impericia de Newell's

Era frustrante la impericia del conjunto rojinegro para frenar el toqueteo constante y rotación de los futbolistas de Lanús. Agustín Cardozo iniciaba la jugada con soltura. Ramiro Carrera rotaba posiciones con Bou. Salvio jugaba por afuera o se tiraba al centro. Sasha Marcich pasaba por afuera. ¿Y Newell's? Nada. Perdía las marcas con facilidad. En el medio y el fondo.

Carrera cabeceó con absoluta libertad, Barlasina alcanzó a tocarla y dio en el travesaño. Y en un pique al vacío, Aquino se fue en soledad y la cruzó ante Barlasina para el 2 a 0.

No pasó nada de esa conquista que Aquino se animó, encaró hacia el área leprosa, nadie lo detuvo y la tocó abajo. 3 a 0. De inmediato se escucharon los "ole" de los hinchas. Un grito lacerante, que puso de manifiesto el pésimo primer tiempo de Newell's.

El sistema 4-3-3 que planteó Kudelka no le dio sus frutos a Newell's. Por una cuestión de esquema y por rendimiento de los intérpretes.

Los primeros que lo pagaron fueron Rodrigo Herrera, sin contención ni traslado de volante interno derecho, y Luciano Herrera, flojo con pelota al pie y en las entregas de extremo izquierdo. Ambos fueron reemplazados para disputar el segundo tiempo con Bruno Cabrera y Jerónimo Gómez Mattar. Con ellos se modificó el dibujo táctico y se pasó a 5-3-2.

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Un descalabro en todas las líneas

Newell's continúo siendo un descalabro en todas las líneas. Cada vez que Lanús fue profundo, le llegó a fondo y al gol. Aquino definió dentro del área con comodidad para el 4 a 0 y Salvio la mandó a la red para el quinto, ingresando por el sector opuesto desde donde se lanzó el centro a ras del piso.

Lanús sacó el pie del acelerador, para alivio de Newell’s. Los ingresos de Marcelo Esponda y Walter Núñez, sorpresivamente empezando desde el banco, fueron modificaciones de ocasión, para maquillar un poco la pobre imagen.

El remate de Esponda que interceptó el arquero Losada estuvo fuera de contexto. Newell’s jugaba a esa altura a lo que podía. Y tiene que agradecer que Lanús le bajó el ritmo al partido. De lo contrario, hubiese sido una caída catastrófica. Hasta el árbitro se apiadó de la Lepra sin dar tiempo adicional. Hasta eso.

El inconveniente no es que Newell's se haya vuelto derrotado de Lanús. Estaba dentro de los cálculos. El tema es cómo perdió. Allí está la raíz del problema de un equipo que, sin victorias en el torneo, mira a todos desde el fondo de la tabla anual. El remedio, por ahora, no aparece. Y el enfermo empeora.