Lionel Messi estuvo sensible como nunca en la reciente Copa del Mundo. Sacó fuerzas de la angustia por la salud de su papá Jorge, que falleció este sábado
06:05 hs - Domingo 09 de Agosto de 2026
No hay ninguna duda. Es el día más triste en la historia de Lionel Andrés Messi, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Un golpe durísimo para el crack rosarino. Para el extraordinario y corajudo futbolista que a los 39 años acaba de jugar un Mundial brillante, que sin ninguna duda y a la luz de la realidad lo hizo con el corazón en la mano y para darle el último tributo a su padre Jorge, a su “ídolo”, como le confió a Ovación cuando era un chiquilín atrevido que asomaba en las inferiores de Newell’s. Por eso Leo dio todo lo que tuvo en su sexta Copa del Mundo, corrió más, anotó más goles, se vació y abrazó cada día con el alma a su papá que no la pasaba bien a la distancia. Así, emocionado como nunca, se lo vio al diez en cada jornada mundialista. Claro que había un motivo supremo: la salud de su padre, que por primera vez no pudo acompañarlo en el máximo torneo. Por eso la tristeza de este día es infinita para Leo.
Este sábado cruel en Rosario falleció a los 68 años Jorge Messi, su papá, pero además su compañero de ruta desde el kilómetro cero de una trayectoria fabulosa con la pelota. Es por eso mismo que para Leo cada día del último Mundial en Estados Unidos fue emocionante, conmovedor, porque encontró en la Scaloneta a su mejor refugio anímico y a su combustible para salir a la cancha hecho un león, a pesar del duro momento que estaba atravesando la familia por el delicado estado de salud de su padre, que por primera vez no podía acompañarlo.
Como grande de verdad, lejos de apichonarlo, Leo puso allí la otra mejilla, ofreció su corazón, sacó a relucir su mejor versión y emocionó a todos los argentinos en un Mundial inolvidable.
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Messi y mejor tributo a su padre
Más allá de la derrota en la final con España, Messi fue por escándalo el mejor jugador del torneo, el héroe de todas las batallas libradas y se metió más todavía bajo la piel de todos los hinchas albicelestes y de los amantes del fútbol en general.
Incluso el diez rosarino por esos días hasta debió lidiar con una noticia falsa que mintió de manera irresponsable sobre el deceso de padre. Fue tras la victoria por 3 a 0 en el estreno mundialista de Argentina ante Argelia, cuando él mismo armó una tripleta extraordinaria inspirada en su padre.
Tras ese primer gol en el Mundial se quebró y se abrazó también con el DT Lionel Scaloni, buscando el afecto que necesitaba en ese momento complicado que sobrellevaba la familia del mejor jugador del mundo. Esa noche en el Kansas City Stadium, Messi no pudo contener el llanto tras el festejo del primer gol con Argelia. El mundo lo vio emocionado, conmovido, no era para menos.
"Un inconveniente familiar"
El mismo crack rosarino avisó enseguida en la zona mixta que estaba lidiando con un “inconveniente familiar”, justo el día que acreditó el récord de jugar seis mundiales y alcanzar al alemán Klose como el máximo artillero en las Copas del Mundo, con 16 goles. Después terminó la copa con 21 gritos, uno por detrás de Kylian Mbappé. Pero a quién le importan los números en este día doloroso.
Lo cierto es que luego de la irresponsabilidad de esa noticia que se echó a rodar sobre la salud de su padre, la gente se abrazó más a Messi y Messi se abrazó más todavía a la selección. Todo lo que vino fue una montaña rusa de emociones fuertísimas.
Siguieron las victorias con el corazón en la mano con Cabo Verde, Egipto, Suiza y el punto culminante de la adrenalina en el partido con el archirrival Inglaterra, oponente que se cruzó por primera vez en el camino de Leo. Otra remontada épica, histórica, que terminó en una película sensacional de la selección abrazada a la victoria, con Leo celebrando otra vez emocionado y esa bandera que dio la vuelta al mundo de “Las Malvinas son Argentinas”.
Esa hazaña de Atlanta fue un volcán de emociones y usando la camiseta azul Leo fue Maradona, 40 años después de aquel partido inolvidable de Diego ante los ingleses en México 1986.
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Inglaterra y un día inolvidable
Sin ninguna duda ese fue uno de los días más felices de su vida deportiva, que comenzó entonando el himno nacional gritando al cielo más que nunca. Y luego, además de ganarle a un rival inédito para él, se dio el gran gusto que se había dado Diego, de regalarle al pueblo argentino este triunfo inolvidable.
El final de la historia mundialista fue justamente la final ante España, con derrota 0-1, que dolió, que ahora es hasta anecdótica porque el sufrimiento por una pérdida humana tapa cualquier resultado deportivo.
Más allá de ese traspié que hubiera significado la cuarta estrella para Argentina y la segunda para Messi en Mundiales, la imagen más fuerte de ese domingo en Nueva York fue la de Lionel emocionado y llorando, tras lo que fue su despedida de la Copa del Mundo. Fue el epílogo de una época dorada del rosarino, que ahora sigue jugando en Inter Miami.
De la zona sur de Rosario al estrellato
Este chiquilín nacido en la zona sur de Rosario que llegó a la cima del planeta, que ganó todo, que también sufrió traspiés pesados, esta vez atraviesa un dolor que no se compara con ninguno. Se fue su papá, su gran afecto y su guía en cada gambeta y en cada gol que hizo con el juguete mágico. El que se la jugó y lo llevó al Barcelona, en un viaje sin ningún cinturón de seguridad, que terminó siendo una aventura fabulosa.
La última foto de Messi en el Mundial quedó en la retina de todos. Con su rostro quebrado en llanto porque no pudo darle otra alegría a los argentinos, pero sobre todo porque en ese momento tal vez más que nunca en su vida necesitaba abrazar a su padre y decirle “fuerza viejo”.
Aquella tarde de la final del 19 de julio en Nueva York las lágrimas de Messi fueron las lágrima de emoción de todos los argentinos, muy orgullosos de su capitán y dándole un abrazo infinito. El mismo abrazo o más fuerte todavía que ahora cada amante del fútbol le dispensa al diez. ¡Fuerza, campeón!