Con diferentes acciones, el deporte recordó lo sucedido en la última dictadura. El compromiso de los deportistas locales que fueron desaparecidos o asesinados
06:10 hs - Martes 24 de Marzo de 2026
El deporte tiene memoria. En cada cancha, en cada sitio donde se practica una disciplina, en las redes sociales, en el interior de los clubes, en museos o bares, deportistas víctimas de la última dictadura cívico-militar fueron recordados y reivindicados. Esos mismos que fueron desaparecidos y asesinados por su militancia y compromiso social.
Por ser empáticos y solidarios. Por pertenecer a una generación que en su mayoría se involucraba en la política, porque entendían que era la herramienta para la construcción de una sociedad más justa.
Y que fueron un obstáculo para aquellos que quisieron imponer un modelo económico que destruyera derechos y profundizara la desigualdad y la distribución de la riqueza en pocas manos.
El corredor Miguel Sánchez y la jugadora de hockey Adriana Acosta, ambos desaparecidos, y el arquero de fútbol Claudio Tamburrini, secuestrado y que luego se escapó de su centro de detención ilegal, son algunos de los tantos símbolos del deporte que permanecen vivos en la memoria, en tiempos de discursos negacionistas que se amplifican desde el mismo Gobierno nacional.
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Pero a pesar de este insistente intento de olvido, de fomento de la cultura del individualismo y de desprecio del otro que está al lado, el deporte recuerda, al cumplirse hoy 50 años del último golpe cívico-militar.
Los homenajes de Newell's y Central
Lo hicieron los clubes rosarinos de fútbol, el deporte más popular y de mayor repercusión. El sábado pasado, organismos de derechos humanos ingresaron al campo de juego del Coloso, antes del partido contra Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
Portaron banderas con las imágenes de las víctimas del genocidio y de las Madres. Además, la camiseta de los futbolistas del equipo rojinegro tuvo estampada la emblemática frase “Nunca Más”.
El día posterior, Central jugó en Mendoza frente a Independiente Rivadavia con un parche en su camiseta con la imagen del pañuelo blanco, símbolo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Mientras que el viernes último, uno de sus futbolistas, Juan Cruz Komar, en compañía de otro exCentral, Ignacio Bogino, participaron de la charla “Jugar y tocar de memoria”, que tuvo lugar en un bar de la ciudad.
Más de 200 deportistas desaparecidos
Es lógico que, para llevar adelante el plan sistemático de exterminio por parte de las Fuerzas Armadas, para imponer un modelo de privilegios, la mayoría de los perseguidos fuesen trabajadores. Entre los cuales se encuentran muchos de los alrededor de 220 de deportistas, identificados hasta el momento, que están desaparecidos o muertos.
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Surgidos de los clubes, escuelas de vida, de formación, de aprendizaje y puesta en práctica de principios y valores.
El espíritu de superación, fraternidad, colaboración y la conciencia de los deportistas que ya no están o los que sufrieron persecuciones, fueron la esencia de aquellos que se involucraron con convicción en la sociedad. En organizaciones barriales y políticas, agrupaciones religiosas, sindicatos. Entendiendo la importancia del compromiso militante.
Todo esta guardado en la memoria
Historias más conocidas unas que otras. Todas de un enorme valor. Que sirven para comprender y no olvidar. Para seguir exigiendo justicia sobre aquellos que aún no fueron condenados por cometer delitos de lesa humanidad. Y para llegar a la verdad, siempre reparadora.
Cada deporte tiene sus desaparecidos. Entre los cuales hay rosarinos. La mayoría del rugby. También del hockey, natación y otras disciplinas. Conocer algunas de sus vidas es imprescindible.
Los desaparecidos del rugby
El primer informe periodístico amplio en el que se detalla sobre los rugbiers rosarinos desaparecidos y asesinados se publicó en septiembre de 2015 en La Capital. Escrito por la periodista Laura Vilche, precisó al menos 16 jóvenes, integrantes de planteles de Maristas, Duendes, Plaza, Jockey, Old Resian, Logaritmo, Gimnasia y Esgrima, Universitario, Sagrado Corazón y Tacuara.
Allí están las historias de Alejandro Víctor Stancanelli y Raúl René De Sanctis, alumnos del Colegio Salesiano San José y militantes de la Juventud Peronista (JUP).
El Pato Stancanelli jugó en Atlético del Rosario y continuó en Old Resian, fundado por su padre, Víctor. Con sus compañeros y el Mono De Sanctis dejaron luego ese club para fundar Nahuel, en la entrada de la ciudad de Pérez y con los años adquirido su terreno por Atlético del Rosario.
“Ambos eran tercera línea. El Pato jugando era cerebral, inteligente, muy habilidoso; el Mono era una máquina de tacklear”, contó un excompañero del plantel de Nahuel a La Capital.
Ellos siguieron sus estudios en la Universidad. “Stancanelli cursaba en la Tecnológica y era de hablar en las asambleas, el Mono estudiaba antropología”, añadió.
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A Stancanelli lo asesinaron a los 21 años en 1976 en un supuesto enfrentamiento. Fue corrido a tiros en bulevar Oroño y San Luis, a la vista de todos.
De Sanctis se fue a Campana a trabajar en Acindar y, con 23 años, fue secuestrado en 1977 junto a su esposa Myriam Oviedo, quien había sido nadadora, ambos militantes de Montoneros. Ella estaba embarazada. Tuvo una hija que recién fue restituida a la familia en 2008. De Sanctis y Oviedo permanecen desaparecidos.
La volante izquierda del hockey
La cancha de hockey del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo de Buenos Aires lleva el nombre de Adriana Acosta, talentosa jugadora que llegó a formar parte del seleccionado argentino, que se encuentra desaparecida.
En Rosario, otra jugadora de hockey desaparecida en la dictadura fue Miriam Moro. Jugó al deporte del palo y la bocha al igual que Ana, su hermana gemela. Todo eso está contado en “Memorias de una insider de izquierda”, artículo del periodista Facundo Paredes en el sitio web Enredando.
Las hermanas Moro empezaron a jugar al hockey en Remeros Alberdi, para seguir después en Universitario, hasta que Ana decidió continuar en Newell’s. En determinado momento, Miriam le siguió los pasos. “Ella se vino porque también era hincha, al igual que mi cuñado, y porque quería jugar conmigo”, explicó Ana.
Miriam ya había recibido el premio Revelación por su talento en el mediocampo. En Newell’s llegaron a jugar incluso en el estadio. En 1972 fueron campeonas de la B.
Ana formaba parte del partido trotskista Política Obrera. Miriam de la JUP. “Ya militante montonera y clandestina, Miriam fue secuestrada tras repartir volantes contra la dictadura en inmediaciones del frigorífico Swift. Horas más tarde, secuestraron a su marido Roberto De Vicenzo. Tenían dos hijos, Darío (un año y nueve meses) y Gustavo (siete meses), y uno en camino”, escribió Paredes. Fue en 1976 y Miriam tenía 24 años. Ella es una de las 30 mil personas desaparecidas.
La nadadora de Los Rosarinos Estudiantil
“Dejame que te cuente” es un valioso proyecto que llevó adelante El Museo de la Memoria de Rosario en el que se narran las historias de rosarinos desaparecidos y asesinados. Entre otras está la vida de María Cristina Márquez, nadadora del club Los Rosarinos Estudiantil y hermana de Marcelo Márquez, reconocido psicólogo dedicado al deporte, que trabajó en Central y en la selección peruana, y que con 18 años dio testimonio en el Juicio a las Juntas.
En una publicación del diario El Ciudadano, de enero de 2024, Ariana Rocha precisó que María Cristina “era muy buena nadando, en especial el estilo mariposa”.
Ella ganó medallas en la natación, pero su vida no se limitaba a la pileta. Hacía colectas para regalar juguetes en el Día del Niño a los chicos de Villa Banana, daba clases de apoyo escolar en los barrios, militaba en la JUP y Montoneros y trabajó en el frigorífico Swift.
La secuestraron en 1976 junto a su compañero y pareja Daniel Barjacoba en San Nicolás. Fueron fusilados en un camino rural cerca de Los Surgentes, en la provincia de Córdoba. Ella tenía 21 años.
La muerte del maratonista
Delfo Cabrera perteneció a una generación anterior a la de todos los mencionados. Pero fue una víctima más. Sufrió dos dictaduras, las autodenominadas Revolución Libertadora, popularmente conocida como Fusiladora, y el Proceso de Reorganización Nacional.
Si bien nació en Armstrong, durante décadas fue una figura inspiradora a nivel nacional y en especial en Rosario, ubicada a unos 90 kilómetros de la localidad natal del campeón olímpico de maratón en los Juegos de Londres 1948.
Cabrera ganó el oro olímpico en el estadio de Wembley y recibió de premio una casa del gobierno de Juan Perón. Identificado con el peronismo, a partir del golpe de 1955 le quisieron sacar la casa y fue dejado cesante como bombero de la Policía Federal. Tuvo que trabajar de pinchapapeles en el Jardín Botánico.
En 1981, a los 62 años, fue homenajeado por su trayectoria en la Provincia de Buenos Aires. Cuando volvió, sufrió un accidente automovilístico y falleció. Según la primera pericia, fue por mala maniobra suya. Toda una mentira.
Recién en democracia se realizó el juicio y se determinó la culpabilidad de otro conductor, que era un funcionario militar del gobierno de facto, que lo embistió y se dio a la fuga. En dictadura, nadie estaba a salvo.