El clásico de Newell's: estaba perdido y Cóccaro lo rescató cuando nadie lo imaginaba

El conjunto rojinegro nunca le encontró la vuelta al partido y parecía que otra derrota era inminente. Pero en el tiempo adicional, llegó al empate

17:43 hs - Domingo 06 de Septiembre de 2026

No habrá sido como aquel gol de Maxi Rodríguez en el cierre del clásico ganado por Newell's 1 a 0, pero la conquista de Matías Cóccaro es de una importancia y dimensión enormes. El partido estaba perdido, el fútbol del equipo de Frank Kudelka no aparecía y, en el tiempo adicional, la Lepra alcanzó un empate impensado, que puso fin a las seis derrotas seguidas contra su eterno rival.

No ganó, es cierto, pero un resultado semejante, por cómo se dio, tiene un enorme valor. Vale para la tabla y para el aspecto anímico.

El primer tiempo de Newell’s fue flojo. Nunca encontró la pelota. Frente a la presión alta del canalla, lanzó pelotazos largos, para saltar líneas, buscando a Matías Cóccaro. Deglutido por los zagueros locales, el uruguayo no conseguía bajarla y entonces a la Lepra no le quedaba otra que agruparse para entorpecer los avances del conjunto auriazul, cada vez más frecuentes a medida que transcurría el primer tiempo.

Una mayor determinación del local y la ausencia de contención en el medio, fue inclinando aún más el desarrollo en contra de los intereses de la Lepra.

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Grietas en la defensa de Newell's

Por si fuera poco, el desempeño defensivo de Newell’s ofrecía grietas, aunque Central no las terminaba de aprovechar. Ortega y Escobar no daban seguridad por afuera.

La visita perdía cada vez más las marcas y le daba vía libre al Canalla para transitar por el medio. Rodrigo Herrera y Regiardo perdían los duelos individuales. Encima, el arco de Ledesma le quedaba muy lejos. No sostenía la pelota y no lograba asociarse. Guch estaba fuera de sintonía. Santiago Solari no entraba en juego.

Un tiro de Mazzantti desde afuera del área que fue a las manos de Ledesma y significó uno de los pocos acercamientos.

Pese a jugar mal, igual la Lepra se encaminaba al entretiempo con un empate sin goles que representaba un premio grande. Pero Ávila la agarró de aire, perforó el arco de Reinatti y Newell’s se fue al descanso con una desventaja justificada.

Hasta el primer cuarto de hora del segundo tiempo, no varió la imagen de Newell’s. Todo le costó un montón. Kudelka buscó una reacción moviendo el banco. Ingresaron Mateo García, Gómez Mattar y Russo. Salieron Guch, Herrera y Escobar.

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Creció el rojinegro

Newell’s la pasó a tener mayor tiempo. Pudo adelantarse en el campo de juego. Gómez Mattar se responsabilizó del traslado y la distribución. Pero a la Lepra le faltaba mayor profundidad. Los avances eran livianos.

Kudelka mandó a la cancha al Colo Ramírez para jugar con doble nueve. Fue un último intento para encontrar lo que no se conseguía con juego por abajo. Minutos después puso a otro, Francisco Scarpeccio. Newell’s jugó los últimos minutos con tres centrodelanteros. Había que lanzarla desde donde sea. Y así, en el adicional, llegó lo que parecía impensado. A partir de un envío largo de Russo.

El gol con suspenso

Scarpeccio la cabeceó y Ramírez se la dio para que Cóccaro la toque sobre la salida de Ledesma. El festejo se demoró. Es que el juez de línea Miguel Savorani sancionó posición adelantada y debió aguardarse que desde el VAR se modificara el fallo. Entonces todos se fueron encima del goleador rojinegro y se apretujaron, felices.

Con esa acción del astuto Zorro Cóccaro, Newell’s alcanzó un punto enorme, por el desarrollo, por el gol en los instantes finales y porque cortó finalmente la racha adversa en los clásicos. Fue a buscar la última pelota y encontró lo que tanto deseaba. Un verdadero desahogo.