El arquero del equipo paraguayo atajó el remate del campeón del mundo y también el rebote, que le quedó al propio capitán canalla
20:17 hs - Martes 05 de Mayo de 2026
Alguna vez tenía que pasar. Desde que volvió a Central, a Ángel Di María le salieron casi todas bien. Hizo goles, dio asistencias y fue determinante en más de una ocasión para que el equipo se quedara con la victoria. Para eso volvió: para ser el plus de un equipo que quiere ganar por fin un título local y aspira a llegar lejos en la Copa Libertadores.
Pero los buenos a veces también fallan, y esta noche de martes le pasó al campeón del mundo en Arroyito. Luego de una gran corrida por la derecha, Veliz cayó en el área cuando tenía posibilidades de llegar al gol y, después de revisar la jugada en el VAR, el árbitro Wilton Sampaio dio penal para Central. Al delantero lo habían tocado abajo y lo desestabilizaron cuando se disponía a rematar al arco.
Falta a Veliz y penal para Central
Se jugaban los minutos finales del primer tiempo y al Canalla se le presentaba una gran oportunidad para irse al descanso en ventaja. Era la primera, y era tardía, pero clara: un penal que ejecutaría, quién si no, el capitán canalla.
Di María acomodó la pelota con la tranquilidad de los grandes, dio tres pasos hacia atrás y se paró casi en línea recta frente al arquero Rodrigo Morinigo, una escena que el Gigante ya vio muchas veces desde que dejó las luces de Lisboa para volver al equipo de sus amores.
Leer más: El árbitro de Central contra Independiente por los playoffs del Apertura: Yael Falcón Pérez
Ángel Di María lo pateó en cámara lenta
Cuando Sampaio habilitó la ejecución, Di María casi caminó hacia la pelota sin dejar de mirar l “uno” del equipo paraguayo. Con parsimonia y la cabeza siempre en alto, quiso esperar a ver hacia dónde se movería el arquero y hasta pareció que en ese juego demoraba el remate. Y, como si todo ocurriese en cámara lenta, sacó el disparo.
El remate fue hacia la izquierda del arco, el mismo lugar hacia el que se lanzó Morínigo. Y el arquero lo contuvo estirando sus dos brazos. La jugada siguió, porque la pelota rebotó hacia el lugar donde Di María empezaba a lamentar la oportunidad desperdiciada. Acaso inesperadamente, el campeón del mundo tuvo una nueva chance y el arquero volvió a frustrársela. Tapó el disparo de reboto con el pecho, como pudo, pero el partido siguió como estaba: 0 a 0.
No había razones para pensar que alguna vez no pasaría: a los mejores les atajan penales y Di María, el mejor de Central y uno de los mejores del país, no tenía por qué ser la excepción. En el fútbol las excepciones prácticamente no existen.