A Central lo persiguen las malas vibras: pudo al menos empatarlo, pero lo perdió

Tras un flaco primer tiempo, se recompuso en el segundo, generó más y llegó al empate. Cuando tenía todo para ir por el premio mayor se quedó con las manos vacías

21:52 hs - Jueves 23 de Julio de 2026

A Central lo persiguieron las malas vibras del final del primer semestre. Un arranque con el pie cambiado, aunque haya sido con el último campeón, es un golpe duro para este equipo que buscaba otra cosa y que mereció llevarse algo de Córdoba, pero que falló en ese final de partido, cuando mejor lucía. Pareció demasiado castigo el 2-1 contra el Pirata, pero fue lo que le tocó.

Ese equipo timorato, desteñido del primer tiempo, cambió por uno más aguerrido y con algo más de idea en el segundo, pero cuando debió dar un salto de calidad, falló. Tenía todo para al menos sumar, pero el final fue perturbador, de manos completamente vacías.

Se movió el balón, se había jugado poco y nada y ya una clara sensación: Belgrano era quien iba a imponer condiciones. Central tuvo un inicio apichonado, timorato, inseguro en cada salida. Y le costó meterse en ritmo porque el juego carecía de potencia. Di María no podía conducir, Campaz estaba perdido allá en la izquierda y nada se construía con facilidad.

La chance que desaprovechó Badaloni

Igual, tuvo todo para patear el tablero, cuando Sporle se equivocó en la salida y le quedó servida al debutante Badaloni, para la zurda, pero abrió mucho el pie y el remate se le fue ancho. Campaz le recriminó que entraba solo por el medio.

Al toque de la de Badaloni llegó un tapadón de Ledesma contra Uvita Fernández. Belgrano era más, al menos insinuaba algo, a partir del manejo y control de Zelarayán y Vázquez. Al Canalla todo le costaba el doble. Y la tracción en bloque y pelota la pie, inexistente.

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Otra vez pudo sorprender cuando nada hacía pensar que eso sucediera, pero Julián Fernández apareció un pasito adelantado tras la arremetida de Campaz por izquierda.

Pero fue otro flash, que rápidamente se apagó. Belgrano volvió a tomar el control. Zapatazo de Vázquez desde el borde del área y Ledesma al córner.

La apertura de Uvita Fernández

Y de un pelotazo largo de Ávila para Di María, que cabeceó exigido, nació una contra letal de Belgrano, en una acción colectiva que puso al desnudo la resistencia canalla. Toque para aquí, para allá y la sentencia de Uvita Fernández en el corazón del área. Quizá haya sido demasiado castigo para Central, pero sí un premio para el que había utilizado las mejores herramientas al servicio del juego.

Desde la actitud, Central fue otro tras el descanso. Al menos se prestó a la pelea, con un mínimo más de convicción. Pudo encontrar el camino al minuto con esa volea con pierna cambiada de Campaz, pero no pudo ser. De fútbol, poco. Pese a ello, otra chance, con ese tremendo zapatazo de Pizarro desde fuera del área que Vicentini mandó al córner. Central ya no era el mismo. Buscaba más por arrestos individuales que colectivos, pero buscaba.

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Coronel metió una apilada bárbara y reventó el palo, Di María la tuvo de cara al arco (el arquero se la sacó justo) después de que todos pidieran penal sobre Julián Fernández, y fue Fernández quien apareció solito en el segundo palo, tras un desvío, para empujarla al gol. Minutos de VAR y gol. Un empate que a esa altura lucía merecido.

El golpazo que recibió Central en el cierre

Belgrano pareció entrar en shock. Afuera Zelarayán. Central tenía una marcha más. Y cuando Almirón quiso meterle más pimienta con Verón en lugar de Di María, una mala cobertura en defensa terminó con el golazo de González Metilli.

Un golpe prácticamente de nocaut para un Central al que el reloj ya le metió un peso increíble en esos minutos finales en los que intentó como pudo para llevarse el punto que, por lo hecho en el complemento, mereció. Pero fue una extensión de las malas vibras del pasado y arranque con derrota.