El peligroso virus del centralismo porteño
La falta de un verdadero federalismo ha impedido el desarrollo armonioso, equilibrado e integrado del país. El trato preferencial que históricamente recibe Buenos Aires es tremendo.

Lunes 31 de Agosto de 2020

Desde los orígenes mismos del Estado nacional, distintos pensadores y políticos han señalado los males que conlleva que Buenos Aires sea la capital del país, y que esté hiperconcentrado allí el poder político y económico (hoy podríamos agregar el mediático). Lo hicieron Alberdi en sus “Bases”, Sarmiento en “Argirópolis”, Leandro N. Alem y el historiador Félix Luna en su libro “Buenos Aires y el país”.

Pero fue el santafesino Ezequiel Martínez Estrada, nacido en San José de la Esquina, quien en su ensayo “La cabeza de Goliat” (1940) describió de manera más cruda cómo el crecimiento de Buenos Aires a costa del interior deformó el desarrollo del país. “Porque no supimos construir una gran nación, construimos una gran ciudad. Buenos Aires es la realización de lo que el país quiso ser: riqueza, seguridad, confort, densidad de población… Buenos Aires es una gran maquinaria que no trabaja con ni para el país. Absorbe brutal y ciegamente la riqueza del interior, devora presupuestos fantásticos… En el orgullo de la cabeza grande está el drama de la pequeñez del cuerpo, mal nutrido y peor desarrollado. La cabeza se chupaba la sangre del cuerpo”, describió Martínez Estrada.

Sorpresivamente, el presidente Alberto Fernández puso este tema en la agenda nacional en el acto que realizó el viernes pasado en Puerto San Martín. “Soy el más federal de los porteños. Nos llena de culpa ver a la ciudad de Buenos Aires tan opulenta, bella, desigual e injusta con el resto del país”, sentenció. Si realmente no fue una frase sobreactuada en el marco de una visita al interior del país, el jefe del Estado debería acompañarla con hechos para comenzar a desmontar el centralismo porteño que viene caracterizando a los gobiernos nacionales de todos los colores políticos.

El trato preferencial que históricamente recibe Buenos Aires es tremendo. Como muestra bastan algunos botones: se lleva hoy el 83% de los subsidios al transporte frente al 17% de todo el interior (en el gobierno macrista era aún peor: 88% a 12%). Los gobiernos nacionales realizan sistemáticamente obras faraónicas en Capital Federal, mientras que en el interior éstas llegan a cuentagotas. E incluso Buenos Aires casi triplicó en enero de 2016 el porcentaje de coparticipación federal que recibe gracias a un decreto del entonces presidente Macri.

La falta de federalismo ha impedido el desarrollo armonioso, equilibrado e integrado del país. Es hora de repensar la Argentina.

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