Esta semana los empresarios de la construcción se unieron en Converge. Las estrategias que plantearon para hacerle frente a una coyuntura de márgenes ajustados
08:05 hs - Domingo 12 de Abril de 2026
Empresarios, desarrolladores, proveedores y referentes del rubro de la construcción se reunieron este miércoles en Rosario con una premisa compartida: frenar, intercambiar miradas y pensar en conjunto cómo reconfigurar el negocio en un escenario que ya no es el de hace unos años. Con menos acceso al financiamiento, escasos incentivos para la compra de inmuebles y una rentabilidad en retroceso, constructores y proveedores enfrentan un cambio de ciclo que obliga a recalibrar estrategias.
Esta necesidad marcó el éxito de esta segunda edición de Converge, el foro de la construcción de Rosario, que se llevó a cabo en la Bolsa de Comercio. El encuentro reunió a los principales actores del sector y funcionó como un espacio para alinear expectativas, detectar oportunidades y ensayar respuestas colectivas frente a un mercado más desafiante. Consolidado como uno de los principales eventos de la industria a nivel regional, el foro ya había convocado en su edición anterior a más de 1.400 profesionales. En esta oportunidad, volvió a reunir a desarrolladores, inversores, proveedores, entidades financieras y especialistas, con una agenda centrada en el panorama económico y las perspectivas para el corto y mediano plazo.
“El evento superó todas las expectativas que teníamos”, aseguró Lucas Bavestrello, uno de los organizadores de Converge, quien destacó la alta concurrencia que alcanzaron en esta segunda edición, con más de 1.900 inscriptos. “Si bien Rosario es una ciudad grande, es como un pueblo grande. Nos conocemos entre todos y se genera ese ambiente de encuentro, de networking, de charla, de compartir experiencias que está muy bueno”, aseguró el empresario, quien también es CEO de Crea Desarrollos.
Por su parte, Juan Fortuna, otro de los organizadores del evento y socio fundador de La Económica, consideró que la construcción atraviesa un panorama difícil por la falta de financiamiento y otras variables que influyen en el día a día de los empresarios. “Somos muy optimistas de que si aparece el crédito esto se puede reactivar de manera importante, pero estamos esperando ese momento. Nosotros creíamos que teníamos la obligación de generar un espacio donde se junte la gente del sector, humildemente lo hemos logrado”, afirmó.
Crédito: el gran ausente
Con una nutrida convocatoria, el evento recibió asistentes no solo de Rosario, sino de Santa Fe y otras provincias como Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires. Pese a las diferencias que rigen en cada territorio, hay una agenda común que mantiene ocupado a los empresarios del ladrillo y es la necesidad de redefinir el modelo de negocio frente a un contexto que cambió sus reglas de juego, bajo la gestión del gobierno de Javier Milei. La coincidencia general fue que, ante la ausencia de crédito hipotecario y un mercado más selectivo, el sector deberá apoyarse en la innovación, la articulación entre actores y una mayor profesionalización para sostener la actividad.
“Las demandas que se escuchan son similares a las que aparecieron en la primera edición del año pasado. Todos esperábamos este año tener más presencia de crédito hipotecario y menos inflación en dólares, un aumento de precios que todavía no termina de encontrar una recuperación en relación con lo que fue el incremento de los costos. También se repite el hecho de que hay buena expectativa de que esto mejore en los próximos meses”, aseguró Santiago Feely, director de Life Desarrollos, quien moderó uno de los paneles de Converge, con expositores de distintas regiones.
Un análisis similar hizo Fernando Pascual, CEO de Pascual Construcciones, firma especializada en el desarrollo de edificios residenciales y proyectos urbanos en Rosario. Para el empresario, que dirige el negocio junto a su hermano Gonzalo, “cualquier país que quiera tener un mercado inmobiliario consolidado necesita crédito, esta herramienta es la gran dinamizadora y es el actor que está ausente. No es que la gente no se quiere mudar, tenemos un potencial tremendo, pero hay complicaciones para lograrlo”.
A su vez destacó la importancia de que la gestión municipal y provincial acompañen al sector privado con normativas actualizadas y en cuestiones estructurales que acortan tiempos y simplifican la finalización de obras. “Tenemos problemas con EPE, con ASSA y en su momento también con el gas, aunque este último se pudo resolver”, aseguró Pascual.
Desde la capital santafesina, María José Correa, CEO del desarrollo corporativo Torre Puerto, expresó que: “hay que ver hasta donde el mercado aguanta tener desarrollos inmobiliarios sin crédito hipotecario. Si aparece y las tasas se empiezan a acomodar y son accesibles para que las personas puedan sacarlo y comprar su primera vivienda o una segunda, el mercado va a empezar a dinamizarse. Hace dos años que venimos pensando que va a aparecer y todavía no”.
Saber dónde enfocarse
Carlos Pasciullo, director general de Arneg, sostuvo que el principal desafío que plantea la Argentina es el de “salir de un modelo de construcción artesanal con las problemáticas normales de una obra y virar hacia un modelo industrial”. Desde la empresa, especializada en soluciones de refrigeración comercial e industrial, vienen en un proceso de transformación y de creciente participación en la construcción a través de paneles térmicos y sistemas eficientes para infraestructura. De hecho, la firma viene de invertir u$s1.800.000 en este segmento, para mejorar los procesos internos y la productividad de estas líneas.
“Más allá de que el sector de la construcción no está en un buen momento, hay nichos que presentan oportunidades y productos que están en crecimiento. En nuestro caso, los paneles lo son, el Aeropuerto usa paneles, los arenas o el microestadio también. De esta forma, empezó a entrar un producto más industrial que ofrece el beneficio de que reduce los tiempos constructivos y no es más caro. A nivel de números, en Argentina seguimos abajo en producción, fabricando 0,10 metros cuadrados de panel per cápita mientras que Uruguay ya está cerca de uno, Brasil o Chile similar. Acá está arrancando”, sostuvo Pasciullo.
Por su parte, Correa celebró la participación de los empresarios en el foro al que valoró como punto de encuentro y lugar de networking, donde los desarrolladores pueden compartir experiencias y desafíos. “Hay un cambio en el mercado, en el Real Estate, que tiene que ver con enfocarse en las personas, en las experiencias que busca el usuario, creo que eso es una gran tendencia”, explicó la directiva, al frente de obras de gran magnitud en Santa Fe como un masterplan en la zona del puerto y la próxima inauguración de un centro comercial a cielo abierto a la vera de la autopista AP-01.
En el caso de su empresa, la construcción no está orientada al segmento residencial, sino a edificios de oficinas y centros comerciales, lo que valoró como algo positivo, en un contexto donde las empresas están volviendo a apostar al trabajo presencial. “Las grandes firmas buscan locaciones y edificios amigables, con buena infraestructura y ahí es donde tenemos que competir y mejorar la propuesta”, sostuvo Correa.
Otra búsqueda en el sector es la de dar valor agregado en las obras y lograr diferenciarse. En este sentido, el arte es otro de los atractivos en los que la construcción supo apoyarse para valorizar el metro cuadrado. Así lo analizó Pascual, cuya empresa es una de las referentes al momento de combinar edificación con propuestas artísticas. Un ejemplo de esta integración es Howo by Milo Lockett, un edificio que construirán en Salta entre Moreno y Balcarce, el cual incorporará el diseño y la intervención de Lockett en algunos de sus espacios. El lanzamiento se prevé para la segunda mitad del año.
Repensar los costos
Algo que se escuchó en los pasillos de Converge, pero que distintas cámaras del sector ya vienen advirtiendo, es el fuerte encarecimiento del costo de construir en dólares. Con insumos, mano de obra y servicios que subieron por encima de la capacidad de pago del mercado, el modelo tradicional de desarrollo “al pozo” perdió atractivo. Hoy, en muchos casos, resulta más conveniente para los usuarios comprar una propiedad usada que invertir en un proyecto desde cero, una ecuación que desincentiva la puesta en marcha de nuevos emprendimientos.
Sin embargo, no todos los empresarios comparten la misma visión. Pasciullo consideró que el escenario actual marca un punto de inflexión para la actividad y advirtió sobre el fin de una etapa de costos deprimidos: “veníamos de un modelo donde los costos eran extremadamente bajos, ese formato no va a volver. El sector está cambiando y adaptándose a un nuevo modelo”.
Pascual sostuvo que el metro cuadrado antes tenía un precio de mercado irreal, alrededor de u$s 700 o u$s 800, que no se convalidaba en el resto del mundo: “cuesta que las personas entiendan que ese valor no podía sostenerse, todavía está un poco alto, pero creo que de a poco se va a ir normalizando”. Siguiendo esta línea, Correa observó que, si bien los márgenes de rentabilidad ya no son los mismos, eso no implica que el negocio haya dejado de ser atractivo. Según explicó, en el pasado las ganancias eran excepcionalmente altas y, si bien hoy son más acotadas, la ecuación sigue siendo positiva. “El mercado se estabilizó, se acomodaron las variables y hay que ser eficientes para sostener los resultados”, sostuvo.
Para Feely, la recuperación viene siendo lenta pero las expectativas hacia adelante son buenas para la mayoría de los desarrolladores. “Se fue limpiando el mercado de departamentos usados a precios ridículamente bajos. Lo que nos queda es que se vaya entendiendo que el metro cuadrado no es un commodity y que no es lo mismo hablar de una unidad con veinte años de antigüedad y sin ningún valor agregado que uno pensado desde una experiencia integral, que hace a la calidad de vida para el propietario o a la renta para el inversor”, sostuvo el empresario.
Con todo, Converge se transformó así en el escenario ideal para que los empresarios pudieran encontrarse y debatir estos problemas comunes, así como encontrar las oportunidades en este contexto. De hecho, no sólo hubo lugar para disertantes del sector, sino que fue también clave la exposición de dos economistas, Salvador Di Stéfano y el cierre que estuvo en manos de Claudio Zuchovicki.