Los biocombustibles son un negocio que abre oportunidades y donde Santa Fe está muy bien posicionada. La visión de Federico Pucciariello, referente del sector
20:44 hs - Miércoles 27 de Mayo de 2026
En un escenario global cada vez más desafiante, donde las principales economías del mundo aceleran políticas para reducir emisiones y avanzar hacia matrices energéticas más sustentables, Argentina, aparece ante una oportunidad histórica. Su capacidad agroindustrial, el liderazgo en producción de aceites vegetales y la disponibilidad de recursos biológicos la posicionan como un actor con potencial para ganar protagonismo en la transición energética global.
Partiendo de esa base, una de las apuestas de mediano plazo que sigue de cerca el empresario de los biocombustibles, Federico Pucciariello, pasa por el desarrollo de nuevas semillas oleaginosas destinadas exclusivamente a la producción energética. El empresario rosarino estuvo en una entrevista en La Capital + donde explicó que el objetivo es avanzar hacia cultivos que no compitan con el uso del suelo para alimentos, una condición cada vez más valorada por los mercados de Europa y Estados Unidos a la hora de certificar biocombustibles avanzados.
“Empiezan a verse semillas alternativas a la soja y al maíz. Para Europa y Estados Unidos la soja compite con el alimento, para mí no es tan así. Estas nuevas variedades no competirían con el uso del suelo ni con alimentos, por lo que podrían encuadrarse dentro de los biocombustibles avanzados”, afirmó el empresario rosarino. Según sostuvo, Argentina va camino a este nuevo desarrollo agroindustrial basado en oleaginosas energéticas no alimenticias y se debe estar a la vanguardia de ese proceso: “porque cuando estás en el último eslabón de agregado de valor tecnológico de cualquier producto o industria, es cuando realmente te volvés competitivo”, aseguró.
Potencial verde
Pucciariello define al país como la “Arabia Saudita de los biocombustibles”, por su liderazgo en la producción de aceites vegetales y su potencial bioenergético frente al mundo. Con esa premisa, el empresario rosarino fue de lleno a un problema que lo obsesiona desde muy joven: la centralidad en el uso de los combustibles fósiles y el daño ambiental que estos provocan. Por eso se enfocó en desarrollar el sector de las energías renovables, fundando en 2003 una empresa pionera en el mercado bio dentro de Argentina: Rosario Bioenergy.
Ese fue el puntapié que lo llevaría, más de veinte años después, a posicionarse al frente del grupo Essential Energy Holding, uno de los que lidera la producción y comercialización de biocombustibles de primera y segunda generación. Tal es así que la firma concretó un acuerdo estratégico con YPF, asociándose al 50%, para reactivar la Refinería San Lorenzo, cerrada desde 2018. Ahora la transformarán en una nueva planta, Santa Fe Bio, que será una biorrefinería de vanguardia bajo estándares internacionales. Este proyecto se enfoca en el desarrollo de combustible sustentable para aviación (SAF), un mercado clave para la descarbonización, ya que el sector aeronáutico es uno de los que más contamina a nivel global.
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La apuesta por la biorrefinación
La idea de reactivar la ex Refinería San Lorenzo comenzó a tomar forma para Pucciariello en 2018, el mismo año en que la planta cerró sus puertas. El empresario recuerda que ese día se encontraba junto al entonces gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, en la inauguración de un parque solar en San Lorenzo Norte, mientras afuera los trabajadores de la refinería se manifestaban por la pérdida de sus puestos laborales. “Ahí le dije a Miguel que teníamos que reactivar este proyecto, porque lo que venía en ese entonces era un nuevo combustible’”, recordó.
Con el paso del tiempo, esa visión derivó en un proyecto de reconversión industrial que hoy prevé una inversión cercana a los u$s 350 millones para transformar la histórica planta en una biorrefinería enfocada en combustibles renovables para aviación. Según explicó, el objetivo nunca fue simplemente volver a poner en funcionamiento una refinería tradicional, sino aprovechar la infraestructura existente para dar el salto hacia una nueva generación de combustibles con mayor valor agregado y menor impacto ambiental.
En paralelo, Pucciariello comenzó a explorar el acceso a tecnologías de biorrefinación desarrolladas principalmente en Estados Unidos y Europa, un segmento que, según sostuvo, históricamente se manejó con fuerte hermetismo. “Todas las empresas tienen refinerías, pero la biorrefinación hasta hace poco se manejaba casi de manera secreta, porque es la última gran frontera tecnológica en combustibles líquidos”, afirmó. En esa línea, remarcó que durante años las compañías que poseían estas licencias evitaron transferirlas a países del hemisferio sur, precisamente por el potencial biológico y agroindustrial que tienen regiones como Sudamérica.
El vínculo con YPF llegó tiempo después, cuando Horacio Marín asumió la conducción de la petrolera estatal. Pucciariello contó que decidió enviarle una carta explicando su visión sobre el futuro de los biocombustibles y el potencial estratégico que tenía la reconversión de San Lorenzo. “Le escribí contándole lo que quería hacer y a la semana me llamaron para una reunión. Marín me dijo: ‘No me tenés que convencer de nada, todo lo que decís en la carta tenés razón’”, relató. A partir de ese encuentro comenzó a tomar forma la sociedad entre Essential Energy Holding e YPF, que hoy impulsa uno de los proyectos más ambiciosos vinculados a combustibles sustentables en la región.
Santa Fe Bio: pionera en Argentina
Mientras avanza el proceso de reconversión del predio industrial de San Lorenzo, Santa Fe Bio comenzó a mostrar los primeros indicadores concretos de actividad. La etapa inicial del proyecto ya presenta un avance cercano al 30% y contempla la instalación de una planta de pretratamiento capaz de procesar aceites vegetales, residuos de origen vegetal y grasas animales para la elaboración de biocombustibles avanzados. La tecnología prevista será “multifeedstock”, una característica que permitirá trabajar con distintos tipos de insumos renovables provenientes principalmente de la agroindustria regional.
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“Estamos en la fase uno del proyecto y ya atravesamos varios hitos importantes. Uno de ellos fue transformar una refinería que estaba parada desde hace varios años, con todo lo que eso implica, la recuperación de caños, cables, motores, el muelle y la limpieza completa de instalaciones que habían trabajado con petróleo. Todo se hizo bajo los estándares internacionales que exige YPF, que realmente marca una vara muy alta”, destacó Pucciariello.
Según detallaron desde la compañía, entre junio y agosto está prevista la salida del primer embarque de materias primas renovables desde el complejo industrial. Los volúmenes estimados rondan entre 10.000 y 12.000 toneladas por barco, con una frecuencia proyectada de embarques cada 45 o 60 días. Una vez completadas las distintas etapas de desarrollo, el proyecto podría alcanzar exportaciones cercanas a los u$s 600 millones anuales, apuntando principalmente a mercados internacionales que demandan combustibles de bajas emisiones.
El impacto también se planea en el entramado productivo regional. Actualmente trabajan en el desarrollo más de 110 empresas contratistas, de las cuales cerca del 90% pertenecen a la región, mientras que más de 100 personas desarrollan tareas diariamente dentro del predio. En paralelo, la futura instalación de un módulo de hidrógeno, insumo clave para la producción de SAF, busca posicionar al complejo como uno de los desarrollos industriales más avanzados del país en materia de transición energética y combustibles sustentables.
La carrera por descarbonizar
Para el referente de Essential Energy Holding, el verdadero potencial del negocio de los biocombustibles aparece en aquellos sectores donde la transición energética todavía tiene enormes desafíos pendientes. En particular, mencionó a la aviación y al transporte marítimo, dos industrias que concentran buena parte de las emisiones globales y que, a diferencia del mercado automotor, todavía no cuentan con cortes obligatorios generalizados de combustibles renovables.
“El mercado de la aviación y el de los barcos no están cortando biocombustibles y contaminan mucho más que los vehículos. El 90% del flete mundial se mueve por vía marítima y los barcos siguen utilizando fueloil, prácticamente petróleo crudo como viene de la tierra”, sostuvo. Según explicó, la presión internacional para reducir emisiones en estos segmentos será uno de los principales motores de crecimiento para el SAF y otros combustibles avanzados durante los próximos años.
En ese contexto, Argentina tiene, según su visión, una ventaja también competitiva por su capacidad de producir biomasa y desarrollar cadenas de valor asociadas a la agroindustria. “La bioenergía tiene costos reales, reposición y una cadena de valor compleja: hay que sembrar, cosechar, usar fertilizantes y afrontar logística. Pero justamente ahí está la oportunidad para países como Argentina, que tienen recursos biológicos y capacidad industrial”, afirmó.
También remarcó que proyectos como Santa Fe Bio pueden convertirse en plataformas para atraer nuevas inversiones y tecnologías vinculadas a la transición energética. “Esto es un proyecto emblema para Santa Fe. La biorrefinería va a traer nuevas empresas y desarrollos asociados a estas semillas y a los combustibles del futuro”, señaló Pucciariello sobre lo que se viene para una industria con potencial para convertirse en uno de los polos de innovación en biorrefinación y combustibles sustentables más importantes de la región.
La entrevista completa a Federico Pucciariello se transmitirá este miércoles a las 19:00 hs en el programa Hombres y Mujeres de Negocios conducido por María Laura Neffen.