Muchos simpatizantes argentinos demoraron horas en llegar al estadio donde Argentina venció a Austria. Una crónica de La Capital en Dallas
11:06 hs - Martes 23 de Junio de 2026
El lunes pasado no fue un día más en la ciudad de Dallas, tierra de cowboys, rodeos y música country en el estado de Texas, en sur de los Estados Unidos. Pasó el huracán Messi para llenar de magia este suelo con los dos goles para vencer Austria. Pero hubo mucho más que esto. Tal vez a la distancia y por televisión sólo se observa el recorte que toman las cámaras de TV y el foco está puesto en el partido, la pelota y el color de las tribunas, pero hay un detrás de escena, un backstage que vale la pena conocer del Mundial. Siempre son hinchas rosarinos a cada paso de la selección.
Como primera medida, el partido comenzó el lunes a las 12 horas de Dallas (14 de Argentina) por lo que para llegar a la cancha no es exagerado contar que los enviados de La Capital enfilaron hacia allí a las 6 de mañana local, tal como lo hicieron muchísimos fanáticos argentinos para evitar la congestión de tránsito furibundo que tapona a la ciudad llegando al mediodía y hasta que cae el sol, ya que en el área metropolitana viven nada menos que 8 millones de personas.
Por ello entre rulos de autopista, carreteras de seis manos y un tráfico continuo de camiones enormes, camionetas de seis ruedas y autos que parecen sacados de "Rápido y Furioso", se divisaban ya al amanecer camisetas albicelestes, de las nuevas flamantes con las tres estrellas y un lugar extra para estamparle la cuarta.
Cerca de las 7 de la mañana, familias, grupos de amigos, contingentes empresariales y hasta algunos que se animaron solos a la aventura comenzaron a copar las puertas de acceso al impactante estadio de Dallas, ubicado en una zona muy moderna de edificios de luces multicolores.
Leer más: Jorge Messi recibió el alta y evoluciona favorablemente tras un delicado cuadro de salud
Las avivadas están en todos lados
Claro que como en Argentina acá también todos aprovecharon la ocasión y los hoteles cercanos al estadio hasta pedían 600 dólares para pasar la noche previa y casi 200 dólares para dejar el auto en el estacionamiento, tanto de estaciones de servicio como en restaurantes cercanos.
Los hinchas se fueron agolpando y la selección fue local ante un par de miles de austríacos, quienes extasiados por el show de Messi luego terminaron ovacionando al diez rosarino. Fueron testigos de otra obra maestra de Leo unos 70.649 espectadores, según anunció la Fifa al final del encuentro.
Todos ellos debieron pasar los estrictos controles de seguridad de la organización con entradas con código QR, llevando sus pocas pertenencias en bolsas de plástico transparente y con los medios de prensa, por ejemplo, pasando sus mochilas y elementos de trabajo por el escáner de los que se usan en los aeropuertos.
Entre las personas de seguridad, empleados administrativos, policías y voluntarios son un verdadero ejército que en cada partido cuidan cada detalle como si se tratara de la final del mundo. Cada situación parece estar pensada de antemano y hay poco margen para equivocar el camino a una tribuna, un puesto de comidas o los sanitarios.
Leer más: Argentina clasificó primera del grupo y podrá guardar en el próximo partido ante Jordania
La ficción casi supera a la realidad
Desde unas cuatro horas antes del partido, a las 8, se abrieron las puestas de un estadio que está entre los más tecnológicos del mundo. Ingresar fue un viaje al futuro, con una pantalla sensacional de cuatro caras montada sobre las cabezas de los jugadores que emite el partido en vivo y por la nitidez impresionante de la imagen, muchos se tentaron a seguir el encuentro por esta gigantografía, más que mirando a los propios jugadores, todo ayudado porque no tiene delay y hasta pareció que los futbolistas de la pantalla se daban los pases antes que los de la cancha. Una locura.
Luego se fueron poblando los cuatro niveles superpuestos de plateas, los tres anillos de palcos y los vips que están como corralitos al pie del campo de juego. Todo con una tecnología de última generación y reluciente a nuevo.
En los anillos detrás de las plateas hay modernos bares y servicios para que jamás se aburra el espectador. Y hacia allí fueron los hinchas argentinos en el entretiempo a cargar energías con una gaseosa y una buena hamburguesa.
Messi desató el carnaval
Luego, sobrevino el segundo tiempo, se consumó el doblete de Messi y el gran festejo argentino en el estadio y en la salida de cancha. Como todo está lejos cada simpatizante comenzó el regreso al sitio adonde se hospedó para planificar el paseo de la noche.
Unas diez o doce horas después de que iniciaron el recorrido del día terminó la desconcentración. Fueron horas intensas, inolvidables, de mucha adrenalina y con ganas de más para los hinchas argentinos que están en Dallas, donde el sábado la selección, ya clasificada, cerrará la fase de grupos con Jordania.