Maternidades postergadas y aplazadas: en Rosario cayó el embarazo joven, pero crecieron las madres +40

Entre 2015 y 2024, la natalidad se redujo un 38% en la ciudad. El embarazo bajó en todas las franjas etarias, menos entre las mujeres mayores de 40 años. El lado luminoso: el importante descenso en el caso de las adolescentes

Domingo 10 de Mayo de 2026

¿Tener o no tener hijos? Ese dilema, impensable para generaciones anteriores, hoy se instaló en la sociedad. Y parece que muchos ya optaron por el no: en Rosario, la natalidad se redujo de manera pronunciada pasando de 25.717 nacidos vivos en 2015 a 15.720 en 2024, según el último Anuario de Población y Estadísticas Vitales de la Municipalidad de Rosario, publicado a comienzos de este año. Esto significa un 38% menos de nacimientos. Las estadísticas incluyen otro dato relevante: los embarazos disminuyeron en todas las franjas etarias, menos entre las mujeres mayores de 40 años, grupo donde se sostuvo el número y hasta hubo un crecimiento.

Los nacimientos son menos y en Rosario, como ocurre en el país y en el mundo, la maternidad se posterga o, directamente, se aplaza. Pero hay un dato luminoso: el embarazo adolescente cayó un 64,1%. Según el informe de la Municipalidad, entre el sistema público y el privado en la ciudad se pasó de 3.054 nacimientos de madres adolescentes de entre 15 y 19 años en 2015 a 1.098 nacimientos en 2024. Políticas sanitarias públicas como métodos anticonceptivos de acceso masivo y gratuito pueden explicar este fenómeno, aunque no hay que dejar de pensar en el cambio cultural en la sociedad: para las nuevas generaciones, tener hijos ya no parece ser un mandato como sí lo fue para sus padres y sus abuelos.

La caída del embarazo no sólo se da en mujeres jóvenes (entre los 20 y los 30 años), sino que se sostiene en casi todas las franjas etarias: entre 25 y 29 años bajó un 37,9% (de 5.689 por año en 2015 a 3.531 nacimientos en 2024), entre 30 y 34 años se redujo un 37,7% (de 6.305 a 3.926 nacimientos en el mismo lapso de tiempo) y entre 35 y 39 años disminuyó un 24,1% (de 4.291 a 3.258 nacimientos), según señala el informe del municipio.

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Hay dos franjas que van a contramano de la tendencia decreciente: en mujeres de entre 40 y 44 años se sostuvo la cantidad de embarazos e incluso se produjo un crecimiento del 3,5%: de 942 nacimientos registrados en 2015 a 975 en 2024. En la misma línea, en mujeres de 45 a 49 años también hubo un incremento: se pasó de 67 a 111 nacimientos, casi el doble.

Baja de natalidad, una combinación de factores: económicos, sociales y culturales

En conversación con La Capital, el especialista en fertilidad asistida y director médico del Instituto Julio Colabianchi, Matías Colabianchi, ve en el consultorio lo mismo que indican las estadísticas: “El promedio de edad de las mujeres que consultan por tratamientos de fertilidad asistida es de entre 38 a 44 años, pero incluso he tenido pacientes de entre 50 a 54 años que han logrado embarazos”. La maternidad se posterga, pero la ciencia avanza y la información también.

Se estiró la expectativa de vida y ha cambiado mucho la sociedad. Hoy los 20 y los 30 años no son lo mismo que hace algunas décadas. Los embarazos se dan en una edad más avanzada y la maternidad (y la paternidad) es mucho más tardía”, sostuvo el experto en fertilidad asistida, cuyo padre fundó la primera clínica especializada en la ciudad. Y agregó, sobre su caso personal, que puede identificar a muchos: “Tengo 50 años, mi mamá me tuvo a los 24 y soy el tercer hijo. Hoy esto es impensado: la mujer no piensa en los hijos antes de los 35, en la mayoría de los casos por proyectos personales, como crecer en su carrera profesional, terminar estudios o hasta viajar”.

“La natalidad no cae por un único motivo, sino por una combinación de factores económicos, sociales y culturales: ya no es más una obligación tener uno, dos o tres hijos. Y se transformó en un fenómeno mundial”, advirtió Gastón Grana, obstetra del Sanatorio de la Mujer y jefe de guardia de la Maternidad Martin, en diálogo con este medio. Y ejemplificó: “En muchos países se está considerando un gran problema, sobre todo por el envejecimiento de la población y la reducción de la clase trabajadora que aporta al sistema jubilatorio”.

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Por su parte, Florencia Rovetto, investigadora del Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (Cifeg) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), señaló que, en muchos casos, la baja de la natalidad se puede observar en relación al crecimiento de la tasa de desempleo: "Algunas de las causas podrían vincularse a los ciclos de crisis económica que afectan el desarrollo profesional y laboral de las mujeres". En este marco, la imposibilidad de acceder a una vivienda propia también complica los planes de familia.

"Lo que es llamativo es que en Argentina la caída de la natalidad se produjo de manera muy abrupta en la última década, con la merma del embarazo adolescente y la postergación de la maternidad", detalló la investigadora. Según el último informe de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de Nación, los nacimientos bajaron un 47% entre 2014 y 2024: de 777.000 nacidos vivos a 413.135.

Las mamás +40 y la fertilidad asistida

Diversas razones pueden llevar a la postergación de la maternidad: priorizar la carrera laboral o académica o no encontrar una pareja estable para embarcarse en ese proyecto, entre otros motivos. "La decisión de postergar (la maternidad) se puede observar en mujeres profesionales de clase media que optan por desarrollar sus carreras y suspender la maternidad en edades reproductivas, para volver a proponerla después de los 40 años", expresó Rovetto, y agregó: "Esto implica dificultades, más allá del acceso a tratamientos, por estar fuera del ciclo de los 25 a 35 años, que sería el ideal para la modernidad".

"También hay mujeres que ya tienen hijos, pero, al formar una segunda pareja pos 40 años, quieren tener hijos en común", añadió Grana sobre otro tipo de caso de maternidad "tardía".

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"A partir de los 40 se considera una edad materna avanzada, y puede haber más riesgos de patologías obstétricas", señaló Colabianchi y, si bien aclaró que estas condiciones pueden aparecer en cualquier embarazo, la principal diferencia es que "a mayor edad, más probabilidad".

Pero la ciencia avanzó sin importar lo que diga el reloj biológico. El especialista narró el caso de una paciente de 54 años que logró llevar a término un embarazo con un tratamiento de fertilidad asistida. "Hay una porción de mujeres arriba de los 50 en las que se da el embarazo. Claramente, con óvulos de una donante. Hoy es bastante más factible por todas las técnicas complementarias", sumó.

Maternidad "tardía"

"Hoy en día avanzaron mucho los tratamientos de fertilidad y están a mano de toda la población. La ciencia ayuda a pensar en una maternidad tardía", sostuvo Grana. En ese sentido, Argentina cuenta con la ley 28.862, sancionada en 2013, que garantiza el acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción asistida y obliga a obras sociales y prepagas a cubrir los tratamientos de fertilidad asistida.

"Antes era casi vergonzoso para una pareja que su círculo se enterara de que estaban haciendo un tratamiento de fertilidad, hoy ya no es un tabú", expresó Colabianchi, y explicó que crecieron los tratamientos por la cobertura de las obras sociales y hay más información.

A pesar de los avances, los costos particulares son elevados: un tratamiento estándar sin la cobertura de prepagas u obras sociales puede rondar entre los 7 mil y los 10 mil dólares, según estimó el especialista.

En cuanto a los tiempos, Colabianchi aseguró que un tratamiento estándar de fertilidad asistida puede llevar entre 20 días y un mes. No obstante, cuando se trabaja con terapias regenerativas para aumentar las chances de embarazo, como es el caso del Instituto Colabianchi, puede demandar hasta tres meses de tratamiento.

El lado luminoso: la baja del embarazo adolescente

A pesar de que la baja de natalidad activa alertas en Argentina y en el mundo, se puede encontrar un costado luminoso en este fenómeno: la pronunciada baja del embarazo adolescente. La directora de Promoción y Cuidado de la Secretaría de Salud Pública, Diana Mardoni, explicó a La Capital que políticas públicas como el acceso masivo a la anticoncepción y a la Educación Sexual Integral (ESI) juegan un rol fundamental en esta caída. Estas acciones, sostuvo la funcionaria, permiten "la planificación familiar".

"En los centros de salud públicos podés acceder a preservativos, implantes intradérmicos, DIU o anticonceptivos orales. Solemos tener también preservativos femeninos. Es bastante amplia la oferta y el acceso", detalló. Mardoni, que es médica generalista, señaló que hace 20 años este acceso era mucho más complicado y no existía este stock en efectores públicos.

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"Las chicas pueden decidir cuándo embarazarse, pero todo esto se acompaña de la posibilidad de interrumpir un embarazo de manera legal", agregó Mardoni, en referencia a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), sancionada por ley a fines del 2020. A ello, Rovetto aportó: "A partir del avance de los feminismos se produjo un fuerte cuestionamiento a la idea de que la maternidad no es el destino único de las mujeres".