El municipio instaló dispositivos que proyectan haces de luz sobre las copas de los árboles para ahuyentar palomas y estorninos. El plan también incluye redes y corredores biológicos.
16:30 hs - Domingo 02 de Agosto de 2026
Rafaela les declaró la guerra a las aves que invaden la ciudad y puso en marcha una serie de estrategias para expulsarlas del microcentro. El objetivo es modificar su comportamiento y lograr que busquen sectores más alejados de la zona urbana para descansar.
Entre las medidas implementadas, una de las más llamativas es la instalación de una suerte de “cúpula de hierro” contra palomas, estorninos y otras especies. Se trata de un ecoláser que busca ahuyentarlas sin causarles daño.
El dispositivo emite una luz verde y realiza un barrido programado sobre las copas de los árboles donde las aves suelen posarse. Al percibir el haz luminoso como una amenaza, los animales abandonan el lugar y buscan otro espacio para pasar la noche.
Desde el municipio aclararon que no se trata de una tecnología letal, sino disuasiva. Con un alcance de hasta 2.500 metros, los primeros equipos fueron colocados en calles céntricas, donde la concentración de aves genera importantes problemas de suciedad.
Los aparatos fueron instalados en puntos elevados para evitar interferencias en el recorrido del láser. Funcionan entre las 18 y las 20, la franja horaria en la que las aves regresan de alimentarse en zonas periurbanas y llegan al centro para descansar en las copas de los árboles.
Según explicó Pablo Capovilla, asesor de la subsecretaría y especialista en aves, los métodos que se llevan adelante en Rafaela se basan en "acciones disuasivas" con el "objetivo de que en los lugares donde ocasionan mayor problemática se implementan estrategias para correrlas y que se vayan a otro lado donde no ocasionen tantos problemas".
Un plan contra las aves
El Plan de Mitigación de Aves consta de diversas tácticas. Además del ecoláser, un método efectivo fue la aplicación de redes en las copas de los árboles para impedir que ciertos pájaros se instalen allí.
Según explicaron desde la Subsecretaría de Servicios Públicos y Ambiente, el tejido resulta ser eficaz porque "no deja que los pájaros elijan esas copa para dormir y mantiene intacta las funciones del árbol".
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En este sentido, el árbol crece, sus polinizadores pueden entrar ir salir de la copa sin problemas y las aves pequeñas, como la tacuarita azul o el carpinterito siguen usándolo.
Además, se impulsó la creación de corredores biológicos para darles otras opciones a los pájaros fuera del centro rafaelino. En este sentido, se llevó adelante un programa de plantación de árboles para que las aves tengan otros lugares para dormir y moverse.