La denuncia del robo de su ganado generó millones de interacciones y la pronta recuperación de los animales. Pero el trasfondo tiene aristas que generan dudas
11:00 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026
"Las penas y las vaquitas se van por la misma senda / Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas". Algo de la vieja canción de Atahualpa Yupanqui podría musicalizar la novela del robo del ganado del influencer La Joya Agro. Todavía no se sabe bien si las vacas era ajenas, propias o ambas, porque lo que comenzó como una desesperada denuncia en redes sociales derivó en una causa judicial que investiga negocios agropecuarios, documentos irregulares y una crisis financiera.
El influencer damnificado, con más de 2,5 millones de seguidores, se llama Bruno Riboldi, un productor agropecuario que habitualmente muestra la vida de campo y comercializa su contenido, pero que esta vez desde la red social denunció el robo de 190 cabezas de ganado. Desde el primer video donde reveló el hecho con 6,5 millones de reproducciones comenzó una storytelling en su cuenta donde contaba las novedades de la búsqueda.
Una docena de contenidos y millones de reproducciones con suspenso y drama, por momentos sobreactuado, pero claramente exitoso por más que lo haya originado una situación delictiva. El video donde contó que había encontrado los animales tuvo 12 millones de reproducciones y 620 mil Me gusta. Llegó a muchas personas que no lo seguían.
El influencer y el robo
Al margen de lo instagrameable, se generó una cuestión judicial y no por un simple abigeato (robo de ganado). El fiscal Ramiro Martínez, de la Fiscalía de Villa Constitución, ahora evalúa si se trata de una estafa o defraudación derivada de vínculos comerciales previos entre La Joya Agro y una persona que dice ser su socio, con lo que busca justificar que no hubo delito en el movimiento de los animales, algo que el damnificado niega.
La Joya denunció el pasado viernes la desaparición de su hacienda en un campo del sur santafesino activando un operativo de la policía rural Los Pumas que logró recuperar la mayor parte de los animales en tiempo récord en un feedlot a 80 kilómetros de donde había sido sustraído.
Los vacunos habían sido trasladados desde el establecimiento "La Cañada", en Santa Teresa, propiedad de un pariente del principal sospechoso, Nicolás Coscia. Este dato no es menor.
La trama se complica con las declaraciones de los involucrados. Mientras Riboldi niega cualquier sociedad o amistad con Coscia -aunque no en un contenido en Instagram- , el acusado argumenta que existía un vínculo comercial previo, que actuó de buena fe y que contaba con autorización para mover la hacienda hacia el feedlot de Chabás. El dueño de ese emprendimiento compró de buena fe pero que ahora se quedó sin el ganado que compró.
Luego trascendió periodísticamente que Coscia atraviesa una situación financiera crítica, con un pasivo de 500 millones de pesos producto de cheques sin fondo y otros incumplimientos.
Un punto clave para la Justicia es la emisión de los Documentos de Traslado Electrónicos (DTe) a través del sistema RENSPA. Se sospecha que estos permisos fueron gestionados de manera irregular para permitir el movimiento de los animales hacia el feedlot donde fueron vendidos como propios.
Por el momento, el fiscal Martínez ha solicitado informes exhaustivos al Senasa para determinar la validez de la documentación y aclarar si hubo una sociedad real que justificara el movimiento de los animales. Mientras tanto, aún resta localizar a unos 29 vacunos y seguramente varios videos de Instagram de la novela.