El kinesiólogo de Funes que escribió una novela sobre ovnis

El kinesiólogo y quiropráctico Edgardo Frattini presentó su novela sobre ovnis “El Hermanado Estelar”

10:00 hs - Domingo 14 de Junio de 2026

El kinesiólogo y quiropráctico rosarino Edgardo Frattini, quien vive desde los dos años en Funes, presentó “El Hermanado Estelar”, su primer libro de ficción sobre ovnis, que sigue a su obra sobre Quiropraxia, un texto pionero en el mundo de esta última disciplina.

Cabello abundante apenas canoso peinado hacia atrás, camisa celeste y blanca a rayitas, pulover gris, saco, pantalón y zapatos negros, Edgardo Frattini puede pasarse horas sentado a una mesa en medio del verde de un bar céntrico de Funes, donde habla sobre su pasión por la escritura, la vida extraterrestre y el mundo de la kinesiología y la quiropraxia.

"Funes era un pueblo"

Nacido el 17 de abril de 1975 en el Hospital de Niños Zona Norte, Frattini es hijo del carpintero, apicultor y albañil Angel Carlos Santos Frattini y del ama de casa Stella Maris López. “Vine a vivir a Funes a los dos años, así que es como si hubiera nacido acá. Me acuerdo de la infancia en Funes que éramos muy pocos. Estábamos siempre con los chicos recorriendo toda la ciudad y el barrio donde vivo ahora, Funes City, era un campo donde íbamos a ver pajaritos y a pescar ranas. Nos conocíamos todos. Había dos escuelas primarias, María Luisa Dora y la 125 Herrera, y después nos juntábamos todos en la Nazaret, en la secundaria .Y los clubes eran dos nomás, el Club San Telmo y el Club Funes. Era eso. Funes era un pueblo, era otro mundo. Un pueblo hermoso porque uno salía de la escuela, comía, se dormía la siesta porque no nos dejaban jugar a esa hora, y después salíamos a dar vueltas por ahí, no volvíamos hasta las 7, 8 de la noche buscando nueces, caminando los campos del otro lado de lo que hoy es la autopista. Era un hermoso pueblo, después de eso se convirtió en ciudad y tuvo el boom del crecimiento, que me gusta también” se presenta Frattini en sociedad.

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-¿Tu papá era un gringo multioficios?

-Tal cual. Mi abuelo italiano vino de Lombardía a Villa María y después se instalaron en Rosario. Y mi mamá era hija de españoles. Mi papá hizo un poco de todo. En la colimba, con 20 años, ya era docente de carpintería. El hacía muchas tranqueras en su pueblo, Alcorta. Trabajaba muy bien la madera. Cuando vino a Rosario se dedicó a la carpintería y a la albañilería, pero sobre todo era apicultor. Y después se dedicó al comercio de la vidrería porque su suegro trabajaba en ese oficio y pusieron una vidriería en Funes. Hacía de todo: carpintería, vidirería, herrería, albañilería, gran parte de la casa la hizo él, lo que se te ocurra, se daba maña para todo. Y lo transmitió a sus hijos, así que todos sabemos hacer de todo.

-¿Cuándo empezaste a escribir?

-En la secundaria me gustaba escribir, me gustaba mucho la materia Lengua y literatura, y la narración me encantaba. Entonces empecé con algunos poemas, poesías, me integré a una peña literaria de Funes, que era municipal, se llamaba Sombra de Luna, y ahí publicamos cuatro libros, entre todos. Juntábamos dinero, hacíamos la publicación y participábamos con dos o tres poesías cada uno. Cuando terminé la secundaria, empecé a estudiar Educación física y seguía con la escritura ya un poco más creativa porque al principio escribía buenas poesías pero muy simples, de la edad, 15, 16 años.

-¿Cómo siguió tu pasión por la escritura?

-Cuando estaba estudiando Educación física empecé con algunos relatos, algunos cuentos muy breves y a los 25 años escribí mi primera novela de suspenso, que todavía está inédita, guardada en cuadernitos, que se llama “La lista”, pero como no está terminada aún puede cambiar. Hay que retocarla, hay que verla de nuevo. Hace 25 años que la escribí. Imagínate que la escritura de hace 25 años no es la misma de hoy. Todo va cambiando, evolucionando y mejorando.

-¿Por qué estudiaste Educación física, primero, y Kinesiología, después?

-Porque me encanta el deporte, el fútbol, en general todos los deportes, y fui nadador federado. Jugué al fútbol en la primera de Morning Star. Jugaba de 10, salimos campeones ese año. Y también fui técnico de la quinta división, con la que también salimos campeones. Ya me gustaba el deporte, por eso estudié Educación física y después me volqué a la Kinesiología. Mientras trabajaba como profesor de Educación física en el Colegio Nazareth hacía la preparación física de tenis particular, como entrenador personal.

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-¿La Educación física te permitió vivir en el exterior?

-Empecé a estudiar Kinesiología, era algo relacionado a la Educación física, y en tercer año, en 2001, corté la la carrera y me fui a trabajar afuera, a Cancún, como profesor de Educación física. Los profesores de Educación física hacemos la parte recreativa de los hoteles con los turistas. Trabajaba en un lugar de vacaciones, de 8 de la mañana a 13 horas, cortábamos y después arrancábamos a las 14 hasta hasta las cinco de la tarde. De ahí me fui a trabajar a Miami, donde hice un poco de todo: desde valet parking hasta mozo. Estaba difícil y necesitaba juntar el dinero para pagar la facultad, más allá de toda la ayuda que me daban mis padres. Busqué en el diario algo mejor, me fui a trabajar a un firgorífico de Morton, en Mississippi, y terminé haciendo toda la parte contable. Arranqué bien de abajo, después pregunté si podía subir un poco la categoría y me hicieron una prueba de Inglés, una prueba de Contabilidad y Matemática, y entré en la parte contable. Hacía toda la facturación desde las 10 de la noche hasta las 7 de la mañana. Fue una experiencia bárbara, estuve un año afuera. Igualmente vine sin un peso porque estaba todo muy mal acá y yo tenía que enviar dinero para sacar de las deudas a mis padres. Me agarró las Torres Gemelas en Mississippi, me dio mucho miedo, fue feo, extrañaba mucho, extrañaba todo. Extrañaba tomar un mate con mi viejo, estar con mis amigos, el partidito. Trabajaba bien, ganaba bien, pero me tiraba más la familia que el trabajo. Si me quedaba podría haber hecho una diferencia.

-El Gringo Role, un rosarino que se fue a vivir a California, añoraba la vida del café en Rosario. ¿Te pasaba algo de eso?

-Tal cual. Es que son cosas que allá no existen. Y allá nos quieren mucho porque somos multioficios, hacemos de todo. Nos ponen a cortar el pasto y sabemos, a levantar una pared y sabemos o aprendemos rápido. Entonces resolvemos situaciones.

-¿Cómo retomaste la Kinesiología?

-Yo había dejado pendiente la carrera. Perdí un año, vuelvo y arranco cuarto año de kinesiología. Con el título de profesor de educación física vuelvo a trabajar, di muchas clases de natación particular, preparación física, entrenador personal, entro a trabajar en una clínica de Rosario y con eso me seguí pagando los estudios hasta que terminé. Y después entré como como profesor como de la Facultad de Kinesiología, como ayudante de cátedra primero y después como profesor adjunto. Me recibí y me inscribí en Quiropraxia en Córdoba, en la Asociación Quiropráctica Argentina.

"La Kinesiología es muy amplia, la Quiropraxia es específica"

-¿Qué diferencia hay entre la Kinesiología y la Quiropraxia?

-La Kinesiología es muy amplia, podés trabajar desde el deporte en la rehabilitación de la rotura de un ligamento ligamento cruzado o con el postquirúrgico de prótesis de cadera o de operación de corazón, todo lo que sea rehabilitación para reacondicionar el cuerpo, adquirir fuerza, resistencia, podés trabajar en un geriátrico o cuando hay un niño que tiene problemas respiratorios. Puede hacer muchísimo Es muy vasto. En cambio la Quiropraxia es específica. Solamente evaluamos la columna vertebral, buscamos las que están fuera de la posición correcta, que es mínima, y están interfiriendo el sistema nervioso. Secundariamente te provoca contractura muscular, un pinzamiento del nervio ciático, dolor de cabeza, mareo. Nosotros lla corregimos a través de una técnica manual, las movemos, las llevamos a la posición correcta y liberamos el sistema nervioso. Es más específico. Bien puntual. antes como kinesiólogo yo hacía masajes en el cuello para sacar el dolor y elongaciones. Ahora con la quiropraxia busco la vértebra y la muevo, nada más. Y ahí espero que se relaje el músculo y que se le vayan todos esos síntomas.

-¿Cómo surgió la idea del libro sobre Quiropraxia?

-En 2010 escribí el primer libro de Quiropraxia en Argentina. Yo hacía muchos folletos, como hacíamos todos los colegas, que eran unos trípticos, unos folletos a color con dibujos. Y el folleto termina en la basura. Tenía que escribir algo que la persona no tire. Al libro no lo tirás, lo usás, lo guardás, lo regalás o lo donás, pero no lo tirás. Entonces empecé a escribir sobre qué es la quiropraxia, para qué sirve y mis experiencias como quiropráctico con los pacientes. Entonces se armó un hermoso libro muy práctico, muy didáctico, muy informativo que mis propios colegas de la Argentina me lo empezaron a comprar. He mandado también a Chile y a México. Hicimos cuatro ediciones, se vendieron 6.000 libros y todavía me siguen pidiendo después de 15 años.

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-¿Fuiste concejal del Roly Santacroce?

-Tengo dos trabajos. Uno a la mañana, como me gusta la política, fui concejal de la ciudad del año 2019 al 2023. Entré en 2019 junto con Santa Croce. Ese fue su primer año como intendente y yo entré como concejal. Y después, cuando dejé el Consejo en 2023 el Roli me llamó para integrar su gabinete, en el cual hoy participo, seguí trabajando en en la gestión. Lo apoyo en su gestión, para mí es la mejor gestión que se hizo en todos los años. Yo pasé por la mayoría de los intendentes y los conozco a todos. La mejor gestión que hubo en la ciudad de Funes es la del Roly Santa Croce. Y después la tarde hago mi profesión, que es la quiropraxia. Tengo mi consultorio particular hace 20 años. Y después en el tiempo que me queda a veces escribo.

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Leonardo Vincenti / La Capital

-¿Por qué la novela se llama “El Hermanado Estelar”?

-Este es otro tema que me gusta mucho. Me gustan mucho la ficción y la fantasía. Si me das a elegir un libro, elijo ficción y fantasía. Y en una película también. Me encanta la temática y en especial me gusta el tema ufológico. No hice investigación de ufología, no tuve ningún contacto ufológico ni visión, nunca vi nada, pero me gusta. Hubo un encuentro en Rosario y ahora hay otro en Victoria del Museo Ovni. El libro se llama “El Hermanado Estelar” porque desarrollo la creación de la humanidad, cómo fuimos creados, desde un proyecto que se desarrolla entre 19 razas extraterrestres que se ponen de acuerdo, tienen un consejo llamado “Hermanado Estelar” y vienen a la Tierra a crear la humanidad con un objetivo. El proyecto se llama ADN original porque hablo del ADN humano. ¿Cómo se creó el ADN? ¿Cuál es el objetivo? En realidad es una novela de ficción y fantasía.

-¿Por qué estos seres no terráqueos vienen a la Tierra en tu novela?

-Porque se están quedando sin recursos en sus planetas después de una batalla que hubo, que es de otro libro que voy a escribir. Entonces necesitan crear un planeta y una civilización que pueda recolectar todos los recursos que necesitan para distribuirse entre ellos y poder abastecerse tanto de alimento como de minerales. Ese es el objetivo, que trabajen para ellos.

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-¿Por qué calculás 25 millones de años?

-Porque en realidad ellos ya habían hecho un proyecto fallido en el planeta Marte. Mhm. Quisieron hacer lo mismo, pero hubo tuvieron muchos problemas, hubo una guerra en la que tuvieron que devastar el planeta. Entonces, arrancan de cero en el planeta Tierra. ¿Por qué 25 millones de años? Porque primero tuvieron que sembrar todas las especies de vegetales y animales. Y pensaron en la evolución del humano después de los dinosaurios. La evolución que pensaron iba a ser rápida a través de lo que le suministraban al simio para que se transforme en humano, pero les llevó mucho más tiempo de lo pensado.

-¿Escribir la novela te llevó cuatro horas diarias?

-El libro me llevó cuatro horas diarias de escritura y un año de edición. Mucho tiempo. Arranqué en febrero de 2024 y terminé en febrero de 2025. Le dedicaba cuatro horas por día prácticamente. Muchísimo y no alcanzaba porque uno quiere seguir escribiendo y había muchos compromisos laborales. Tenía que ir a atender a los pacientes. Me llevó un año entero y tuve que darle un corte cuando empecé a hablar con la editorial. Me dijeron: “Cortalo ahora porque si no no terminás más”.

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-¿Cómo fue la presentación del libro en Funes?

-El 25 de abril hicimos la presentación en Funes. Vino mucha gente al Auditorio Municipal, quedé muy contento, lo disfruté muchísimo, fue muy familiar. Es más o menos como presentar un hijo. No, no sé si tanto, se me fue la mano. Son metas y sueños, tengo muchos proyectos de vida. Yo tengo 51 años, pero sigo proyectando y teniendo sueños. Es lo que quiero transmitir a mis hijos. Tengo tres hijos: una de 27 años con dos hijas, que vive en República Checa, la esposa de un jugador de fútbol. Una hija de 17 que le gusta cantar y le gustaría ser cantante con lo difícil que es ser cantante, y uno de 12 años que le gustaría ser jugador de fútbol con lo difícil que es ser jugador de fútbol. Entonces, les dije a mi mujer, que es administrativa, y a mi hijo: “Yo voy a escribir un libro”, apenas escribí la primera página a mano, con un lápiz, en un cuaderno. Y les dije: “Yo soy un best seller”. Desde entonces traté de enseñarles a mis hijos que por más que llegar a ser un best seller es muy difícil voy a intentar hacerlo. No voy a escribir un libro para guardarlo. Yo escribí un libro para mostrarlo. Y voy a tratar de que llegue a lo máximo. Entonces, sé que hay gente que no le va a gustar el libro, pero no me importa.

-¿Qué significa haber escrito este libro?

-Es algo que me va a dar una satisfacción enorme, primero hacerlo y después que una persona me lo compre y le guste, para mí está buenísimo. Entonces, eso les enseño a mis hijos. A mi hija le digo: “Vos tenés que cantar mucho, tenés que mostrar lo que hacés. Y tenés que jugártela, si querés ser cantante vas a tener que salir a a buscarlo, no esperés que te golpeen la puerta”.