Científicos de la UNL-Conicet investigaron el impacto ecotoxicológico sobre poblaciones de animales que habitan ecosistemas que se incendian con frecuencia
09:45 hs - Domingo 01 de Febrero de 2026
Este lunes 2 de febrero en todo el mundo se celebra el Día de los Humedales. Estos sitios están constituidos por zonas de tierra inundadas temporal o permanentemente, que actúan como ecosistemas vitales que conectan la tierra con el agua. Entre sus características más prominentes, el ecosistema de los humedales juega un papel crucial en la purificación del agua, el control de inundaciones, la recarga de acuíferos, y constituyen un hábitat para una biodiversidad inmensa. Además, son vitales para mitigar el cambio climático al almacenar grandes cantidades de carbono, siendo fundamentales para la vida humana y la salud del planeta.
Pero ¿Qué pasa en dichos ecosistemas luego de ser arrasados por incendios y quemas intencionales? Una vez que la naturaleza retoma su camino de recuperación ¿Existen riesgos ocultos en los sedimentos y cenizas que resultan de las quemas, en especial para ciertas especies de animales que forman parte de esos ecosistemas?
En este contexto y luego de atravesar cada año extensas temporadas de incendios intencionales en favor de negocios inmobiliarios o producción agropecuaria y agrícola, un nuevo estudio del equipo de científicos del Laboratorio de Ecotoxicología de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y del Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), alertó sobre las consecuencias de los incendios en la poblaciones de anfibios y resto de la fauna acuática que habita los humedales del sistema de la cuenca del Paraná.
El primero de Argentina
El relevamiento científico constituye el primer trabajo realizado en Argentina que analizó experimentalmente los efectos ecotoxicológicos del período pos incendio en humedales, es decir, lo que ocurre cuando el fuego ya pasó y los ambientes vuelven a inundarse.
La investigación advierte sobre “riesgos severos y persistentes para anfibios, peces y otros organismos acuáticos, en un contexto nacional atravesado por incendios de gran magnitud, con focos activos hoy en la Patagonia argentina y antecedentes recientes en el Litoral y el Delta del Paraná”.
El un artículo, titulado “Ecotoxicity assessment of burned sediments from dry lagoons in amphibian larvae: hazards in post-fire wetland reflooded”, que fue publicado en el Journal of Environmental Science and Health, Part A, una revista internacional especializada en contaminación ambiental y sustancias peligrosas, los científicos expusieron los resultados de sus investigaciones.
Una de las autoras del trabajo científico es la especialista en bioecología y conservación de anfibios anuros, Paola M. Peltzer (Conicet–UNL), que es además autora del primer trabajo de campo sistemático sobre los incendios en los humedales del litoral argentino. En ese sentido, el nuevo estudio se posiciona como la continuidad de una línea de investigación pionera en el país sobre los impactos del fuego en ecosistemas acuáticos.
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Toxicidad de cenizas y sedimentos quemados
“A diferencia de la mayoría de los estudios disponibles en el país, que se basan predominantemente en análisis remotos de imágenes satelitales o evaluaciones indirectas del área quemada, y que en muchos casos no incluyen trabajo de campo directo en los sitios incendiados, este trabajo aborda un proceso poco visible pero crítico: la toxicidad que generan los sedimentos quemados cuando las lagunas y humedales se re-inundan tras lluvias o crecidas”, expresó Peltzer.
Indicó además que “la investigación se sustenta en muestreos realizados directamente en ambientes afectados por incendios recientes, en condiciones operativas de alto riesgo, incursionando en áreas activas o recientemente quemadas sin contar con ningún apoyo gubernamental específico de manejo del fuego o monitoreo pos incendio”.
A su vez resaltó que “fue posible gracias al acompañamiento de ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la defensa del territorio, tal como se reconoce en los agradecimientos del estudio”.
La investigación se desarrolló mediante bioensayos experimentales. Con ellos los autores demostraron que los sedimentos provenientes de humedales quemados reiteradamente provocan “alta mortalidad, alteraciones fisiológicas y cambios severos en el comportamiento de organismos acuáticos sensibles, como las larvas de anfibios utilizadas como bioindicadores”.
Peligros para los peces del Paraná
Los investigadores advirtieron “que los riesgos identificados no se limitan a los anfibios. Los humedales del sistema Paraná funcionan como sitios clave de reproducción, cría y refugio de peces, y las alteraciones fisicoquímicas observadas tras los incendios —especialmente aumentos abruptos de sales, iones y compuestos derivados de la combustión— representan también un escenario de riesgo para huevos y larvas de peces, comprometiendo la recuperación de las poblaciones ícticas”.
Señalaron que “este hallazgo adquiere especial relevancia en el contexto actual, donde la pesca en amplios sectores del río Paraná se encuentra restringida, como medida de protección frente a la crisis ambiental que atraviesa el sistema, producto de la bajante prolongada, la degradación de hábitats y los impactos acumulativos de actividades antrópicas, entre ellas los incendios”.
Dónde hubo fuego... humedales en riego quedan
Denunciaron además que “en paralelo, la Patagonia argentina atraviesa hoy una situación crítica por incendios forestales de gran escala, con efectos visibles sobre bosques, mallines, turberas y cursos de agua. El estudio subraya que los impactos del fuego no terminan cuando cesan las llamas, sino que se prolongan en el tiempo, afectando la calidad ambiental de humedales y sistemas acuáticos, tanto en el sur como en el centro-norte del país”.
En este marco, los autores señalaron que “las políticas de prevención y manejo del fuego en Argentina se encuentran estructuralmente desfinanciadas, con escasa capacidad para prevenir incendios, monitorear los efectos post-fuego y llevar adelante acciones de restauración ecológica. Esta situación incrementa la recurrencia de incendios y amplifica sus consecuencias ambientales, transformando eventos extremos en procesos crónicos de degradación”.
Huella tóxica
“Este trabajo muestra que el fuego deja una huella tóxica que persiste cuando vuelve el agua. Sin políticas de manejo del fuego adecuadamente financiadas, los ecosistemas no tienen posibilidad real de recuperación”, adviertieron los investigadores.
La investigación fue realizada por Paola Peltzer; Ana Paula Cuzziol Boccioni; María Fernanda Simoniello; Andrés Attademo; Ayelén Muchiutti; Gonzalo Libramento de los Santos y Rafael Lajmanovich. El trabajo fue dedicado al biólogo Adolfo Héctor Beltzer, investigador del Conicet, vicedirector del Instituto Nacional de Limnología (Inali), referente histórico en el estudio y la defensa de los humedales del Paraná medio.
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