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La precaria vida de una familia con miedo

Firmat.— El matrimonio firmatense que hace poco más de un año perdió un bebé al parecer por la influencia de la aplicación de agrotóxicos cerca de su casa decidió irse y no volver a ésta...

Viernes 20 de Julio de 2012

 

Firmat.— El matrimonio firmatense que hace poco más de un año perdió un bebé al parecer por la influencia de la aplicación de agrotóxicos cerca de su casa decidió irse y no volver a ésta por temor a nuevas fumigaciones y a las amenazas que afirma haber recibido por denunciar este tipo de irregularidades. Por esas razones Edgar Fontanellaz sigue viviendo en el domicilio de sus suegros, ubicado en Mendoza 634, junto a su esposa María Luisa y sus pequeños hijos Wanda (7) y Yidio de sólo 9 meses.

"No podemos seguir así", dijo el hombre mientras mostraba al cronista de este diario el pequeño dormitorio que comparte con su grupo familiar al autoprivarse de regresar a su cómodo hogar de Jorge Newvery sin número.

 

Agresiones y amenazas. Fontanellaz recordó que su esposa fue agredida por un funcionario municipal cuando ella le pidió que prohibiera las fumigaciones en un campo lindero a su casa, y que otro jerárquico local lo llamó para exigirle que cesara con sus cuestionamientos "porque iba a terminar mal".

También se sintió intimidado en la madrugada del sábado último. Aseguró que mientras alimentaba a sus perros que quedaron en su casa, una camioneta 4x4 con tres muchachos sobre la caja y portando armas pasó varias veces alumbrando con sus reflectores hacia donde él se encontraba. Lo comunicó comunicó a policía pero cuando llegó, ya se había alejado.

Todo está debidamente denunciado ante la Justicia.

Irregularidades. En septiembre de 2011 una medida cautelar impidió por el termino de 90 días que se fumigue en un radio de 800 metros alrededor de la casa de la familia damnificada, pero la medida fue violada en noviembre del mismo año y el 8 junio pasado, cuando María Luisa y Yidio tuvieron síntomas atribuibles a la aspersión, según el profesional que los atendió. La irregularidad derivó en una denuncia en jurisdicción santafesina impulsada por la Unidad Fiscal de Investigación en Materia Ambiental de la Nación, aún sin resolución.

"Volver a casa en estas condiciones es imposible, estamos perseguidos, mirando permanentemente si están fumigando o no, además del miedo que sentimos por las amenazas", dijo Fontanellaz. Al respecto, comentó que su mujer, que es docente, "está con licencia médica y no sale de la casa donde estamos viviendo".

El hombre, que integra la agrupación Firmat por la Vida, renovó sus críticas por la falta de controles municipales y exhibió un video del martes último, cuando un mosquito fumigador ingresaba al radio urbano, lo que está prohibido por ordenanza. "Parece que a nadie le importa. Son cada vez más los enfermos y muertos de cáncer a raíz del uso de agrotóxicos", remató.

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