Utilizaron un sistema para medir la dispersión del material particulado que deriva de la actividad de extracción y su posterior uso para alimentar dos centrales termoeléctricas
06:30 hs - Domingo 26 de Abril de 2026
La operatoria de dos centrales termoeléctricas que se alimentan de carbón en el sudeste de Brasil pone en riesgo las vidas de personas de los principales centros urbanos de Argentina, sobre todo de Rosario, Santa Fe y Buenos Aires, a pesar de encontrarse a unos 1.000 kilómetros de distancia. El dato surge de una investigación internacional que sitúa a la ciudad como una de las más perjudicadas, en un contexto internacional que tiene al carbón en retroceso como combustible para generar electricidad y en pleno proceso de transición hacia energías renovables.
El municipio de Candiota se encuentra en el extremo sudeste de Brasil, en el estado de Río Grande del Sur. Tiene alrededor de 11 mil habitantes, según el último censo demográfico brasileño desarrollado en 2022, y cuenta con dos minas de carbón que alimentan igual cantidad de centrales termoeléctricas: Candiota III y Pampa Sul.
La mina que alimenta a la primera planta extrajo alrededor de 1.200.000 toneladas de carbón durante 2023, según datos del informe, mientras que el yacimiento que abastece a la segunda central tiene una producción nominal anual estimada de entre 2.800.000 y 3.000.000 de toneladas de carbón. Es la tercera mina de este mineral más grande de Brasil.
Los datos más salientes de la investigación indican que el consumo de carbón en ese sector durante los últimos ocho años contribuyó a 430 muertes en el área presuntamente contaminada, que abarca el sudeste de Brasil, Uruguay, una pequeña porción del sudeste de Paraguay y el Litoral argentino junto a la Ciudad de Buenos Aires. En caso de que la actividad continúe, la cifra podría duplicarse hacia 2040 según estimaciones del grupo de trabajo, que también encontró severos perjuicios económicos a la salud pública derivados de la operatoria de ambas centrales: se estiman pérdidas por unos 5.100 millones de reales en el mismo período, que podrían elevarse a 11.700 millones de reales hacia 2040.
El equipo que estudió la actividad de ambas minas y la dispersión derivada de su operatoria está compuesto por investigadores brasileños y europeos. El reporte fue llevado adelante por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (Crea, por sus siglas en inglés) y la organización ambientalista brasileña Arayara.
El informe se conoce en un marco global en el que la generación de electricidad a través de fuentes renovables superó por primera vez en la historia a la generación del mismo recurso con carbón, según datos del informe Global Electricity Review 2026, confeccionado por el centro de estudios sobre energía Ember.
Material particulado
Los autores principales del informe, Vera Tattari, Kaiyu Chen y Jamie Kelly, todos del Crea, dialogaron con La Capital sobre cómo llegaron a estudiar la actividad de las centrales termoeléctricas.
Señalaron que la industria del carbón es “una fuente importante de contaminación atmosférica, que puede tener impactos severos en la salud humana”. Uno de los contaminantes más nocivos que encontraron es el material particulado 2,5, conocido como PM2,5, que tiene un diámetro igual o menor a 2,5 micrones, unidad que equivale a una milésima de milímetro.
Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalló en su sitio oficial que el material particulado "es un indicador común de la contaminación del aire y afecta a más personas que cualquier otro contaminante”. Se trata de una mezcla de partículas sólidas y líquidas de sustancias orgánicas e inorgánicas suspendidas en el aire, que pueden atravesar la barrera pulmonar y entrar en el sistema sanguíneo.
Los científicos explicaron que la exposición a este tipo de partículas se asocia a varios problemas de salud, desde partos prematuros o bajo peso de los bebés al nacer hasta asma infantil, enfermedades cardíacas o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc). “La generación de energía a partir del carbón supone una importante carga para la salud pública”, agregaron.
Respecto al método para llegar a la conclusión de que las ciudades de Argentina son las más afectadas por la operatoria de las dos centrales termoeléctricas brasileñas, los investigadores explicaron: “Utilizamos un modelo de dispersión atmosférica para simular cómo se propagan por el aire los contaminantes emitidos por las instalaciones de carbón de Candiota. El modelo tiene en cuenta la topografía local y las condiciones meteorológicas, como los patrones de viento y los sistemas meteorológicos, para estimar cómo se desplaza la contaminación”.
“Las partículas finas pueden permanecer en la atmósfera entre una y dos semanas, lo que permite su transporte a largas distancias. Nuestros resultados muestran que las emisiones de Candiota no se quedan en la zona, sino que cruzan las fronteras nacionales, afectando significativamente a las regiones vecinas. Debido a los patrones de viento predominantes y a la exposición de la población, Argentina se perfila como el país más afectado por estas emisiones”, detallaron. Y, entre las más expuestas, se encuentran Rosario, Santa Fe y Buenos Aires.
Calidad del aire
Las consecuencias derivadas de estas actividades van desde enfermedades hasta contaminación de alimentos y del agua, indica el reporte.
Sandra Cortés es profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile y presidenta del Comité Científico de Cambio Climático de Chile. Ya analizó las consecuencias de distintos parques industriales en la contaminación del ambiente y consideró que, ante casos como este, lo importante es seguir los lineamientos de la OMS respecto a las cuestiones de medición de la calidad del aire y de esfuerzos sobre el sistema sanitario.
“Los escenarios de contaminación suelen ser múltiples ante este tipo de situaciones”, explicó a La Capital, y profundizó que estas industrias no sólo contaminan el aire sino que, además, tienen incidencia sobre la producción de alimentación en zonas aledañas y sobre el agua, por citar algunos ejemplos.
Las implicaciones en la población van desde problemas respiratorios crónicos hasta alteraciones en la reproducción, como indicaron los científicos del Crea. Al respecto, Cortés señaló que “está muy bien documentada la asociación entre los contaminantes y los problemas derivados”.
“La OMS pide reducir las exposiciones (a contaminantes) al máximo. Para eso, es importante contar con un sistema de medición de calidad del aire. No es sólo que mida, sino que genere herramientas para actuar”, detalló la científica.
Rosario tiene una ordenanza aprobada hace casi seis años para desarrollar un sistema público de medición de calidad del aire, pero nunca se puso en práctica.
En agosto de 2020 y con los incendios en las islas como contexto, en una sesión simbólica realizada por los concejales en la escuela Marcos Sastre, en la isla El Espinillo, se aprobó un proyecto para la creación de un sistema público de monitoreo de calidad del aire en la ciudad, que pondría a disposición de cualquier ciudadano que quisiera consultar en cualquier momento cuán viciado estaba el ambiente con diversos gases contaminantes.
La modificación de la ordenanza 5.820, impulsada por proyectos similares de los entonces ediles Lisandro Zeno y Eduardo Toniolli, estableció que debe registrarse la calidad del aire en Rosario las 24 horas a través de monitoreos continuos, sistemáticos y automáticos. Además, esos datos deben ser una fuente de información pública para que cualquier persona pueda entenderlos y deben usarse para contrarrestar eventuales excesos de los indicadores límite, establecidos en la normativa.
Los datos registrados por las estaciones de monitoreo y que deben publicarse son el horario de medición, las concentraciones de los contaminantes del aire previstos por la ordenanza y un índice que, teniendo en cuenta los límites establecidos, determine si la calidad del aire es "buena", "admisible", "mala" o "muy mala". A casi seis años de su sanción, el sistema sigue sin ponerse en práctica.
Costos económicos en la salud pública
Consultados sobre posibles afectaciones acumulativas, los científicos indicaron que su estudio se basó únicamente en las emisiones derivadas de la actividad en Candiota, pero resaltaron que “en años con una intensa actividad de incendios forestales, como los que se han producido en Rosario, los niveles generales de contaminación aumentan de forma significativa. Esto da lugar a efectos acumulativos sobre la salud, lo que significa que la carga total para las poblaciones afectadas es considerablemente mayor de lo que estimamos basándonos únicamente en el carbón”.
El equipo de investigadores estimó en unos 5.100 millones de reales los costos económicos sobre la salud pública en la región analizada, derivados de este tipo de consecuencias.
Respecto a la metodología utilizada para determinar esos costos económicos, explicaron: “Estimamos los efectos sobre la salud atribuibles a la exposición a la contaminación atmosférica y luego asignamos valores económicos a estos resultados de salud basándonos en estimaciones de costos existentes, que se ajustan para reflejar las condiciones económicas específicas de cada país”.
“Por ejemplo, para las urgencias relacionadas con el asma usamos el costo del tratamiento y lo ajustamos en función de las diferencias en el PBI (Producto Bruto Interno) entre países. Este enfoque nos permite cuantificar la carga económica de la contaminación atmosférica de una manera coherente y comparable”, agregaron.
Herramienta de gestión
La información que puede aportar un sistema de medición de la calidad del aire, resaltó Cortés, permite que las autoridades puedan tomar acciones preventivas ante situaciones concretas que no carguen aún más a la población de agentes contaminantes.
Algunas de ellas pueden ser la limitación de actividades o la restricción vehicular. Estos casos podrían haberse desarrollado durante los incendios en las islas. Esos monitoreos, afirmó, también pueden tomarse como “sistemas de vigilancia epidemiológica”.
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“Es muy importante tener en cuenta, en esas mediciones, el contexto social y el contexto económico. Los llamados determinantes sociales de la salud”, resaltó la científica, aunque aclaró que “demostrar derivaciones directas de esto no es fácil. Se debe reconstruir hacia atrás”.
En ese sentido, explicó que el cuerpo enfermo de un adulto se puede explicar por la exposición durante años a un agente contaminante de este tipo.