Ante la falta de respuestas, Carlos Martínez se encadenó para que su esposa Andrea, paciente oncológica, sea operada. Hace 10 días esperan por una cirugía que estaba programada
15:37 hs - Lunes 03 de Agosto de 2026
"El miércoles vuelvo y me quedo hasta que me den una respuesta". La frase del suboficial retirado Carlos Martínez retumba en la puerta de la sede de Rosario de la obra social de las Fuerzas Armadas. Su esposa, Andrea, está esperando avanzar con su tratamiento oncoológico, pero las deudas del gobierno nacional impiden que sea atendida. En forma de protesta, el jubilado le confió a La Capital que se encadenará hasta recibir respuestas.
Desde el 9 de julio, la Asociación de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario cortó la prestación para los afiliados a Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (Iosfa) debido a una deuda que asciende a los 1.100 millones de pesos, según pudo averiguar La Capital. Esta decisión afecta a Andrea en su tratamiento contra el cáncer de mama.
La mujer tenía todo listo para ser operada el 23 de julio. Ya sabía cuáles eran los preparativos, las recomendaciones médicas y los pasos a seguir luego de la intervención quirúrgica. Hasta que llegó el llamado desde el sanatorio donde se atiende para comunicarle que la operación había sido cancelada ya que habían dejado de prestar servicios por la deuda de Iosfa.
Carlos Martínez quedó atónito con la noticia y se presentó en la sede de Iosfa de España al 1500. Habló con el delegado de la obra social. Consiguió que el médico auditor presente una nota a la Asociación de Clínicas para que tengan en cuenta el caso de Andrea y se haga una excepción ya que el tratamiento estaba en curso. Pero la respuesta nunca llegó. Así con decenas de emails que envió el delegado de Iosfa para las necesidades de los distintos afiliados.
Llegó el 23 de julio y la intervención quirúrgica no se realizó. Esperó una semana por respuestas y al escuchar el sonido estruendoso del silencio eligió encadenarse en la puerta de la obra social. Su foto recorrió los portales de toda la ciudad y este lunes volvió a la carga.
Por una obra social al servicio
El exsuboficial había anunciado que iba a encadenarse a la puerta de la sede de Iosfa en Rosario. Un día antes recibió recomendaciones para que su esposa sea intervenida en el Hospital Militar de Buenos Aires, pero para Martínez el motivo de su reclamo es la punta del iceberg.
Con una entereza que oculta cualquier preocupación y encadenado a la puerta, Martínez explicó: "Si me voy a Buenos Aires, todo el país va a ir para allá porque están cortando en todos lados. Entonces se va a congestionar la atención en el Hospital Militar y se va a olvidar el reclamo de la obra social".
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"Nosotros queremos que se reactive la obra social. Pagamos para eso", sostuvo el suboficial retirado que ingresó a las fuerzas con 16 años, hace más de cinco décadas que aporta a la obra social y hoy con 72 años y siendo paciente diabético sigue defendiendo y cuidado de su familia.
Carlos Martínez llevó el uniforme del Ejercito Argentina en Rosario, en Buenos Aires, Neuquén y Mendoza. Nunca vivió una situación como la actual. La bronca le brota y resume que su lucha es porque "la salud de mi señora está en juego".
No siente vergüenza por su accionar, va a sostener su reclamo hasta encontrar una solución para que Andrea sea operada. Aunque en los últimos 15 años la obra social perdió calidad, le eran ajeno reclamos similares de sus compañeros del norte de Argentina.
Martínez dijo ante La Capital que el miércoles regresará a la obra social con las esposas en la mano y se quedará "hasta que me den una solución".
Casi 4.000 personas a la deriva
Este lunes en la sede de Iosfa se llevó adelante una manifestación con olla popular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) delegación Rosario, coincidente con un paro nacional. Al mismo tiempo, Carlos estaba encadenado. "Hay una deshumanización tremenda. No se puede entender porque nadie da una respuesta cuando hay una persona encadenada que está pidiendo para que su esposa tenga tratamiento oncológico", apuntó Lorena Almirón, secretaria general de ATE de Rosario, a La Capital.
Para la gremialista es un punto crítico y expone "que para el gobierno nacional somos un número". ATE Rosario eligió reclamar en la puerta de Iosfa debido al corte de las prestaciones por la Asociación de Clínicas, a pesar del aporte de todos los meses de los afiliados.
En Rosario hay unos 3700 afiliados a Iosfa que están sin cobertura médica. Se trata de efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, más trabajadores del Estado y docentes del Liceo Aeronáutico Militar (LAM) de Funes.
Privatización de la salud para las fuerzas federales
El gobierno nacional anunció meses atrás el traspaso de los efectivos de la Gendarmería y la Prefectura Naval pasaban de la cobertura de Iosfa a estar bajo una prepaga: Medicus.
Con esta decisión, los afiliados de Iosfa se redujeron un 45% y mantuvo la deuda que habían contraído por las prestaciones utilizadas por los efectivos de las fuerzas de seguridad. Es decir, perdieron afiliados y se quedaron con el pasivo.
El recorte de los servicios significa para Iosfa que Andrea no pueda operarse por su cáncer de mama, también suspensión de operaciones cardiacas, tratamientos de quimioterapia o atención de urgencia. "Una compañera tuvo que llevar a su hijo al médico por una apendicitis luego del fin de prestaciones y le facturaron 7.300 dólares porque es toda atención particular", contó Alejandro Sortino, referente de ATE en Iosfa, a La Capital.