Robos y arrebatos tienen en jaque a los vecinos del barrio Las Malvinas
Piden iluminación y patrullaje. Aseguran que a metros del Shopping Alto Rosario actúan a diario y a cualquier hora motochorros armados

Viernes 23 de Septiembre de 2022

Un grupo de vecinos autoconvocados del barrio Las Malvinas (ex Refinería), denunció públicamente que la zona, como muchas otras de la ciudad, viene padeciendo desde hace dos meses una irrefrenable ola de robos, arrebatos y entraderas a mano armada. Hicieron circular un petitorio donde reclaman iluminación pública y patrullaje para “volver a caminar tranquilas y tranquilos”, y advierten que las calles están “liberadas”.

El tradicional barrio Las Malvinas no queda al margen de la inseguridad. En esa porción de Rosario cercana a la costa central y delimitada por Junín, avenida Alberdi, intendente Luis Carballo y el río Paraná, conviven los flamantes proyectos inmobiliarios con tradicionales construcciones de barrio obrero, casas bajas y vecinos de “toda una vida”.

“En los últimos dos meses nuestros vecinos fueron víctimas de robos a toda hora, a punta de pistola y bajo amenazas. Los robos son a la luz del día, mientras llevamos los chicos a la escuela, cuando vamos a la granja o llegamos del trabajo en la puerta de nuestras casas. Incluso les roban a estudiantes de las escuelas del barrio. Las víctimas son principalmente jóvenes y mujeres”, describen.

En un documento donde narran la situación y buscan adhesión ciudadana para elevar los reclamos a las autoridades, narran que últimamente se da una modalidad de robo que los mantiene atemorizados “Dos personas en moto, una pistola, constantes amenazas y el miedo de vivir tranquilos en nuestro barrio”.

Como un llamado público que tiene correlato con el de muchos rosarinos, dicen que no piden “algo que no corresponda. Pedimos que se ocupen de lo que corresponde, porque la desatención en la seguridad es total”.

Más iluminación y patrullaje

Por eso hicieron circular un comunicado donde piden “que se iluminen las calles y se vuelva a patrullar. Queremos poder volver a caminar tranquilas y tranquilos por las calles de nuestro barrio, poder volver a sentarnos en la vereda como lo hicimos hasta hace muy poco tiempo”.

Una de las vecinas explicó a La Capital que frente a ese panorama advierten que la zona “está liberada. Siempre hubo arrebatos por calle Junín a la gente que sale del shopping (Alto Rosario), los vecinos socorrimos a mujeres, chicos, pero en el último tiempo se agravó porque aparecieron varias personas en motos y con armas”, alertó Gabriela.

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La mujer contó que se repiten los hechos inseguridad, como entraderas a casas, arrebatos a toda hora del día, robos a los chicos que van a la ex escuela técnica Nº10 ( Junín 641), y a los alumnos de la escuela Las Heras, chicos de la zona que cruza el Scalabrini Ortiz porque asisten a la escuela Gurruchaga.

“El último hecho que nos puso en alerta fue el martes pasado, a las 7.30, cuando asaltaron a una familia entera antes de ira a la escuela en la puerta de su casa, en Canning al 200. La modalidad se repite, es con armas y eso es lo que nos preocupa y atemoriza”, describió Gabriela.

Paradoja: condominios cubiertos

En perspectiva, añora que en su barrio “se podía sacar la reposera a la vereda, cruzarse al parque hasta la noche tarde, los vecinos festejaban Navidad o Año Nuevo en la calle, o el Carnaval. Pero eso no se puede hacer más, es peligroso”, cuenta sobre una dinámica que se replica en toda la ciudad.

“La paradoja es que estamos a dos cuadras de las torres Dolfines Guaraní (condominio premium ubicado sobre avenida Estanislao López) donde siempre hay operativos, te paran, revisan documentación, y del lado nuestro no pasa ni un solo móvil policial. No vamos a proponer una solución, pero que al menos patrullen y pongan iluminación, porque pareciera que la zona está liberada”, alertó.

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Los vecinos autoconvocados apelan a distintas estrategias para estar comunicados, como la red por WhatsApp. “Cuando escuchamos un grito o alguna situación salimos a la calle para auxiliar a la gente. Pero ahora vemos que los delincuentes están armados y hay más miedo. Podemos llamar al 911 o al Sies, pero nada más.

En el limbo de las comisarías

Gabriela recuerda que están en un limbo geográfico respecto las comisarías que deberían patrullar la zona. “Cerraron la 8ª (Thedy al 200) que era la que nos correspondía, la 7ª (Cafferata al 300) no es jurisdicción, y dependemos de la 9º de Arroyito (Joaquín V. González 950) que nos queda lejos”.

Como un primer paso los vecinos autoconvocados hicieron públicas las situaciones que padecen, van a convocar a las instituciones del barrio y, una vez que tengan el petitorio con la mayor cantidad de adhesiones, elevarán sus demandas al Concejo Municipal para que desde allí se realicen las gestiones con las autoridades provinciales del Ministerio de Seguridad.