Las redes ya no se colocan solo para proteger balcones con chicos o mascotas. Los consorcios las utilizan para cerrar aireluces y frenar el avance de las palomas
06:10 hs - Martes 21 de Julio de 2026
Las palomas dejaron de ser una molestia ocasional para convertirse en un problema cada vez más frecuente en edificios de Rosario. Mientras en la Legislatura santafesina se debate desde hace meses una estrategia para controlar su población por el impacto sanitario y productivo que generan, en la ciudad muchos consorcios empezaron a tomar medidas por su cuenta: cerrar con redes los aireluces y patios internos para impedir que las aves ingresen y aniden.
La problemática no es nueva. A fines de 2025, el Senado de Santa Fe dio media sanción a un proyecto para declarar plaga a la paloma torcaza y crear un Programa Provincial de Control Poblacional. Si bien la iniciativa nació por las pérdidas que ocasionan las aves en el sector agropecuario, su autor, el senador Rodrigo Borla, advirtió que también se trata de "un problema urbanístico y sanitario", debido al deterioro que provocan los excrementos y a las enfermedades que pueden transmitir.
Lo cierto es que más allá del trámite parlamentario, los consorcios de Rosario empezaron a dedicarle tiempo y presupuesto a evitar la llegada de estas aves. "Actualmente se está haciendo muy común que los consorcios tomen la determinación de cerrar con redes los aireluces para evitar el ingreso de las palomas", explicó a La Capital el presidente de la Cámara de Administradores de la Provincia de Santa Fe, Adolfo Jäger, y destacó que hay un "crecimiento notable" de este tipo de instalaciones.
Según detalló, el fenómeno se observa especialmente en algunos sectores de la ciudad. "En los edificios del centro, y sobre todo los de calle Oroño, son los más golpeados por esta nueva plaga urbana", sostuvo.
Jäger señaló además que otras alternativas utilizadas durante años no dieron el resultado esperado. "Los pinchos que se colocaban en las cornisas no tuvieron buenos resultados, ya que las aves se las ingeniaban de igual forma para hacer nido", indicó.
El representante de los administradores, que buscan lograr la colegiatura del sector, admitió que también hay otros remedios "caseros" por los cuales optan los propietarios: el dorso de los CD's, que provoca que se espejen los movimientos y las palomas huyen, y los molinetes, que se mueven con el viento.
"En eso consiste el desafío de los administradores, adaptarse a estos cambios porque la vida en departamento es muy dinámica", subrayó.
De los balcones a los pulmones de edificios
El cambio también quedó reflejado en el trabajo de las empresas especializadas. Si hace algunos años la mayor parte de las instalaciones correspondía a balcones de departamentos para proteger mascotas o niños, hoy una parte importante de la actividad está vinculada a grandes cerramientos en edificios.
"Nosotros arrancamos instalando redes domiciliarias para mascotas, niños y también como sistema antiaves. Al principio predominaban claramente los trabajos para gatos, después venían los destinados a la seguridad de chicos y, en último lugar, los antiaves", contó Juan Baraldi, titular de En Red, soluciones en altura, a este diario.
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Con el tiempo comenzaron a recibir consultas de administradores y desarrolladoras para resolver un problema diferente: impedir que las palomas ocuparan los grandes pulmones internos de los edificios.
"Empezamos a hacer cerramientos completos de aireluces, desde la azotea hasta planta baja. Es una barrera física que evita el ingreso de las palomas y termina siendo la única solución definitiva", explicó.
Actualmente, asegura, ese tipo de trabajos representa una parte importante de la actividad de la empresa. "Seguimos haciendo más instalaciones domiciliarias, pero el tiempo que invertimos está prácticamente repartido entre viviendas y grandes cerramientos de edificios", señaló.
Patios inutilizables y vecinos desesperados
Según describen quienes trabajan en el rubro, el problema suele concentrarse en los contrafrentes, donde las aves encuentran reparo para instalarse y anidar.
"Hay edificios cuyos pulmones están completamente tomados por las palomas. El caso más desesperante es cuando existe un patio privado en planta baja: hay personas que directamente dejan de usarlo porque, aunque limpien todos los días, vuelve a llenarse de excremento", relató Juan.
En esos casos, explicó, cerrar únicamente el patio no alcanza. "Las palomas se posan en cada ventana, en cada equipo de aire acondicionado y en todas las salientes del edificio. Por eso la solución pasa por cerrar todo el pulmón, desde arriba hacia abajo", agregó.
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Incluso sostuvo que este tipo de intervenciones ya comenzaron a ser consideradas una obra de interés común para los edificios.
"Muchas veces los vecinos de los pisos superiores no tienen inconvenientes, mientras que quienes viven abajo pierden completamente el uso del patio. Por eso cada vez más consorcios entienden que es una inversión que beneficia a todo el edificio", afirmó.
¿Por qué dejaron de usarse los pinchos?
El avance de las redes también está relacionado con el desempeño de otras soluciones. "Los pinchos pueden funcionar durante las primeras semanas o algunos meses, pero después las palomas les encuentran la vuelta o incluso los utilizan para hacer sus nidos. Lo mismo ocurre con otros sistemas disuasivos. La red genera una barrera física que directamente impide el ingreso", explicó el trabajador.
Las instalaciones ya no se limitan a edificios residenciales. También alcanzan galpones industriales, concesionarias de autos, depósitos y grandes superficies donde las aves provocan daños sobre estructuras, instalaciones y equipamiento.
Las mascotas siguen impulsando la demanda
Aunque los grandes cerramientos ganaron protagonismo, las viviendas particulares continúan representando una parte importante del mercado.
El titular de En Red aseguró que el mayor crecimiento llegó durante la pandemia, cuando muchas personas comenzaron a pasar más tiempo en sus hogares, adoptaron mascotas y buscaron aprovechar balcones y patios con mayor seguridad.
"Las consultas por gatos explotaron durante esos años. Hoy incluso muchas protectoras exigen que quienes adoptan tengan el balcón protegido con redes antes de entregar un animal", comentó.
Según explicó, actualmente conviven distintos tipos de clientes: familias que buscan proteger a niños pequeños, dueños de mascotas, especialmente gatos, y, cada vez con más frecuencia, consorcios que buscan una solución definitiva para controlar el ingreso de palomas a los edificios.
Un problema que llegó a la Legislatura
Las palomas dejaron de ser una molestia ocasional para convertirse en una preocupación que trascendió los edificios y llegó al debate legislativo en Santa Fe. En noviembre de 2025, el Senado provincial dio media sanción a un proyecto para declarar plaga a la paloma torcaza y otras especies similares, con el objetivo de crear un Programa Provincial de Control Poblacional.
La iniciativa surgió por las pérdidas que estas aves generan en la producción agropecuaria, especialmente en cultivos del norte santafesino. Sin embargo, durante el tratamiento del proyecto también se puso el foco en las consecuencias que provoca el crecimiento de su población en las ciudades.
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"No sólo es un problema productivo, es un problema urbanístico y sanitario", sostuvo entonces el senador provincial Rodrigo Borla, autor de la iniciativa. Entre otros aspectos, advirtió sobre el deterioro que produce el excremento de las palomas en edificios y espacios públicos y recordó el riesgo de enfermedades como la psitacosis, asociada a la exposición a aves infectadas y sus secreciones.
Mientras el proyecto continúa su recorrido legislativo, en Rosario los consorcios comenzaron a buscar soluciones por su cuenta. En numerosos edificios, sobre todo del centro, administradores y propietarios decidieron avanzar con obras para impedir que las palomas ingresen a patios internos, aireluces y otros espacios comunes.