Sábado 09 de Septiembre de 2023
La banana y la papa sufrieron un aumento descomunal en lo que va de de septiembre, con precios que rozan los 1.200 pesos por kilo en el caso de la fruta en su variante ecuatoriana. Para los verduleros se trata de una cuestión estacional. Sin embargo, los altísimos valores de estos productos a raíz de los efectos de la economía, ya provocan cambios de conducta entre los consumidores quienes, con sus bolsillos flaquísimos, compran por unidad.
“Llevo una cebolla, un par de papas y de zanahorias para un guiso, porque ya no se puede comprar un kilo de cada producto, es imposible”, dijo a La Capital Norma, una ama de casa pasmada por los precios en una verdulería del macrocentro rosarino.
Mario, el dueño del negocio, refrendó esa postura que desde hace rato adoptaron los clientes. “Si se decide comprar un kilo de cada producto el gasto puede llegar a 5 o 6 mil pesos o incluso más, y hoy la gente no puede afrontarlo. Hoy es la verdulería por estos aumentos, pero pasa todos los días también en los supermercados”, comparó el comerciante.
En una recorrida por varios locales de frutas y verduras del macrocentro se notó cierta disparidad en los precios, pero una coincidencia: que el precio de la banana y la papa se disparó hasta 1.200 pesos el kilo, en el caso del plátano oriundo de ecuador, y entre 759 y hasta 1.000 pesos el kilo de papa cepillada o lavada.
Según indicaron los comerciantes consultados por este diario, en el caso de banana la situación se relaciona con la confluencia de factores: por un lado muchos transportes no pudieron pasar la frontera desde Chile con el producto oriundo de Ecuador, y por el otro el clima en las zonas de producción.
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Y si bien algunos verduleros apelaron a comercializar la que llega desde Bolivia por otras rutas, tampoco hubo demasiada variación, aunque se pueden conseguir algo más barata, a 900 pesos el kilo.
Cuesta ser saludable
“Me compré dos bananas y dos manzanas como para tener”, indicó Agustina, una estudiante de Ciencias Médicas que quiere mantener "una dieta saludable", aunque cada vez le cuesta más.
A Sergio, de 45 años y empleado de comercio, le ocurre algo parecido. Por indicación médica, para bajar el colesterol, tiene que consumir más frutas y verduras. “Se fue todo al carajo, así es imposible cuidar la salud, imaginate las familias más humildes”, refunfuñó, con una bolsita escuálida que contenía no más de dos naranjas, un par de mandarinas y limones.
Igualmente, según indicaron los comerciantes consultados, el precio de la banana ya tiende a bajar tras solucionarse los problemas de importación, aunque, como marca la experiencia, cuando se da un incremento de esa naturaleza después no vuelve a los valores que tenía antes del incremento.
Un verdulero de barrio Martin contó que “el cajón de 20 kilos de la banana ecuatoriana tuvo varios días en alza, hasta costar 20.000 pesos, pero ahora bajó a 17.000. Tiene que ver con las trabajas en la importación. Pero ya se va acomodando. Lo mismo pasa con la papa, que aumentó porque las lluvias en los lugares de producción impidió cosecharla”, describió.
Uno de cada
“Hace rato que la gente lleva unidades de cada producto, esto es así. La conducta del cliente se modificó por las condiciones económicas, ya casi nadie compra kilos de mercadería”, indicaron en ese negocio.
En otra verdulería de calle San Luis ofrecían “dos kilos de papas (negras) a 600 pesos”, una oferta que “voló”, según indicó el dueño. La blanca cepillada, más grande, se podía conseguir a 600 pesos el kilo.
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Eso quedó en evidencia con un tipo de banana boliviana, que en el mismo lugar se ofrecía a 750 pesos el kilo. “Conseguí en un mayorista la bolsa de papa a 4.500 pesos, mientras que en el mercado se vendía hasta 7.500”, comparó el titular de la verdulería.
La calidad y el barrio donde está ubicado el negocio, entre otras variables, influyen en los precios al consumidor, que siempre debe resignar calidad primero y consumo después, lo que perfora un piso mínimo de bienestar, más aún tratándose de frutas y verduras, tan necesarias en la pirámide alimentaria.
Especulación: siempre paga el cliente
También hay factores sobre los cuales no hay efectivos controles de precios y fiscalizaciones. “Acá nadie quiere perder, son todos rapidísimos, se especula mucho”, lanzó un veterano comerciante acostumbrado a caminar los puestos mayoristas de los mercados de productores de Rosario.
El escenario inflacionario y las fluctuaciones de los precios de los productos de la canasta básica alimentaria, que en agosto sufrieron un incremento del 25,8 por ciento según la medición de Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), no dan respiro, escalan y consumen estrepitosamente los ingresos de los argentinos.