Nuevo transporte: proponen sistema "flexible", colectivos a GNC y biodiésel

Un paquete de proyectos en el Concejo combina reconversión energética, digitalización y un esquema de circulación “a demanda" para reducir costos

06:30 hs - Lunes 18 de Mayo de 2026

Con el sistema de transporte público atravesando una crisis estructural y a meses de una nueva licitación, un paquete de proyectos en el Concejo apuntan a reformularlo en Rosario. Las iniciativas combinan reconversión energética, digitalización y un esquema de circulación “a demanda” similar a Uber pero en colectivos, con el objetivo de reducir costos operativos, modernizar la flota y mejorar las frecuencias.

Las propuestas, realizadas por el concejal Federico Lifschitz (PS), llegan en un contexto marcado por la eliminación de los subsidios por parte del gobierno nacional y la declaración de emergencia económica-financiera del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP).

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GNC

Uno de los ejes centrales del plan es avanzar hacia una reconversión completa de la flota a Gas Natural Comprimido (GNC). Según los estudios que acompañan la iniciativa, el ahorro operativo sería contundente: con los precios actuales, un colectivo diésel consume cerca de $4,5 millones mensuales en combustible, mientras que una unidad a GNC demandaría alrededor de $1,8 millones.

Proyectado sobre las 690 unidades que hoy integran el sistema rosarino, el ahorro anual ascendería a unos 15,8 millones de dólares. El cálculo político detrás del proyecto es todavía más gráfico: “Con la totalidad de la flota circulando a gas, alcanzamos un ahorro de más de 16 millones de dólares al año. Con ese dinero compramos siete colectivos nuevos cada mes”, sostuvo Lifschitz.

Si bien hubo pruebas piloto y algunos anuncios del municipio de adquisición de unidades, el proyecto lo plantea como política de Estado: una migración paulatina, con un horizonte de 10 años para alcanzar una flota completamente equipada con tecnologías limpias.

Aunque las unidades a GNC tienen un costo inicial mayor (entre 40 mil y 80 mil dólares extra respecto de una diésel) los informes técnicos estiman que esa diferencia se amortiza en un plazo de entre dos y tres años y medio gracias al menor costo del combustible.

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Biodiesel

Mientras tanto, el segundo proyecto apunta a una solución inmediata: volver a utilizar biodiésel en toda la flota actual, retomando la experiencia del programa Bio Bus que Rosario implementó en 2018 junto a la provincia. El argumento central es económico: el biodiésel santafesino hoy cuesta cerca de un 20% menos que el gasoil convencional, unos 500 pesos por litro.

“Estamos hablando de algo que podés hacer en lo inmediato, que no requiere ningún tipo de inversión ni modificaciones en los motores diésel”, explicó Lifschitz al defender la iniciativa. Según los cálculos presentados, el ahorro mensual rondaría los 641 millones de pesos para toda la flota.

El estudio técnico también señala que el biodiésel tiene una ventaja estratégica: puede utilizarse en los motores actuales sin necesidad de reconvertir las unidades ni desarrollar nueva infraestructura. En paralelo, el proyecto remarca el impacto ambiental y productivo de la medida, al fortalecer la cadena regional vinculada a la soja y reducir emisiones contaminantes.

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Transporte a demanda

Pero el aspecto más novedoso del paquete legislativo está vinculado a la digitalización del sistema y la implementación de un esquema de “transporte flexible”. La idea es abandonar parcialmente el modelo de recorridos rígidos y frecuencias fijas y avanzar hacia un sistema que adapte sus trayectos y horarios según la demanda real de pasajeros mediante un algoritmo.

“Hoy el usuario tiene poca frecuencia e inexactitud en las horas de llegada. También circulan colectivos totalmente vacíos durante la noche, con costos altísimos y recursos dilapidados. Lo que proponemos es generar un sistema que se ajuste a la demanda llamando al transporte mediante una aplicación”, planteó el concejal.

La iniciativa propone comenzar con pruebas piloto nocturnas para evitar que circulen colectivos vacíos durante franjas horarias de baja utilización. El modelo toma referencias de experiencias desarrolladas en ciudades europeas como Lisboa, Barcelona y Múnich, donde el usuario "llama" al transporte mediante una app, recibe la información para caminar una o dos cuadras hasta una parada cercana, y en 15 minutos se sube al colectivo.

El esquema funcionaría mediante información en tiempo real y rutas dinámicas, con un formato que desde el entorno del proyecto comparan con una uberización del colectivo. El objetivo es optimizar recorridos y mejorar la ocupación de las unidades. Según el proyecto, los sistemas de transporte adaptativo implementados en otras ciudades lograron reducir hasta un 80% los tiempos de espera en horarios de baja demanda y abaratan el gasto en un 50%.

Las tres iniciativas aparecen conectadas entre sí. El biodiésel funcionaría como una transición inmediata para reducir costos, el GNC como política estructural de largo plazo y la digitalización como herramienta para redefinir la lógica de circulación del sistema. “La combinación de estas estrategias puede maximizar el ahorro y minimizar los riesgos de transición”, cerró Lifschitz.