Jueves 19 de Octubre de 2023
Si encontrar una vivienda ya era complicado, alquilar en medio de la crisis económica se convirtió en misión imposible. Los inquilinos rosarinos viven una odisea a la hora de buscar casas y departamentos. La mayoría de los dueños prefiere no renovar los contratos de alquiler y directamente saca sus propiedades del mercado inmobiliario. La crisis habitacional afecta a parejas, familias y personas solas por igual. Disponibilidad de tiempo, paciencia y buenas garantías parecen ser la única clave.
Desde este miércoles rige la nueva ley de alquileres, con la que los contratos deberán ser de tres años de duración, y las actualizaciones de los valores se realizarán en un plazo mínimo de seis meses, en base al denominado coeficiente Casa Propia, utilizado desde hace dos años para los créditos enmarcardos en el programa Procrear. Aunque quienes alquilan desean que la norma revierta el escenario actual, ven complicado que aparezcan más opciones y, en el caso de que eso ocurra, temen que los precios sean demasiado altos. La Capital reunió varios testimonios que describen las peripecias que deben enfrentar los inquilinos rosarinos.
Celeste quiso renovar el contrato de alquiler y quedarse en el departamento en el que estaba viviendo, sin embargo la dueña decidió que lo va a sacar del mercado porque "no le conviene". Rápidamente, la inquilina se puso en marcha para empezar a buscar otro hogar.
El pasado 22 de septiembre señó una vivienda en una reconocida inmobiliaria de la ciudad, entregó los papeles y se realizaron las averiguaciones de garantías correspondientes. Pero pasaban los días y no se comunicaban con la joven. Primero le dijeron que el dueño quería hacer un contrato directo y luego directamente que desistió de alquilar. "Dicen que les conviene dejarlos desocupados porque no saben si se van a beneficiar o no, hay un montón de departamentos vacíos", señaló la joven.
En ese contexto de desesperación, tuvo que pedir una prórroga en su actual inmobiliaria para ganar tiempo y reiniciar la búsqueda. Averiguó para realizar las acciones legales correspondientes contra la inmobiliaria, pero el monto que ella había pagado "no cuenta como una seña, no los ata legalmente a nada más que devolverte el monto. Todas las inmobiliarias me cuentan lo mismo. Los dueños se van arrepintiendo. El mismo día que me cancelaron a mí habían bajado otro departamento".
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La joven tiene 28 años es monotributista categoría B, por lo cual no puede ser ni garante ni titular del contrato, y busca algo que ronde los 100 mil pesos, un monto que puede pagar con sus ingresos. Encontrar propiedades en ese rango de precio es casi una misión imposible.
Como si fuera poco, denunció que las inmobiliarias cambiaron su metodología de trabajo y ya no se adaptan a los horarios de los interesados, sino que fijan que las visitas son en un día y horario determinado y ella tiene que "liberar sus actividades para ir a ver departamentos".
Mientras tanto, Celeste sigue sin casa. Esta semana vio una y entregó los papeles, sin embargo hasta que esté todo confirmado "sigue en veremos". Aunque sería ideal que la nueva ley de alquiles reconfigure el mercado inmobiliario, cree que "hasta el año que viene no habrá ningún cambio".
Una situación similar vivió Leila. Le prometieron que le renovaban el contrato de alquiler por otros tres años y respiró con tranquilidad. Sin embargo, el alivio duró poco. Dos meses antes de que finalizara el contrato, le pidieron la llave del departamento y tuvo que salir a buscar donde vivir con desesperación. "El peor día de mi vida, cómo me vas a dejar sin casa en plena crisis habitacional", exclamó la joven.
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Tras mucho buscar, finalmente encontró un departamento de un dormitorio. "Siento que lloré tanto que el universo dijo bueno, vamos a darle un respiro", bromeó. Como suele suceder, además de la dificultad para señar una vivienda también tuvo problemas con los requisitos. "Pedían muchísimas garantías propietarias, recibos de sueldo de arriba de 250 mil pesos. Es un número bajo, pero nadie gana eso, nadie que no es profesional -o sea la mayoría-, y encima con más de tres años de antigüedad", cuestionó.
Los que viven solos no son los únicos que sufren este tipo de inconvenientes. Sofía y Matías están buscando una casa para alquilar desde dos meses. En ese tiempo vieron un montón de propiedades. "Precios inalcanzables, viviendas sin mantenimiento, que no son habitables, vimos de todo", resumió. La pareja tiene una hija y una mascota y necesita un hogar de dos dormitorios. Los dos son monotributistas, ella vende tejidos por mayorista y él tiene una distribuidora de materiales para la industria y ferreterías y corralones.
Como le pasó a Celeste, reservó con una inmobliaria un lugar que "más o menos los convencía en cuanto a valor y espacio pero a la hora de hacer el contrato les pasaron el doble de alquiler". La familia dijo que no y continúa a la pesca de una casa para vivir.
"Como está todo tan incierto los propietarios no quieren alquilar y si publican los departamentos están entre 180 mil y 200 mil pesos", detalló Sofía y aclaró que están buscando "propiedades viejitas". También se quejó de los honorarios y los depósitos y sostuvo que "no queda otra, entonces uno hace lo que sea y termina alquilando".
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"Te cuento una anécdota. Fuimos a ver una casita de pasillo que era hermosa, la íbamos viendo y nos convencía. Llegamos a una habitación y estaba mojada toda la pared que daba al baño. Aparentemente se había pinchado un caño o perdía algo. Dijimos que si el dueño lo arreglaba la reservábamos y la señora que nos la mostraba nos dijo que no nos podía prometer nada, que debería hablarlo con él. Le respondí que no se puede vivir en una casa que chorrea agua y me dijo que recién se había ido un chico desesperado a reservarla aunque le había dicho lo mismo que a nosotros", ejemplificó.
En ese sentido, advirtió que en el proceso de búsqueda quienes muestran las casas y departamentos "te asustan de entrada diciendo que ya la reservaron o que ya llevaron las garantías" o que "van a presentar a todos los interesados y que el propietario elige al que más le gusta". La situación es angustiante. Hace un mes deberían haber dejado la casa en la que viven desde hace años, donde no les renovaron el contrato de alquiler, y aún no pudieron.
Sobre la nueva ley de alquileres, consideró que los propietarios quieren vender más que alquilar y que cree que "van a aparecer más propiedades, pero a precios de locos".
Los relatos se mutiplican. En el trabajo, entre amigos, en el gimnasio y hasta en las redes sociales. Todos tienen un conocido que está buscando casa y debe enfrentarse a la temible tarea de alquilar en Rosario.