La historia de la Sábana Santa, el místico manto que cubrió a Jesús, se vivió de cerca en Rosario

En la previa de Pascua, la especialista Patricia D'Aste disertó en la iglesia María Auxiliadora sobre la reliquia cristiana. Además, expuso una réplica. El sacerdote de ese templo contó sus sensaciones ante el lienzo

06:30 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026

Una réplica de la Sábana Santa, la reliquia católica que envolvió a Jesús después de ser crucificado, estuvo en Rosario. Fue en el marco de una charla en la cripta de la iglesia María Auxiliadora, que ofreció Patricia D’Aste, especialista en Estudios Sindónicos, egresada de la Pontificia Universidad Regina Apostolorum de Roma.

La cita fue este sábado por la tarde. Decenas de feligreses e interesados en la historia de la Iglesia Católica se acercaron a la parroquia ubicada en Salta y Presidente Roca. Todos tenían el mismo objetivo: conocer sobre la Sabana Santa y estar a metros de la réplica que conserva D’Aste, especialista en esta reliquia.

La Sábana Santa es una tela de lino que se encuentra en la Catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia. La tradición cristina considera que es el manto que envolvió el cuerpo de Jesucristo en el sepulcro y el único objeto que se encontró cuando María Magdalena advirtió que los restos del hijo de Dios no estaban allí, según el relato del Nuevo Testamento.

4fbe12de-c3be-4c1d-b46f-914095c1b555

La gestión del encuentro en Rosario estuvo a cargo de Alejandro Gómez, cura párroco de la iglesia María Auxiliadora. En diálogo con La Capital, el sacerdote reconoció que las charlas previas con D’Aste se extendieron por varias semanas y que la llegada de la experta está relacionada íntegramente con Don Bosco, el fundador de la congregación salesiana, que en Turín inició su camino. Además, la iglesia María Auxiliadora comenzó con esta actividad su recorrido rumbo a los 100 años, que se cumplirán el 3 de marzo de 2027.

Justamente en Turín es resguardado el manto original. En Argentina existen dos réplicas bajo custodia de la iglesia: una en la Catedral de Santiago del Estero y otra en la iglesia María Auxiliadora de la ciudad de Córdoba. Gómez visitó la Sábana Santa en Italia y reconoció: “Le tengo devoción. Es muy fuerte, genera emoción y oración. Lo único que tenemos del sepulcro es la sábana”.

La visita de Patricia D’Aste se debe a que “es una de las personas que más estudió” el tema, dijo Gómez, y planteó que “permite hacer preguntas y cuestionar” para responder “desde la razón y las investigaciones”. El manto sagrado, a disposición del Vaticano, es estudiado por científicos desde 1978 y fue expuesto por el papa Francisco en 2015.

La Sábana Santa de Jesús

El Síndone, palabra griega utilizada para nombrar el manto sagrado, es una tela de lino de 436 centímetros por 113 centímetros y tiene un espesor de 0,33 milímetros, similar a una gasa. Su confección está bajo los parámetros que los telares hebreos utilizaban en el año 33.

El objeto, según la tradición cristiana, cubrió el cuerpo de Jesús tras la crucifixión. Luego fue ocultada en Edessa, en tierras que hoy forman parte del estado de Turquía, hasta 544. Quedó allí hasta el 944, cuando fue trasladada a Constantinopla, pero desapareció casi 300 años después en medio de la Cuarta Cruzada.

Reapareció en 1356 en Lirey, Francia, y 100 años después la llevaron a Chambery, también en Francia. Desde 1578 es resguardada en Turín, donde permanece como objeto de devoción y se llevan adelante los estudios científicos.

Una sola vez en casi 500 años, el manto salió de Turín. Fue en tiempos en que la Segunda Guerra Mundial azotaba a Europa y los católicos temían que Adolf Hitler quisiera robarla. Fue así que decidieron llevarla a un monasterio benedictino que está cerca de Nápoles, en el sur. Cuando la guerra terminó, regresó al norte de Italia.

Según lo que contó D’Aste, la sábana era tocada por todos los visitantes cuando era expuesta en encuentros religiosos, otros lloraban sobre ella para demostrar adoración.

Sábana Santa: la ciencia y la reliquia cristiana

Con el avance de la ciencia, creció la demanda de pruebas tangibles entre los fieles. Juan Pablo II, ex-Papa y canonizado en 2014 por Francisco, fue quien impulsó los estudios científicos para demostrar lo que dicen los evangelios.

Entre los estudios científicos, se logró determinar que la Sábana Santa contenía sangre del grupo sanguíneo AB y hubo componentes de sangre viva. Además, el ADN de la sangre está fragmentado y no se encuentran evidencias de ADN paterno, que mantiene vivo el relato de los evangelios.

En la Sábana Santa se puede ver una figura. Los creyentes sostienen que es la imagen de Jesús y que se pueden distinguir la cruel flagelación y crucifixión, manifestándose en múltiples heridas y traumas físicos. Un estudio de científicos de Estados Unidos determinó que la tela nunca fue intervenida con pincel o pinturas. Además, señalaron que la imagen está de un solo lado de la tela, en el reverso, no se ve nada.

Según estudios matemáticos, las posibilidades de que la Sábana Santa haya sido utilizada por otra persona en el mismo tiempo de Jesús es 1 entre 20 mil millones. Cabe aclarar que en toda la cuenca del Mediterráneo no había esa población, por lo que todos los caminos conducen a Jesucristo.