La crisis empuja a más rosarinos a vivir en pensiones: estudiantes, trabajadores y hasta jubilados

El costo de alquilar un monoambiente, sumado a servicios y garantías, impulsa cada vez más a buscar pensiones como alternativa habitacional

09:11 hs - Martes 06 de Octubre de 2026

Ante la dificultad para acceder a un alquiler tradicional, las pensiones y residencias empiezan a aparecer como una alternativa habitacional cada vez más buscada en Rosario. Estudiantes universitarios, trabajadores que llegan desde otras localidades, personal de las fuerzas de seguridad y también jubilados que no logran afrontar el costo de un monoambiente. Perfiles cada vez más diferentes encuentran en este tipo de alojamientos la única opción de poder vivir bajo techo.

El dato surge de un relevamiento realizado por el corredor inmobiliario Alejandro Bassini, integrante del espacio Métricas, que comparó la oferta de monoambientes con la de pensiones y residencias en la ciudad.

El análisis comenzó a partir de una particularidad que detectaron en el mercado inmobiliario: la poca rotación y el tiempo que permanecen publicados los monoambientes, especialmente aquellos que tienen más de 25 ó 30 años. A partir de esa situación, Bassini y su equipo buscaron comparar qué alternativas habitacionales existen para quienes no pueden o no quieren afrontar un contrato de alquiler tradicional. Ahí apareció un universo mucho más amplio de pensiones y residencias del que esperaban encontrar.

Cuánto sale una pensión en Rosario

Según el relevamiento, los valores de las pensiones analizadas van desde $125.000 hasta $450.000 mensuales. La diferencia depende fundamentalmente del tipo de alojamiento. Hay habitaciones compartidas, incluso con camas cuchetas y cuatro o cinco personas en un mismo espacio, pero también existen habitaciones privadas.

Uno de los puntos que detectaron es que las condiciones son muy diferentes entre los establecimientos. Mientras algunas pensiones y residencias funcionan dentro de un marco formal, otras presentan situaciones habitacionales mucho más precarias.

Bassini señaló en diálogo con LT8 que encontraron casos en los que más de 100 personas son alojadas en un mismo inmueble, con situaciones de hacinamiento y condiciones edilicias deficientes.

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También detectaron problemas vinculados con los espacios sanitarios. Como referencia del relevamiento, mencionó establecimientos donde unas 15 personas comparten dos baños, en habitaciones que pueden ser utilizadas por alrededor de diez personas.

La situación, según explicó, también genera reclamos de vecinos de los barrios donde funcionan algunas de estas pensiones. En esos casos, entre la denuncia y la llegada de una inspección puede transcurrir un tiempo considerable.

Un monoambiente cuesta más de $500.000

La comparación con el alquiler tradicional muestra por qué la pensión puede resultar atractiva para determinados sectores. El corredor inmobiliario ubicó el alquiler promedio de un monoambiente entre $300.000 y $350.000, aunque ese valor corresponde al alquiler propiamente dicho. A ese monto hay que agregarle otros gastos: tributos municipales, servicios de agua, expensas, internet, electricidad y gas.

De esa manera, el costo final para quien alquila un monoambiente puede ubicarse, según el caso, entre $500.000 y $550.000 mensuales, especialmente al comienzo del contrato.

Además aparecen otros gastos vinculados al ingreso al alquiler, como honorarios inmobiliarios, confección e instrumentación del contrato y, en algunas operaciones, el depósito.

En una pensión, en cambio, el valor mensual incluye habitualmente los servicios y gastos asociados al alojamiento, por lo que la comparación cambia.

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"El diferencial entre lo que es este tipo de estabilidad habitacional se da en esto: acá se pone la parte más neurálgica, hay algunos como te decía, en este caso, punta cero requisitos", explicó Bassini.

El problema de las garantías

El costo no es el único obstáculo para quienes buscan un alquiler. Otro de los factores que aparecen en el relevamiento es la dificultad para cumplir con los requisitos de ingreso, especialmente en relación con las garantías.

El mercado laboral tiene cada vez más situaciones de informalidad o "pseudoinformalidad" y los recibos de sueldo no siempre están disponibles. A eso se le suma las dificultades que encuentran los trabajadores monotributistas para presentar garantías aceptadas por las inmobiliarias.

Lo cierto es que ese escenario deja afuera a personas que pueden tener ingresos suficientes para afrontar un alquiler mensual, pero que no logran cumplir con las condiciones exigidas para acceder al contrato.

En las pensiones, en cambio, el ingreso puede ser mucho más sencillo y la permanencia más flexible. Bassini señaló que detectaron establecimientos donde incluso existe rotación semanal de los residentes.

Esa característica también resulta relevante para quienes no saben cuánto tiempo necesitarán permanecer en Rosario, ya sea por una situación laboral, una separación de pareja u otro cambio personal.

Los estudiantes, entre quienes más buscan pensiones

Uno de los grupos que aparece con fuerza en el análisis es el de los estudiantes universitarios que llegan a Rosario desde otras localidades.

En muchos casos son jóvenes sostenidos económicamente por sus familias, pero el costo de mantener un monoambiente se volvió difícil de afrontar. El corredor observó una dinámica de traslado hacia las pensiones y residencias estudiantiles, donde los costos son más bajos y los servicios están incluidos.

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"Hoy la residencia estudiantil, lo que son las pensiones para los chicos universitarios, verdaderamente tiene una capacidad de funcionamiento muy alta porque mantener el monoambiente con todo lo que conlleva básicamente se hace muy cuesta arriba en los tiempos que corren", explicó.

El fenómeno no se limita a estudiantes que recién llegan a la ciudad. También alcanza a quienes ya vivían solos y deben reducir sus gastos ante el cambio de las condiciones económicas.

Jubilados que no llegan al alquiler

Uno de los datos que más llamó la atención de quienes realizaron el relevamiento fue la presencia de jubilados viviendo en pensiones. Bassini reconoció que podía ser una situación conocida, pero señaló que observarla directamente permitió dimensionar el problema.

El costo de un monoambiente, sumado a los servicios y otros gastos, puede resultar inaccesible para una persona que vive exclusivamente de una jubilación. Incluso con una jubilación mínima y el bono correspondiente, explicó, el ingreso debe alcanzar también para alimentación, medicamentos y el resto de los gastos básicos.

La situación plantea una dimensión diferente del fenómeno. La pensión no aparece solamente como una alternativa para jóvenes o estudiantes, sino también como una respuesta frente a la pérdida de capacidad de acceso a una vivienda para adultos mayores.

También llegan trabajadores de otras localidades

Otro grupo detectado en el relevamiento está compuesto por trabajadores de las fuerzas de seguridad que llegan a Rosario desde otras localidades de la provincia para prestar servicio.

Se trata principalmente de personas jóvenes que necesitan resolver su alojamiento en la ciudad sin asumir el costo completo de un alquiler tradicional. "Rosario alberga toda esa fuerza de seguridad y también se les hace muy cuesta arriba", explicó.

El caso muestra cómo las pensiones pueden funcionar también como una solución temporal para trabajadores que necesitan vivir en Rosario por razones laborales pero mantienen su residencia o vínculos familiares en otra localidad.