Los timadores publican avisos bajo nombres de panaderías reconocidas y prometen puestos que no existen. Después exigen transferencias de dinero para tramitar supuestos carnets que nunca llegan. Dos locales lo hicieron público
06:30 hs - Domingo 01 de Noviembre de 2026
La necesidad de conseguir trabajo se convirtió en una oportunidad para las estafas virtuales. En Rosario, comenzaron a circular falsas ofertas laborales en grupos de Facebook que utilizan el nombre de panaderías reconocidas para captar interesados, generar confianza y terminar pidiéndoles dinero con la excusa de gestionar documentación obligatoria para ingresar a trabajar.
Una de las maniobras detectadas ofrece puestos de atención al público en una supuesta búsqueda de personal para la panadería Infinita, ubicada en Santiago 217. El aviso, publicado con un número de teléfono de contacto, está dirigido a mujeres y promete una remuneración de $300 mil por semana por jornadas de ocho horas, de lunes a sábado.
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Modus operandi
La propuesta contempla dos turnos: de 7.15 a 15 y de 13 a 21. La persona que responde al anuncio recibe el pedido de enviar su currículum vitae y, a partir de ese momento, comienza una conversación en la que los supuestos empleadores van incorporando condiciones para acceder al puesto.
“Tenés que tomar pedidos y cobrar”, es una de las explicaciones que recibe la postulante sobre las tareas que supuestamente deberá realizar. Sin embargo, antes de avanzar con la contratación, la interlocutora pregunta si cumple con determinados requisitos que todavía no especifica.
En las capturas de los chats a las que accedió La Capital aparecen algunas señales que despiertan sospechas. Entre ellas, las faltas de ortografía y una insistencia por acelerar la decisión de la persona que busca trabajo. “Si tenés los requisitos te tomo ah vos para que hoy mismo enpeses (sic)”, escribe la supuesta responsable del comercio.
Los requisitos que finalmente aparecen son la libreta sanitaria y el carnet de manipulación de alimentos. Cuando la interesada explica que no cuenta con esos documentos, la interlocutora responde que sin ellos es imposible ingresar, aunque enseguida ofrece una supuesta solución: tramitarlos de manera digital.
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Apuro
“Yo te lo pago si vos te hacés cargo del envío”, le propone. El monto solicitado en este caso es de $10 mil, aunque en otras conversaciones se habrían pedido $15 mil por el mismo concepto. Para darle apariencia de legitimidad a la maniobra, la estafadora asegura que enviará el correo electrónico de Bromatología. Sin embargo, la dirección que proporciona es una cuenta de Gmail que no se corresponde con un canal oficial identificable del organismo.
Cuando la postulante manifiesta dudas, la interlocutora cambia el tono y comienza a presionarla para que concrete el pago. “Es trabajo, si no decime que le doy lugar ah (sic) otra persona”, le advierte, en un intento por evitar que la interesada se tome tiempo para verificar la información.
La persona termina accediendo al supuesto trámite. Le solicitan su nombre, fecha de nacimiento y una fotografía. Después recibe un alias para transferir el dinero correspondiente al envío de los carnets. “Mirá que en 20 minutos te lo dan”, promete la interlocutora, que también reclama el comprobante de pago y una dirección de correo electrónico.
En algunos casos, la maniobra llega incluso a incluir la promesa de que la persona comenzará a trabajar al día siguiente. El objetivo es mantener viva la expectativa de conseguir empleo y generar la urgencia necesaria para que la víctima transfiera el dinero antes de advertir el engaño.
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Panaderías como blanco
El mecanismo no se limita a un solo comercio. También se detectó una publicación que utilizaba el nombre de Pan & Cake (9 de Julio 3128) para ofrecer un supuesto puesto laboral y captar a personas interesadas en ingresar a trabajar.
En este caso, el aviso difundido por redes sociales anunciaba una búsqueda de ayudante de panadería y proporcionaba un número de WhatsApp para enviar currículums. La propuesta no exigía experiencia previa y presentaba como principales requisitos "la responsabilidad, el compromiso y las ganas de aprender".
Una vez iniciado el contacto, el supuesto empleador enviaba una descripción detallada del puesto. Las tareas incluían preparación de productos de panadería, pesaje de ingredientes, colaboración en el amasado y horneado, limpieza del sector de trabajo y recepción de mercadería. También se informaba un horario de lunes a viernes de 7 a 16 y los sábados de 7 a 12.
Todo contribuía a construir la apariencia de una búsqueda laboral legítima. Sin embargo, cuando la persona manifestaba interés, aparecía nuevamente la exigencia de tramitar un carnet antes de avanzar con la entrevista.
En uno de los intercambios de WhatsApp a los que accedió este diario, la postulante planteó una condición para evitar ser engañada: propuso presentarse personalmente al comercio y realizar la transferencia únicamente después de comprobar que el trabajo existía.
“¿Podría ir mañana yo a la entrevista y, si es de verdad el trabajo, lo transfiero en el momento? Porque yo no puedo transferir sin antes saber si es realmente de verdad”, escribió. La respuesta del interlocutor no ofreció una instancia de verificación. Por el contrario, insistió en la urgencia de la decisión: “Usted quédese tranquila que el empleo es real, dígame si le interesa o busco otra persona que quiera el puesto”.
Cuando la interesada confirmó que quería trabajar, recibió una nueva instrucción: “Bueno, tramitá el carnet, enviame el comprobante del trámite y organizamos la entrevista”. De esta manera, el supuesto reclutador condicionaba la entrevista a la realización previa del trámite, precisamente el paso que la postulante pretendía evitar hasta comprobar la autenticidad de la oferta. Para reforzar su versión, también compartió la ubicación. “Acá tiene la dirección, el empleo es real”, insistió.
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Suplantación de identidad
Cecilia Giaccone, una de las dueñas de Pan & Cake, confirmó a La Capital que el comercio fue blanco de una suplantación de identidad en una falsa búsqueda laboral. El episodio ocurrió en junio, cuando una empleada del local recibió una consulta que encendió las alarmas. “Un sábado recibo un mensaje de la chica del mostrador con una captura de pantalla donde una chica le decía que le estaban pidiendo dinero por un carnet de manipulador de alimentos por una supuesta búsqueda laboral nuestra”, relató.
La particularidad del caso es que la panadería efectivamente estaba buscando personal en ese momento, aunque mediante publicaciones propias en redes sociales y con un procedimiento completamente distinto al que aparecía en el aviso falso. Según detalló, los estafadores habían elaborado un flyer con inteligencia artificial que incluía requisitos específicos, tareas y horarios que el comercio nunca había publicado.
“Nosotros nunca damos tanto detalle, eso lo hablamos después en la entrevista”, aclaró. Para la comerciante, la coincidencia entre el puesto real y el ofrecido por los estafadores hace pensar que estos últimos revisaron las redes sociales de la panadería para aprovechar una búsqueda que ya estaba en marcha.
La postulante comenzó entonces a comunicarse directamente con el establecimiento, donde le advirtieron que se trataba de un engaño. Después les facilitó el flyer, el número de teléfono utilizado y las capturas de las conversaciones que había mantenido con el supuesto empleador. La mujer estuvo a punto de transferir $20 mil para obtener el carnet que le exigían como condición para acceder al trabajo. La intervención del comercio permitió que descubriera la maniobra antes de concretar el pago.
“No parece mucho, pero para una persona que busca laburo es plata”, reflexionó Giaccone, al dimensionar el perjuicio que puede representar una suma aparentemente pequeña para alguien que necesita conseguir empleo. La dueña señaló que, hasta donde tiene conocimiento, se trató de un único episodio de estas características.
El caso de Pan & Cake muestra cómo los estafadores pueden aprovechar búsquedas laborales verdaderas para montar una convocatoria paralela. La publicación de una vacante real se convierte así en una oportunidad para contactar postulantes y exigir pagos que nada tienen que ver con el proceso de selección del comercio.
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La desesperación por el trabajo
La maniobra tiene consecuencias que van más allá del dinero que pueden perder quienes caen en la trampa. La promesa de una oportunidad laboral concreta lleva a algunas personas a organizar sus horarios, prepararse para comenzar y presentarse en los comercios convencidas de que consiguieron empleo.
Uno de los episodios más impactantes fue el de un joven que llegó a las seis de la mañana de un domingo a Infinita, convencido de que debía comenzar su primera jornada laboral. Cuando la encargada del establecimiento le explicó que había sido engañado, la expresión de desazón del muchacho la dejó consternada.
El caso expone la dimensión humana de este tipo de estafas: detrás de una publicación en redes sociales y una transferencia de dinero hay personas que buscan una oportunidad para trabajar y que depositan sus expectativas en una oferta que parece real.
La recomendación ante este tipo de propuestas es verificar las búsquedas laborales directamente con el comercio, a través de sus canales oficiales, y desconfiar de cualquier supuesto empleador que exija transferencias para gestionar documentación o garantizar el ingreso a un puesto.
La necesidad de presentar un carnet de manipulación de alimentos puede ser legítima para determinados trabajos gastronómicos. Lo que debe encender las alarmas es que una persona desconocida exija dinero por WhatsApp y condicione una entrevista a la presentación de un comprobante de pago. En una búsqueda laboral auténtica, la identidad del empleador y la existencia del puesto deben poder verificarse sin necesidad de transferir dinero a una cuenta particular.
