Estaban en situación de calle, pero gracias a la ley de salud mental son dueños de su propia empresa

Se trata de once pacientes del Agudo Ávila quienes abrieron una lavandería como cooperativa. El emprendimiento les permite gozar de una vida digna

06:30 hs - Jueves 03 de Septiembre de 2026

Desde afuera parece una lavandería más, común y corriente, pero es un proyecto cooperativo que demuestra que la desmanicomialización es posible, permite acceder a una vida digna y tener autonomía, tal como aspira la ley de salud mental. Se trata de la cooperativa de inclusión sociolaboral Coopelav, una lavandería atendida y administrada por personas en tratamiento de salud mental que desde 2023 dejaron de estar "prácticamente en situación de calle" para pasar a ser dueños de su propia empresa en cooperativa, con ingresos que les permiten ahorrar y, por ejemplo, salir de vacaciones.

Diego Horacio Jozami, acompañante grupal del emprendimiento, cuenta que el proyecto surgió desde la dirección del servicio de Salud Mental del neuropsiquiátrico Agudo Ávila como parte de la articulación con la ley 26.657, que propone la "construcción de dispositivos sustitutivos de inclusión".

"La ley propone la desmanicomialización de los pacientes, pero en el país hay un gran vacío de trabajo para personas con discapacidad, cuando en otros países se fomenta la inclusión estatal y el salario compensado", apunta Jozami para reforzar que "el proyecto surge en ese sentido, para generar una oportunidad real a sujetos de derecho para los que el trabajo está prácticamente negado".

De la calle a una vida digna

Así comenzó este desafío, en noviembre de 2023, a partir de una beca promovida por el programa Nueva Oportunidad y un subsidio que permitió a la cooperativa comprar las máquinas para lavado e insumos, además de capacitaciones en lavandería y cooperativismo, acorde al proyecto laboral, que funciona en Tucumán 2807.

"Este es un proyecto que nació para generar autonomía en todos los sentidos: laboral, habitacional, sanitaria y de salud mental, ya que una de las condiciones de este proyecto es que atiendan su salud", apuntó.

Recordó que, cuando surgió el proyecto, "todos" los integrantes de la cooperativa "estaban prácticamente internados, algunos en situación de calle, y hoy alquilan un departamento o pensión y son dueños de su propia empresa y su propio trabajo".

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También mencionó que atienden cuestiones de salud que tenían postergadas y hasta gozan de algunas posibilidades que en muchos casos no tienen los trabajadores informales o registrados.

"Esta cooperativa les permite percibir ingresos que triplican el equivalente a una pensión por discapacidad, a tal punto que en la última asamblea decidieron ahorrar un monto fijo para poder irse de vacaciones como si se tratara de un trabajo en blanco", valora hasta con asombro.

También señala que este tipo de trabajo genuino les permitió adquirir habilidades varias. "Algunos cuentan con capacidades más contables, otros lavan muy bien y otros tantos tienen habilidades para doblar ropa. Es decir, se distribuyeron roles en cuestión de sus capacidades de manera democrática porque el cooperativismo permite eso", destaca.

Dueños de su propia empresa

La cooperativa funciona de lunes a viernes, de 9 a 18, para brindar un servicio de lavandería a todo el público, con muy buena aceptación de los vecinos del barrio, en su mayoría familias y estudiantes ya que la zona es cercana a las facultades de Ciencias Médicas, Bioquímicas y Odontología, aunque también tienen convenios con hoteles y restaurantes, a los que también les brindan servicio de blanco.

"En este momento son once socios de salud mental, propietarios y dueños de su propia empresa, mientras que quienes trabajamos desde el Estado somos seis socios de apoyo: dos abogados, dos trabajadores sociales y dos acompañantes terapéuticos, que no participamos de las ganancias de la cooperativa porque nuestro sueldo está contemplado por el Agudo Ávila. Cada paciente tiene su psicólogo y psiquiatra, algunos en el Agudo y otros en otros lugares, ya que la condición de la cooperativa es que atiendan su salud", precisa.

Una cooperativa que no para de crecer

Jozami subraya que lo más interesante para destacar es la idea de que el cooperativismo no puede competir contra el capitalismo. "En estos tres años de destrucción de la Argentina no paramos de crecer. Cada vez hay más trabajo, más ganancias para los usuarios y usuarias y cada vez más máquinas, gracias a que logramos capitalizarnos mediante subsidios de Nación y provincia", subraya Jozami.

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A casi tres años, la cooperativa cuenta con un buen equipamiento compuesto por lavadoras y secadoras eléctricas y a gas. "Ofrecemos un trabajo óptimo a bajo costo, solidario y cooperativo, de buena calidad, que brinda ganancias para quienes forman parte del proyecto", garantiza.

En ese sentido, precisa: "Trabajamos por peso porque la idea es ofrecer un servicio bien barato y de buena calidad, ya que utilizamos productos biodegradables, separamos ropa blanca y de color, desmanchamos prenda por prenda y cobramos el valet $8 mil por el kilo de ropa".

Remarca que el espacio se rige de manera democrática y colectiva. "Hay una democracia real en la que todas las decisiones del emprendimiento, como insumos, horarios y política de trabajo. Se decide de manera conjunta y colectiva, y se generan ganancias reales cuya apropiación va para los socios", concluyó.