Domingo 07 de Mayo de 2023
Cuando en 2010 se terminaron las torres Dolfines Guaraní, la por entonces secretaria de Planeamiento, Mirta Levin profetizó que eso cambiaría para siempre la fisonomía de barrio Refinería. Y así fue. Una década más tarde en un radio de sólo 1,25 kilómetro cuadrado ya hay 13 edificios habitados y ocho más en construcción que parecen competir por la mejor vista panorámica del Paraná y de la ciudad.
En un predio donde pasaba el tren, se refinaba el azúcar y se almacenaban granos, hoy se multiplican los edificios en altura y hasta se proyecta un rascacielos, todos de categoría premium, con amenitíes, una vista increíble y una ubicación estratégica. Una zona que une el norte con el centro de la ciudad y es elegida por quienes quieren vivir cerca del casco histórico rosarino, pero rodeados de espacios abiertos.
Sin dudas, la decisión de abrir la ciudad al río y el traslado del puerto al sur, fueron factores que propiciaron un nuevo desarrollo urbano que hoy se llama Puerto Norte.
Así, el barrio obrero de casas bajas comenzó a cambiar con la llegada del shopping, el parque Scalabrini Ortiz y las torres de departamentos que se levantaron después. Y, desde 2006, cuando comenzó la construcción de las mega torres Dolfines Guaraní, la zona no paró de crecer.
Las primeras
Las Dolfines, dos edificios gemelos de 45 pisos con sus cúpulas que a la noche cambian de color, generaron un cambio significativo. A su alrededor empezaron a surgir nuevas torres. Una de ellas las desplazó del podio que ostentaban como las más elevadas del interior del país con 136,5 metros. Ahora la que ocupa ese primer lugar es el edificio Maui, inaugurado en 2013, con 140 metros de altura.
La otra torre muy alta de la zona es Embarcadero, emplazada en la esquina de Francia y avenida Estanislao López. Cuenta con 37 niveles con semipisos y pisos exclusivos de entre 155 y 350 metros cuadrados.
Si se hace un cálculo de la superficie construida desde 2010 a esta parte, se poblaron 456.602 metros cuadrados en un radio de 12 cuadras a la redonda, contando los edificios de viviendas que se construyeron y los locales comerciales.
Y la zona sigue en constante crecimiento. Así lo demuestran las ocho nuevas torres que se están levantando a poca distancia. ¿El objetivo? Vivir muy cerca del río y también del centro de la ciudad.
Desde la secretaría de Planeamiento de la Municipalidad, observaron que “más allá de las complicaciones que impone el actual contexto de crisis económica en todos los rubros, en el ámbito local de la construcción sigue habiendo interesados en impulsar nuevos emprendimientos en toda la ciudad, y en Puerto Norte en particular”.
Además, apuntaron que hay grandes expectativas de crecimiento en ese sector de cara al futuro, dato que surge de la cantidad de consultas que recibe el municipio sobre iniciativas de diferentes escalas. “Hay interesados en invertir, en participar de este proceso de desarrollo urbano de la ciudad, y esas son buenas señales sobre la actividad”, destacaron voceros del área.
A lo largo de estos años, desde la Secretaría de Planeamiento se generaron normativas de incentivo para promover construcciones de usos mixtos, que no apunten solo al carácter residencial. “Se busca una variedad de usos urbanos dentro de cada intervención y de cada emprendimiento, con oficinas y locales comerciales en las plantas bajas”, aclararon.
A esto apunta la ciudad de cercanía que se pretende y que se impulsa a través de los instrumentos de reordenamiento y regulación que implementaron en los últimos años.
En marcha
Actualmente, dentro de las obras en construcción que se están realizando, siete serán edificios de viviendas, en tanto que una contará también con locales comerciales.
En total estas nuevas ocho edificaciones sumarán 207.285 metros cuadrados de superficie de una zona de Rosario que hoy no para de crecer en busca de más altura.
Una refinería dio origen al barrio
Antes de que existiera Puerto Norte, en 1886 Ernesto Tornquist había fundado la empresa Refinería Argentina dando el nombre al barrio obrero que se constituyó a su alrededor. Durante un largo tiempo esta fue la única refinería nacional, llegando a depurar más del 60% del azúcar crudo producido en el país. A partir de 1947, la empresa comenzó a elaborar y a tratar la malta y la cebada empleada en la industria de la cerveza, y en 1953 comenzó a funcionar la Maltería Argentina. Poco más tarde, otras industrias se instalaron en la zona.