Nicolás sufrió un despiadado robo por parte de hinchas de Newell’s, pero la solidaridad de los rosarinos ayudó para reactivar su puesto en el barrio de Arroyito
16:41 hs - Martes 08 de Septiembre de 2026
El domingo Nicolás, junto a su hijo de 9 años, Eloy, volvieron llorando a su casa, luego de dar su testimonio a la Policía de Santa Fe. Ese día se jugaba una nueva edición del clásico rosarino y Nicolás había armado todo para ofrecer camisetas y banderas de Central y de Newell’s. Pero cerca de las 14.30 un grupo de ladrones vestidos de rojo y negro irrumpieron en la esquina de Rondeau y Olivé y se llevaron el 85% de su mercadería, con especial saña con las prendas canallas. El vendedor y su hijo no pudieron detener a la horda de asaltantes y los invadió la impotencia. Tras el encuentro en el Gigante y la difusión del hecho, los rosarinos sin importar la camiseta se volcaron masivamente a ayudar a la familia y en menos de 48 horas volvieron a la esquina del barrio de Arroyito.
“Gracias a Dios estamos más que agradecidos con la gente. Muchos nos ayudaron a recuperar mercadería, que era lo más importante”, contó Nicolás Marín, en radio La Red Rosario. Además, este martes, la Tienda Oficial de Rosario Central le entregó prendas oficiales para que ofrezca a los clientes del barrio.
Nicolás el domingo regresó a su casa y no sabía cómo remontar el robo sufrido. Había juntado peso por peso para comprar remeras y banderas, tanto de Central como de Newell’s y un grupo de ladrones en moto le arrebataron su trabajo, con el que se gana el día a día. Nunca pensó que iba a viralizarse el terrible episodio que sufrió y menos que la gente, el club y hasta Ángel Di María se iban a solidarizar de la forma que lo hicieron. “Fue un acto de generosidad y humanidad increíble, de la gente de Central y también de los de Newell’s que me escribían y contaban que tenían vergüenza ajena”, contó Marín y remarcó que “por dos o tres pibes que meten los colores, ensucian al club y dejan mal parado a todos”.
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En cada entrevista que dio, Nicolás repitió la frase “no hay mal que por bien no venga” y esta no fue la excepción, aunque a ese concepto le agregó: “El bien que tiene que venir es el de la conciencia, el fanatismo no nos puede llevar a la violencia. En segundos me arrebataron tanto esfuerzo”.
La empatía de Rosario
“Insólito” e “inexplicable”, expresa Nicolás cada vez que habla de la solidaridad y empatía de la gente. Lo desbordaron de llamadas y mensajes. “Más que agradecido y feliz”, afirmó Marín.
A las donaciones y palabras de apoyo se le sumaron dos actos impensados para el hombre. Por un lado, la Tienda Oficial de Rosario Central le hizo entrega de varias prendas con el sello del club para que ofrezca en la esquina de Rondeau y Olivé.
Pero el lunes, Jorgelina Cardoso en persona se acercó al puesto y le entregó una camiseta de Ángel Di María, con la firma del capitán canalla. “Ella es una divina y Ángel una belleza total. El gesto habla de la humildad que tienen”, señaló Nicolás.
Cada ayuda que llegó al alias nicolasmarin123 fue invertido en reabrir el puesto, “que si no fuera por la gente, yo estaría tirado en mi casa, porque el domingo no sabía cómo iba a recuperar todo”, dijo Marín.
La camiseta de Fideo será encuadrada y colgada en el cuarto de la familia, como recuerdo de un trago amargo, que terminó bien para la familia Marín.
Laburar para progresar
Nicolás Marín relató en radio La Red que desde muy pequeño vivió momentos duros, sufriendo el abandono de sus padres que lo terminaron dejando en la calle. Durmió a la intemperie y presenció hechos atroces. Sin embargo, intentó por todos los medios salir de esa situación.
Actualmente vendedor, pero Nicolás es malabaristas. Formó una familia junto a Caren y Eloy y poco a poco progresaron en la vida. Hoy lograron poner un puesto en Rondeau y Olivé, donde fueron víctimas de un robo que nunca pensaron sufrir. Tras la ayuda de la gente, este martes a las 10 volvió a colgar camisetas y banderas para seguir trabajando como vendedor callejero.
El objetivo de Marín es juntar el dinero suficiente para poder conseguir un vehículo y trabajar a través de las aplicaciones de movilidad. Quiere que su hijo lo espere en casa y no que pase tardes enteras en la esquina del puesto.