De Rosario a París: el orfebre que rescató el oficio de la platería y la llevó al mundo

El rosarino Dante Conti, graduado en la Escuela Crisol y estudiante de Bellas Artes, expone en muestras de Buenos Aires, París y Palermo, entre otras

06:05 hs - Lunes 08 de Junio de 2026

Uno podría pasarse la tarde dialogando con Dante Conti, este joyero y grabador graduado de la vieja Escuela Crisol, que aprendió y rescató el oficio de platero y lo lleva a su máxima expresión como maestro, con muestras en Buenos Aires, París y Palermo, entre otras ciudades.

>>> Leer más:

Además, este personaje increíble, que brilla en un sencillo taller de platería y joyería del barrio Matheu, crea las empuñaduras de los bastones de los gobernadores santafesinos y ahora hará una para cada departamento y, además, se las obsequia “el 30 de octubre, que fue la primera vez que votamos después de la dictadura, como un regalo a la democracia”.

Y como si toda esta movida no bastara, hace 30 años que este exquisito artesano enseña el oficio en su taller y en otro que montó en La casa del artista plástico “como una forma de defender la escuela pública: yo estudié primaria, secundaria y universitaria en la escuela pública, el Estado invirtió en mí y yo soy inmensamente feliz trabajando en platería y joyería”.

"Yo no me puedo llevar este lingote de oro porque no es mío"

“Este banco de joyero y las herramientas del taller se las compré al hermano de (Angel) Perisset, un maestro de joyería de la (Escuela) Crisol, que vivía acá cerca. Cuando estábamos sacando el banco de su casa con mi hijo, de un hueco se cayó un lingote de oro enorme, de unos 100 gramos fácil, que no vio nadie porque estábamos solos. Lo agarré y pensé: «Yo no me puedo quedar con esto porque no es mío, más allá de que no nos haya visto nadie». Así que lo llamé al hermano, le conté lo que había pasado y le devolví el lingote, que Perisset seguramente había atesorado con la merma de sus trabajos durante más de 50 años de oficio y escondido en un hueco del banco de joyero. El hermano no sabía cómo agradecerme. Revisamos el banco entre los tres para ver si había más lingotes, pero no encontramos otro. Así que el hermano agarró el lingote y en agradecimiento me regaló todas las herramientas” confía el joyero, platero y grabador Dante Conti, de 64 años, en su amplio taller del barrio Matheu, luego de más dos horas de charla con La Capital.

Nacido el 31 de enero de 1962 en una vieja casa de Gálvez y Alvear -el barrio de los studs, por su cercanía al Hipódromo Independencia- Dante es hijo del músico y escultor italiano Pedro Conti -trompetista de la Orquesta Sinfónica Provincial- y del ama de casa española Rosalía Duran Quesada, y nieto del platero español Juan De Dios Duran.

>>> Leer más: El stud de Aurelio, un tesoro oculto de la historia de la ciudad

“En realidad nací en Gálvez y Alvear, pero vine acá al sur de chiquito, al barrio Matheu, así que este es mi barrio”, cuenta a este diario en medio de su completo taller de platería y joyería, equipado con varios bancos de trabajo; fundición; laminación; trafilación; pulidora; perforadora y una variada colección de herramientas, entre las que se destacan numerosos martillos de platería, un par de enormes embutideras de madera y tribulés (conos metálicos para golpear y formatear los anillos y las pulseras) de las formas más disímiles.

"De la Crisol me enamoré el primer día"

-¿Cómo llegaste a la Escuela Crisol, la técnica de joyería, relojería, grabado y engarzado?

-Empecé un año más tarde la secundaria porque perdí un año de la primaria, el de séptimo grado fue un año difícil cuando falleció mi papá. Una de mis hermanas más grande, Pierina, me dice: “Hay una escuela que te va a gustar porque es una escuela de artes y oficios”. La fui a ver y me gustó, como que me enamoré desde el primer día.

¿Qué te enamoró de la Crisol?

-Mirá, la escuela Crisol era una joyita, en todo sentido: era una escuela muy muy particular, con pocos alumnos donde nos conocíamos todos y además de las materias de un secundario común teníamos historia del arte, historia de las joyas, dibujo técnico, dibujo artístico, tenía escultura -que era modelado-, y todos los días teníamos cuatro horas de taller.

-¿Y por qué elegiste joyería?

-En realidad, cuando ingresé fui uno de los últimos en inscribirme. Yo había elegido joyería, pero me mandaron a grabado porque era el único cupo que había, grabado y cincelado. Aprendí a cincelar en la escuela, con el maestro Viola, los dos últimos años. porque el grabado, dentro de las técnicas decorativas es una de las más difíciles de aprender. Los que nos enseñaron no eran tontos. tenían bien claro lo que se quería lograr.

-¿Cuál fue la historia de la Escuela Crisol?

-La escuela fue creada en 1961 por la Cooperativa de Joyeros. ¿Cuál era la finalidad? Buscar mano de obra calificada para el gremio. Entonces en la escuela estaba esa división del trabajo a través de la cual se formaban buenos grabadores o engarzadores o joyeros o relojeros.

-¿Quién era el mejor maestro de grabado?

-Todos fueron buenos. No hubo uno mejor ni peor porque técnicamente eran todos buenos. El más joven que tuve fue José Salvatierra, el único que vive. Antonio Ciliberti también estaba, pero no fue maestro mío, y después también aprendí grabado con él en su casa, donde tenía un tallercito. Yo lo tuve sólo un mes porque se jubiló y vino José Salvatierra, que era graduado en la escuela y recién comenzaba a ser maestro con nuestro curso. Era un gran grabador, con una exquisitez y un buen gusto fuera de serie. Por eso te digo, técnicamente son todos buenos, conceptualmente él hace la diferencia. El y Viola creo que hacían la diferencia, Viola tenía un recorrido en el grabado muy grande, igual que Tito Zacarías. Tito y Martini trabajaban en Orinto Gallo, que era un gran taller de grabado y cincelado. El más grande del país. Después conocía en el gremio a otros grabadores como Coleman, que también era era bueno, pero siempre digo que desde lo conceptual, desde lo artístico y del buen gusto creo que Salvatierra es único. El sigue trabajando, sigue grabando. De los que tengo un gran recuerdo y admiración son los maestros Salvatierra, Zacarias, Martini y el gran Atilio Viola, quienes fueron fundamentales en mi formación.

-¿Quién fue el mejor maestro de joyería?

-Todos fueron buenos. Juan Carlos Mastromauro era un gran artista en todo sentido, como pintor y como orfebre, tengo un gran recuerdo de él, yo iba a todas las inauguraciones de sus muestras pictóricas. A Perisset no lo conocí tanto, tengo parte de las herramientas de su taller.

"Arrancamos cuando la joyería estaba en retirada"

-En la década del 60 el oro era barato y la gente regalaba joyas de oro a los bébés cuando nacían y cuando los bautizaban, lo cual generaba una gran cantidad de trabajo en el gremio. ¿Qué pasó con esta situación a lo largo del tiempo?

-Yo de esa época sé por terceros, por mis maestros, por lo que contaban los colegas, porque cuando cuando nos decidimos a trabajar permanentemente en el oficio, arrancamos en un momento en el que la joyería estaba en retirada. En el último año de la dictadura militar, cuando había una hiperinflación de la gran siete, la onza de oro se había ido muy alta a nivel internacional, además por una serie de problemas internacionales, que es muy similar a lo que pasa ahora. Estaba muy caro el oro, así que prácticamente desapareció el oro del gremio, se vendía muy poco y aparecieron las joyas de plata, algo que la gente no estilaba. La platería era para los plateros, como nosotros, que hago trabajos de platería criolla. Trabajamos un volumen más grande porque la plata es un material que dentro de los metales nobles es más barato, aunque ahora tiene un precio de la gran siete de nuevo. Tomó un auge, pero por otra cosa.

-¿Por qué aumenta la plata?

-La plata aumenta hace mucho tiempo porque China compró plata como el gran país productor de electrónica, fundamentalmente de telefonía móvil y demás. Esa gran producción de ese tipo de artefactos lleva en su interior los circuitos impresos de plata. Entonces subieron muchísimo el precio: de 20 centavos de dólar que estaba el gramo de plata en los 90 sale ahora casi 6 mil pesos el gramo. Se ha puesto muy cara y se dificulta un poco trabajar en volúmenes grandes.

-¿Hubo una etapa en la que volvieron a trabajar con oro?

-La mejor época del oro coincidió con la convertibilidad del gobierno de Menem y en los dos primeros años del Plan Austral, de Alfonsín. El oro tuvo un precio este bastante acorde, no estaba desfasado y la gente volvió a comprar. Con la convertibilidad un peso era igual a un dólar, y coincidió con que el oro tuvo el precio más bajo del siglo. Valía 6 dólares la chafa y 10 dólares el oro fino.

-¿La chafalonía es el oro bajo?

-No, la chafa es el oro 18, pero es el que la gente va y vende.

"No había plateros: la platería criolla estaba herida de muerte"

-¿Y cómo te abrazaste a la platería?

-Siempre me gustó. Soy bastante tradicionalista, me gusta la saga del gaucho, del paisano, siempre me llamó poderosamente la atención y vi que no había plateros. La platería criolla estaba herida de muerte, ya venía así desde los 70.

-¿La Escuela Crisol no enseñaba platería?

-La escuela no tenía platería. Tenía platería cuando arrancó, en 1961, y los maestros de platería eran Aparicio y Ferri, pero después la quitaron de la currícula.

-¿Por qué?

-Porque no tenía mucha salida y precisamente fue en esos años, los 90, cuando decidí empezar con la platería. No me arrogo esa actitud sino que de alguna manera traían para hacer una rastra, un facón, un mate, un cuchillo, y había algunos que lo hacían. Estaban don Aparicio, Ferri y Santos Mauro, que después también fue maestro mío, aprendí mucho con él. Era un platero de Corrientes que tenía un perfil muy bajo y un negocio de platería muy linda.

-¿De alguna manera rescataste el oficio de platero en Rosario?

-Digamos que lo pusimos en valor otra vez. Había un muchacho que se llamaba Osvaldo Fanzini -ya fallecido-, que estaba en la zona norte y siempre hablábamos. Entonces pensé en cómo poner la platería en valor porque había gente que nos pedía piezas y así empezamos a trabajar.

-¿Y cómo aprendiste el oficio?

-Y lo aprendí con Mauro. Las técnicas de platería y de joyería son las mismas. La diferencia es que en la platería se trabaja con volúmenes más grandes. Cambia el tamaño y la plata, a diferencia del oro, cuando soldás la plata es más difícil, en el sentido de que si la pieza no tiene un calor bien envolvente la soldadura no corre y te hace renegar más. podés llegar a arruinar una pieza.

>>> Leer más: La primera vinería del país abrió en Rosario hace 60 años

-¿Qué otra diferencia tiene con el oficio del platero con el del joyero?

-El joyero sólo arma una pieza, después se la manda a un engarzador, a un grabador, pero el platero tiene que ser grabador, tiene que ser dibujante.

-¿Es un oficio más completo?

-Es más completo porque está muy emparentado con el arte. Me gustó mucho y empecé a ver a gente que lo enseñaba. En Buenos Aires hay un maestro que se llama Petraca, que todavía hoy tiene una escuela muy reconocida, y nos encontramos siempre en las muestras. Y ahora hay mucha gente que se dedica a enseñar y otra que se dedica a aprender porque antes no tenían posibilidad de ir a un lugar. Yo hace 30 años que doy clase.

dante conti 2

-¿Cómo está el oficio hoy?

-La platería goza de una buena salud. Te voy a explicar por qué. El boom fue con las redes sociales. Con Google, a partir del año 85 con internet, a partir de Facebook, Instagram y demás, cada uno iba subiendo las piezas e iban preguntando. Iban enseñando y aprendiendo y se fue extendiendo el oficio y llegó a verlo el hombre de campo, que no tenía quién le reparara una cabezada o un estribo.

-¿Qué es una cabezada?

-Una cabezada es todo lo que lleva el caballo en la cabeza. Eso generalmente es de plata, ahora se hacen también hay otros materiales como la alpaca o el níquel silver.

-¿Y qué es el níquel silver?

-El níquel silver tiene la misma base de la alpaca, que es níquel y zinc, pero en vez de tener cobre tiene un porcentaje muy chiquitito de plata, que debe ser un 10%. Es un metal europeo. La plata le da color y la hace mucho más maleable. La alpaca es un metal bastante duro, tenés que recocerlo permanentemente cuando está trabajando, sobre todo en piezas que superan el milímetro y medio de espesor. Es la alternativa a la plata.

-¿Y qué pasa en el resto del oficio, en la joyería, en la relojería, en el grabado, en el engarzado?

-La relojería está prácticamente en retirada. En la escuela sacaron la carrera. No está más relojería en la escuela. Está solamente joyería y después dan computación y otra terminalidad.

-¿Y grabado y engarzado tampoco dan en la Crisol?

-Sí, pero creo que todo está dentro de la de la joyería. En engarzado todavía están dando clase Cucurulo, Claudia Luciani y Marisel Ortiz.

-Me enteré del caso de un engarzador que no trabaja por el gremio. ¿Qué pasó ahí? ¿Ha tenido malas experiencias?

-No, malas experiencias, no, él tiene un negocio. Creo que debe ser por eso, tiene un negocio y se ocupa de su negocio y no da abasto con su trabajo.

-¿Hay pocos engarzadores?

-Y hay pocos. Creo que viene por ahí. Yo tampoco le trabajo al gremio. Nunca le trabajo. Yo trabajo tres veces en la semana: martes, jueves y sábado a la mañana. Hace 30 años que trabajo para La casa de las alianzas. No soy empleado de ellos. Yo voy, me juntan los trabajos en esos días, trabajo, me pagan y me voy, pero tampoco le grabo a otro del gremio. Si viene otro le digo que no porque ya con el trabajo que hay ahí para mí es suficiente. Hay quien hace grabado y joyería y otros nada más que grabado.

"La joyería está a mitad de camino entre la fina y la contemporánea"

-¿Cómo está el oficio de joyero?

-Hay una joyería muy particular, que es no es tanto esa joyería fina que conocíamos porque los tiempos y los gustos van cambiando. Es una joyería que está a mitad de camino entre la joyería fina y la contemporánea.

-¿Qué hacen ahora? En nuestra época en Crisol hacíamos chatones para engarzar una piedra en un anillo.

-Ahora también los hacemos, pero en menores casos. Ahora se hacen trabajos con un engarzado de grano chiquito o un engarzado de virola, que lo hace el mismo joyero o el mismo orfebre. En ese caso no hay problema, ahora cuando se necesita un trabajo de engarzado de gran calidad, con grifos de un chatón, ahí a la piedra la tiene que poner un engarzador. Hay cosas que se pueden hacer y otras que no. Cuando ves que tu capacidad tiene un límite, ahí acudís a un profesional en esa materia. Igual que el engarzador cuando tiene que hacer algún trabajo que encuentra su límite viene para este lado. Por eso en la escuela ellos hicieron esa división del trabajo, que estaba pensada para las décadas del 60 y del 70.

-¿Qué pasó en el mundo del grabado?

-La Argentina cambió muchísimo, el mundo cambió. Ahora estamos en un cambio de era total, brutal, donde como grabador yo hago trabajo que son muy particulares. Ahora, por ejemplo, una plaqueta no se graba más. La graba un láser, que graba las medallas. Antes a las medallas las grabábamos a mano de a miles, se hacían las matrices grabadas a mano, y eso ya no se hace más. Ahora, para las matrices tenés el electrodo con accionadoras CNC para ese tipo de grabado, que son grabados en serie, que tienen un costo mucho más barato, se hacen con un láser. Hay un montón de trabajos que ya el grabador no hace.

-¿Qué trabajos hace el grabador?

-El grabador hace el trabajo fino, el trabajo donde la máquina nunca va a llegar. Igual que el cincelado. Ninguna máquina puede cincelar. Eso no se puede hacer. Ninguna máquina va a armar algo porque eso es uniformar el gusto, uniformar el oficio, que todo el mundo tenga lo mismo. Una vez alguien me decía: “Eso es democratizar la joyería”. No, en términos de la democracia no se la puede comparar. En todo caso sería popularizar alguna cosa. Ahora están de moda esos mates que a mí no me gustan hacer, que son esos mates que les dicen imperiales, que tiene todo el mundo y que no le cambian una coma, que está todo el mundo fabricando esas cosas.

dante conti 3

-¿Cómo hacen esos mates?

-Los hacen con un torno. Compran un fleje preelaborado a través de una laminadora con el dibujo y todo el mundo tiene lo mismo. En cambio la platería criolla o la platería sudamericana que al menos yo hago es una platería que tiene un marco tradicionalista muy grande y que en diversas zonas del país va cambiando la decoración.

-¿En qué cambia la decoración?

-Por ejemplo en la zona de las poblaciones que están en las márgenes del río Paraná, en la Mesopotamia, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, trabajamos en el estilo barroco americano, barroco colonial, que es un estilo que viene de Europa, a diferencia del barroco europeo, que cambia fundamentalmente la decoración. Por ejemplo, el barroco europeo es muy recargado y tiene muchas hoja de acanto y flora y fauna de Europa y acá se cambió por la flora y fauna local. Pero también es un estilo artístico que viene después del Renacimiento que tiene, por ejemplo, un costado costumbrista, hace mucho eje en el claroscuro, tiene una carga ornamental muy grande, teatral, por ejemplo, la pintura de Caravaggio, del barroco, parece que estuvieras viendo una película.

"En platería trabajo mucho en mates"

-¿Y cuáles son los trabajos que más te piden en platería?

-En platería, por lo general he trabajado mucho en mates. En el cuchillo no hago la hoja, hay otras que la forjan. Trabajamos en el mango e intervenimos artísticamente la hoja. Hacemos una vaina de plata o de alpaca y hacemos el cabo. Imaginate que para el hombre de campo el cuchillo era todo, era como la trompa del elefante. A fines del siglo XVIII o principios del siglo XIX lo usaba para todo. Era una herramienta multipropósito. Entonces sale en caso de la inundación de un campo y tenía que cortar una alambrada para que los animales subieran a un terreno más alto y la cortaba con el cuchillo. Llevaba el cuchillo solo. Ahora la cosa ha cambiado, pero queda como un artículo tradicional que le gusta lucir en la jineteada, en cosas así.

-¿Qué otros trabajos hacés en platería?

-Con mi hijo hacemos platería colonial como una peineta. Hay gente que me dice: “¿Quién te compra una peineta de plata? Nadie la va a usar”. Con ese criterio a los mates de plata que hacemos tampoco los va a usar nadie. Esos mates van a una una vitrina, a un escaparate, al coleccionista, este y cosas por el estilo que no tienen un uso cotidiano. Obviamente, es imposible que una mujer use una peineta como la que se usaba en 1810 porque hay otra moda.

>>> Leer más: Carlos Ismael, memoria viviente de una Tablada "llena de terrenos baldíos"

-El grabador Rubén Díaz contaba en su nota que los chinos hacen unos anillos dorados con una buena piedra que es una bisutería de calidad, pero que no es no es oro ni brillante, y que valen 5.000 pesos, y él dice: “Yo con 5.000 pesos no compro ni la piedra”. ¿Eso es así?

-Es verdad, y no solamente hacen eso, los chinos hacen miles de cosas. Compré los buriles suizos Vallorbe -que ya hace muchos años que no existen-y que valen 30 mil pesos. Y ahora compré unos buriles de tungsteno, de una calidad terrible, siete buriles con un mango intercambiable. Dije: “¿Esto qué será?”. Son extraordinarios y los pagué 20 mil pesos los siete. Eso hacen los chinos.

-¿Son de buena calidad?

-Son de muy buena calidad. Y también tienen el buril neumático, que se usa con el compresor. Entonces la fuerza la hace el aire. Tenés que saber grabar porque mucha se lo compra pensando que lo prende y el buril graba solo. Como me gusta el grabado de armas, trabajo mucho también con ese tipo de grabado. Para mí es la herramienta esencial.

-¿Grabás el acero del arma?

-Claro, grabo el acero con bajo contenido de carbono, un acero más blando, que sea grabable. Hay algunas marcas de armas hechas de un acero muy duro que no se puede grabar. En líneas generales hasta ahora he podido grabar a todas menos a una marca.

-Otro dato del oficio aportado por el Ruso Díaz es que en joyería sólo le piden hacer un anillo con las iniciales o una pulsera con el nombre. ¿Cambió tanto el trabajo en el oficio?

-Es lo que pasa ahora, producto de una estandarización que hace que se ponga de moda algo y durante mucho tiempo se siga usando.

-¿Cómo las pulseras de identidad en los 70?

-Claro, ahora eso no lo vas a ver ni a palos, esas joyas no existen más. Ese anillo de las iniciales caladas nació como un anillo de varón y después se lo empezaron a hacer también las mujeres. Lo empezaron a usar las mujeres y los hombres ya no lo usan.

"Nunca supe por qué la Crisol se fue del edificio de Entre Ríos 1443"

-¿Qué pasó con el edificio la Escuela Crisol en Entre Ríos 1443, cuando lo perdió en la década del 80?

-Ahí está ahora la sede de un partido político, creo que el PDP, pero nunca supe bien la historia de por qué se fueron, cómo se fueron, por qué dejaron ese edificio.

-La Escuela Crisol fue fundada en 1961 por la Cooperativa Crisol de Joyeros y a priori el edifio le pertenecía a la cooperativa. ¿Por qué la escuela lo perdió?

-Yo tenía entendido que el edifico no era de la provincia de Santa Fe. La escuela nació como Enet (Escuela Nacional de Educación Técnica) número 11, dependiente del Conet (Consejo Nacional de Educación Técnica). En el gobierno de Menem se provincializaron las escuelas secundarias y primarias nacionales.Y así funcionó un tiempo y después realmente a ciencia cierta no conozco bien cuál fue el nudo de por qué a la escuela la sacaron de ahí. Lo que yo tenía entendido era que no quiso seguir pagando el alquiler o no quisieron seguir alquilándole a la escuela o algo así. Ahí no sé, ahí hay un gris Queda algo ahí dando vueltas pero en realidad, a ciencia cierta, no sabría decírtelo bien. Creo que eso tendrían que responderlo quienes fueron directivos de la escuela. Eran Repsys, que ya no está y Di Benedetto, que vive.

-Supongamos que fuera cierto que la provincia no quiso seguir pagando el alquiler. ¿Por qué lo pagaría en otro edificio en vez de seguir alquilando el que tenía?

-Eso no se explica. Aparte nuestra escuela estaba preparada para eso. Tenía tres pisos de unos talleres espectaculares, estaba en pleno centro, a donde venían pibes de todos lados la ciudad. Venían del Saladillo, venían de Alberdi, venían de todos lados, era un lugar seguro y donde está ahora, en el pasaje Magnano, el lugar es omplicado. Son cosas inexplicables. Sería bueno que lo aclaren los directivos actuales con los directivos de aquella época. Algunos maestros de esa época han estado en ese proceso de mudar la escuela primero a la exsede de Newell's, en Paraguay y Whellrigth, y después al pasaje Magnano. El edificio no es feo, es grande. Yo lo visité, la gente de la escuela, los directivos, los profesores, han sido siempre muy amables, estamos siempre en en contacto.

-¿Hay graduados de Crisol que aprenden platería con vos?

-Tengo de alumna a una chica que se recibió en la escuela y la becaron. Yo le dije, “Acá a mí no me tenés que pagar nada, todo lo que viene de la escuela es sin cargo. La escuela para mí es sagrada. Te sentás y laburás”. Y la chica participó y se recibió ya el anteaño pasado y estuvo todo el año pasado estudiando conmigo. Este año creo que que se va se va a quedar también acá y expuso junto con nosotros. Dana Barrenechea es una chica muy aplicada, entonces le dije: "Mirá, no tengo mucho espacio, no puedo salvar el mundo”.

"Uso el punzón de mi abuelo platero"

-¿Cuándo surgió tu berretín por estudiar Bellas Artes?

-Ya lo tenía. Mi papá era músico. Pedro Luis Conti, que tenía 70 años cuando nací, era músico, escultor y evangelista. Mi papá tocaba varios instrumentos y se jubiló en la Sinfónica Provincial de Rosario. El arte estuvo presente en mi casa. Mi abuelo Rafael Durán, el papá de mi mamá, que yo no lo conocí, era platero y trabajó muchísimo tiempo en la zona de Azul en aquellos años, después se fue, compró un campo en Espiga de Oro y otro en Toay, al este de Santa Rosa, por ahí se quedó dando vueltas. En el Museo Julio Marc hay piezas de él, así como en distintos museos del país donde se exhibe platería, hay piezas de él y yo uso su punzón. Nosotros tenemos como costumbre cuando terminamos una pieza firmarla con un punzón, donde va tu apellido y puede tener una marca.

-¿Cuál era la marca del punzón de tu abuelo?

-La marca de mi abuelo era la hoja de laureles. Y yo sigo usando su punzón original con la marca. Yo pongo “Conti” y la hoja de laurel.

dante conti 4

-¿Sos pariente de Gustavo Conti, el jefe de Ovación y goleador de Godagaze, el equipo amateur más antiguo de Rosario?

-A Gustavo Conti del diario no lo conozco personalmente, pero seguramente estamos emparentados porque los Conti que se establecieron en Rosario y en el sur de Santa Fe vienen del mismo tronco familiar. En la Crisol había un Conti en joyería, un año antes que yo.

-¿Qué le dirías a un pibe o una piba que quiera ir a la Crisol a aprender joyería, grabado y engarzado, o que quiera aprender platería?

-Que lo haga porque es una manifestación artística hermosa. La diferencia entre el arte y la artesanía nació en el Renacimiento Florentino cuanto decían que “arte es aquello que que para nada”. Y el arte tiene una utilidad, tiene un fin práctico. Creo que es otra cosa. Esa diferencia es muy arbitraria: un platero puede hacer arte, un orfebre puede hacer arte. De de hecho, he hecho mates, por ejemplo, hice un mate en homenaje a mi mamá, que es un homenaje a mi mamá española, Rosalía Durán Quesada. Le hice un mate con un cardo madre y un cardo chiquito, que es su hijo Es una escultura porque es imposible tomar mate ahí. Yo lo pensé y lo concebí en ese sentido.

-¿Dónde se puede ver ese mate?

-Lo doné y forma parte del patrimonio de las obras de la Casa del artista plástico, en la Bajada Sargento Cabral y avenida Belgrano, donde doy un taller de platería. Hace 30 años que enseño platería.

-¿Cómo te definís, sos platero, grabador, joyero?

-Yo me defino como orfebre. El orfebre rompió esa barrera de la división del trabajo y aprendió todo lo que pudo. En el sentido que no queremos depender de nadie. Es un trabajo que empieza cuando terminás de fundir y llega hasta terminar el trabajo. Acá está el proceso de hacer una rastra de plata, desde que fundimos hasta que terminamos todo el trabajo se hace acá. No no me gusta depender de otra cosa. Yo fundí el material, lo estiré y después lo hice totalmente, desde el calado y las soldaduras hasta el grabado y el cincelado.

-¿Hacés los bastones para los mandatarios electos?

-Sí, este es el bastón que estamos haciendo para el próximo gobernador de la provincia Santa Fe. El cabo es de plata 925. Yo te aclaro, no cobro nunca los bastones, nunca cobré un bastón y se los hice a un montón de pueblos también.

-¿Por qué no los cobrás?

-Nunca cobré un bastón porque yo aprendí en la escuela pública primaria, secundaria y universitaria. O sea, el Estado argentino invirtió en mí. Para que sea un tipo inmensamente feliz aprendiendo lo que me gusta hacer. Entonces hay que defender la escuela pública. Y además lo hice en homenaje, no a alguien en especial, sino en homenaje a la democracia recuperada en 1983, y los entrego el 30 de octubre porque ese día fue la primera vez que votamos después de la dictadura. Lo hago solamente en la provincia Santa Fe. Mi idea mía es hacer uno para cada departamento. Ahora estoy haciendo uno para Venado Tuerto y también tengo la intención de hacer uno para la ciudad de Rafaela. Acá he hecho para el intendente y para los gobernadores Lifszchitz, Perotti y Pullaro.

-¿Cómo entregás el bastón?

-La modalidad es llevarlo, lo llevo a un pueblo de cada departamento. Me invitan, por ejemplo, a fiestas patronales o por la fecha de fundación del pueblo. Entonces voy y y lo llevo ahí en la feria y la gente interactúa, le da un golpecito de cincel. Hay alguno que se pone medio loco, hay miles de anécdotas.

-¿Cuál es la mejor anécdota con el cincel?

-Fuimos a Cañada Rosquín, un pueblo de la provincia porque yo les hice el bastón y lo doné también. Me acuerdo que vino un hombre, estaba el bastón pegado en el lacre para cincelarlo. Me habían acompañado mi cuñada y un amigo de allá, entonces hacíamos participar a la gente, cada uno que venía le daba un golpe. Pasó un hombre y le dijeron que le diera un golpe, pero le pegó un golpe tan fuerte que lo lo hundió todo, clavó el cincel en la cabeza del bastón.

-¿Te rompió la pieza?

-No, no llegó a romperla pero me dejó el cincel clavado.

-¿Y qué dijo el tipo?

-“Usted me dijo que lo golpeara”. Qué se yo. Hay de todo en la vida.

-¿En qué muestras participaste?

-Participé en muchas exposiciones de platería y de grabado, como en una de Arte de fuego, en París, donde me invitaron y me dijeron: “Mire que va a ser el único sudamericano porque siempre llamamos y vienen los mismos, pero queremos que venga usted”. Así que mandamos las piezas. Después participé de otra en Palermo, en Italia, y de un montón en Buenos Aires y en todo el país.

-¿Sos orfebre o maestro platero o las dos cosas?

-Las dos cosas. Más allá de que tengo una maestría en platería, la maestría es algo que te dan tus padres.