Jueves 11 de Enero de 2024
Las organizaciones sociales con presencia en los barrios de Rosario apuntaron contra el gobierno nacional por la falta de entrega de mercadería para los comedores. Si bien los estados provincial y municipal continúan brindando apoyo a estos sectores, la colaboración de Nación era la más voluminosa, por lo que las porciones y los días de entrega de comida se han visto reducidos de forma sensible. Los militantes dijeron estar en estado de alarma y evalúan los pasos a seguir.
Los diferentes centros comunitarios mantienen convenios con los tres niveles del Estado desde los que accedían a diferentes cantidades de mercadería con la que abastecer a los merenderos y copas de leche, pero durante los últimos meses del año la comunicación con Nación se cortó y las entregas de mayor volumen se cortaron.
“La gente recibió un tercio de lo que normalmente recibíamos. Desde Nación no hemos tenido ningún tipo de comunicación y tampoco hay un interlocutor definido. Lo que espero es que no desaparezca la ayuda alimentaria”, expresó Eduardo Delmonte, dirigente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC).
La provincia y el municipio de Rosario han mantenido entre los meses de octubre y diciembre políticas activas de refuerzo alimentario en los barrios populares y villas de la ciudad. Según el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), existen 119 barrios populares en Rosario, los cuales son el hogar de 39.415 familias. La municipalidad lleva un registro de aproximadamente 400 comedores a los cuales asiste con ayudas financieras directas y entregas de mercadería a las organizaciones por peso y por unidad según el caso. Las organizaciones sociales afirman que hay al menos 900, entre merenderos, ollas y comedores.
“Al no mandar Nación, estamos entregando lo que usábamos como complemento”, subrayó Delmonte, generalidad que se repite en las otras organizaciones consultadas. “Hay mucha incertidumbre, vamos hacia una encerrona. Por un lado tenés los precios, pero por el otro lado, tenés la amenaza del protocolo Bullrich de reprimir a las organizaciones de darle de baja a madres con chicos y quitarles el único ingreso fijo que tienen”, agregó.
El líder de de la CCC adelantó que, respecto del Estado provincial, tuvieron una reunión con Victoria Tejeda antes de que asumiera como ministra de Desarrollo Humano de Santa Fe, donde conocieron al equipo de trabajo que iba a desarrollarse en Rosario: “Nos centramos en discutir el tema del convenio con las ollas populares. Durante las fiestas, acordamos repetir el mismo número de mercadería que el año pasado y mantener un acompañamiento al gobierno provincial durante esta última parte del año. Logramos poder entregar alimentos frescos, como pollos para la Navidad y sostener las copas de leche”, pero Delmonte se muestra preocupado porque las raciones, que de por sí eran ajustadas en el mejor momento de relación con el Estado nacional, ahora se han achicado y los días de entrega a las familias se han reducido.
Tanto la CCC como el Movimiento Evita señalaron a La Capital que la faltante de envíos de alimentos comenzó en noviembre, cuando las organizaciones recibieron apenas un tercio de lo pactado con el entonces ministerio de Desarrollo Social de la Nación, dirigido por Victoria Tolosa Paz.
“El compromiso con Nación es en kilos de mercadería. Si bien a veces bajaba la calidad de la mercadería, la cantidad no variaba. El problema que hubo con el último año de los Fernández es que entregaron sólo cinco cargamentos, mientras que en noviembre entregaron sólo la tercera parte”, acusó el dirigente y añadió: “Nos salvó en las fiestas que la provincia tomó la decisión política de cumplir con los alimentos frescos y cubrir con los montos de las otras compras, pero si no íbamos a tener que salir a la calle. Era una catástrofe”.
Nelson Mansilla, referente territorial del Movimiento Evita apuntó que sólo esa organización administra 300 comedores en Rosario, los cuales repartían comida cuatro veces a la semana: “Con este estado de cosas, hoy tenemos diez comedores dando una o dos veces a la semana. Los otros los tenemos arañando la olla. Estamos en una crisis y una situación social que no la habíamos visto antes”.
El referente explicó que la municipalidad y la provincia les envían cantidades de alimento seco, pero los volúmenes no llegan a cubrir el hueco que dejaron los faltazos de mercadería enviados por el Estado nacional: “Hoy nosotros no podemos emplear la mercadería para sostener los comedores y merenderos que tenemos en la ciudad. Lo que usábamos para tres semanas lo estamos usando para un día”.
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La organización tenía un convenio con la cartera nacional, el cual supuestamente iba a ser sostenido por la nueva gestión de La Libertad Avanza, pero Mansilla deslizó que los nuevos interlocutores no tienen un director de área, lo cual hace desprolija y desordenada la comunicación entre el territorio y la institucionalidad.
Algo parecido sucede con la organización Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), que si bien se dedica a generar cooperativas de construcción para la elaboración de obras públicas a través de convenios con los tres niveles del Estado, como el asfaltado de calles o la construcción de viviendas, también sostienen 6 merenderos y 5 comedores, que brindan aproximadamente unas 250 raciones por semana que se entregan una vez por semana según de cuál lugar específico se hable.
Carlos Medina, referente del FOL, sostuvo a La Capital que no están recibiendo envíos nacionales desde agosto: “Nos dieron la espalda por completo. Tampoco se han entregado los bolsones navideños que suelen entregar todos los años. Para llegar a cubrir las necesidades básicas de los comedores y merenderos se vuelve bastante difícil”.
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Medina contó que mantienen un acuerdo con el gobierno provincial del envío de “una determinada cantidad de kilos de mercadería. Tratamos en lo posible de cubrir ese faltante haciendo alguna actividad para poder llegar a juntar algún tipo de dinero para comprar lo necesario y el restante lo cubrimos con el bolsillo de nuestros compañeros. Pero se hace muy difícil complementar lo que falta”.
La solidaridad como fortaleza
Las organizaciones sociales de Rosario han podido sortear el hambre que advierten desde las barriadas más pobres, pero la imaginación encuentra sus límites al chocar con los precios de un almacén. La única salida que han encontrado es la cooperación.
Según un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), organismo liderado por la organización Libres del Sur, sólo en diciembre la canasta alimentaria de los barrios en Rosario subió 42,21%, con los principales aumentos en los productos derivados de la carne (57,27%), de almacén (39,88%) y verdulería (23,31%), dificultando enormemente a las familias poder sostener un plato de comida y teniendo que optar por la organización entre los vecinos para afrontar la malaria.
“Otra vez pasó lo que pasó en la pandemia (de coronavirus). La unión y hermandad entre los diferentes actores de la sociedad afloró para poder parar la olla. Del gobierno nacional tenemos solamente amenazas y ajuste. No vemos la luz al final del túnel, hoy lo que estamos tratando es de sobrevivir. Se siente en la barriada esas ganas de no vivir”, apuntó Mansilla.
Eduardo Delmonte adelantó a este diario que las diferentes organizaciones sociales con presencia en los territorios mantienen reuniones periódicas para monitorear la situación general de las barriadas y que no descartan manifestarse para exigir un apoyo ante la dificultad alimentaria que presentan los sectores populares.