El fundador de Grupo 83 cuenta la fórmula para gestionar 28 operaciones gastronómicas y repasa el camino que lo llevó de impulsar la primera franquicia de El Club de la Milanesa en Rosario a cerrar un acuerdo con la familia del diez del fútbol.
22:57 hs - Miércoles 30 de Septiembre de 2026
Se podría decir que la gastronomía es un rubro donde muchos inversores son grupos de amigos que arrancan jóvenes con ganas de emprender un proyecto propio y hacerse de una salida laboral. También se podría afirmar que son pocos los que logran permanecer a lo largo de los años y montar una estructura empresaria alrededor. El rosarino Reinaldo Bacigalupo es un ejemplo de este último caso. Al frente de Grupo 83, el empresario estuvo en los estudios de La Capital + donde, en una entrevista del programa Negocios, repasó los principales hitos de su trayectoria, desde sus primeros pasos en el negocio hasta la construcción de una compañía que hoy administra 28 operaciones gastronómicas.
Junto a un grupo de compañeros de rugby, Bacigalupo impulsó la llegada de El Club de la Milanesa a Rosario, en una época en la que las franquicias gastronómicas todavía tenían un desarrollo mucho más acotado fuera de Buenos Aires. El desafío inicial fue convencer a una marca de apostar por la ciudad y, a partir de allí, aprender a gestionar un negocio que con el tiempo se transformaría en una estructura de mayor escala. Pero no solo eso, sino que, el entonces joven emprendedor, puso el ojo en un barrio residencial con poco movimiento comercial y que hoy es tendencia en bares y restaurantes. La esquina de Jujuy y Alvear, en pleno corazón de Pichincha, fue la elegida para abrir allí el primer local de la marca.
Allí empezaría un recorrido que los llevó a crear y administrar un amplio portfolio de marcas como la hamburguesería Ronnie, la cafetería de comida saludable T-Connection, Sushi Pop y Green It, entre otras. Sin embargo, el grupo busca la expansión con cautela, enfocándose en abrir uno o dos locales por año. La clave de Grupo 83, según su titular, es: "elegir cómo invertir nuestro tiempo en pocas cosas, pero de mucha calidad y, sobre todo, que nos gusten mucho".
El próximo gran proyecto de esta empresa, cuyo nombre remite al año en que nació aquella camada de amigos del Jockey Club de Rosario, es acelerar ideas gastronómicas de jóvenes emprendedores que carecen de capital o conocimiento, con la esperanza de "empujarlos y sacar adelante sus proyectos", replicando la oportunidad que ellos recibieron en sus inicios. “Queremos ayudar a otros emprendedores que están empezando y necesitan ese empujón que nosotros recibimos en su momento”, expresó Bacigalupo.
Los inicios en la gastronomía
“Nosotros queríamos ir por una franquicia porque era donde nos sentíamos más cómodos para arrancar. En ese momento no había el desarrollo de franquicias que hay ahora y tampoco tantas marcas que franquiciaran, pero empezamos a investigar y encontramos El Club de la Milanesa, un restaurante incipiente, con uno o dos locales. Nos gustó tanto que lo fuimos a buscar. Primero llamamos por teléfono, porque todavía no existían WhatsApp ni Instagram, y como sabíamos los nombres de los dueños intentábamos hablar con ellos. Como no avanzábamos, un día fuimos a Buenos Aires a buscarlos personalmente”, relató Bacigalupo sobre esa primera experiencia.
En aquel momento eran tres los que se animaron a esa aventura, la de ir a buscar a los dueños del Club de la Milanesa cuando ellos ni pensaban en iniciar un proceso de franquicias. "En ese momento estábamos estudiando y teníamos poco más que buena voluntad y muchas ganas de emprender. También ayudó que compartíamos el rugby: nosotros jugábamos en Rosario y los dueños de la marca en Buenos Aires. Esa cultura de deporte, familia y valores también estaba muy presente en El Club de la Milanesa y fue algo con lo que rápidamente nos sentimos identificados”, recordó.
Lograron convencerlos e iniciaron un proceso para traer la primera franquicia a Rosario y a partir de allí continuaron con la expansión. La marca no solo creció en Rosario, con un segundo local en avenida Pellegrini, sino que en 2024 dio el salto internacional con su desembarco en Miami, Estados Unidos. Después de una investigación de mercados que lo llevó a Bacigalupo a vivir unos meses en Madrid, Barcelona y Nueva York, Miami se impuso como la "puerta de entrada más fácil" por su latinidad y cercanía.
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Lograr el vínculo con la familia Messi
Fue justamente en Miami donde, gracias a un amigo en común, Reinaldo recuerda que lograron una reunión con Jorge Messi. "Queríamos llevar las milanesas a Estados Unidos y el mensaje que le dimos fue que queríamos, a través de la familia Messi, llevar a conocer este producto al mundo, que es un alimento argentino por excelencia", explicó. Un año después, la familia del astro del fútbol se transformaría en accionista de la marca, un hito que promete seguir consolidando la expansión del negocio. Actualmente, tienen dos locales en Miami y un puesto estratégico de sándwiches en el estadio de Inter Miami.
Por otra parte, en esta entrevista en La Capital +, el empresario rosarino contó cómo fue ampliando su participación en el sector y sumando nuevas operaciones gastronómicas. El crecimiento lo obligó también a cambiar la manera de gestionar: pasar de estar pendiente de cada local a construir equipos, procesos y una estructura que permitiera administrar distintas unidades de negocio en simultáneo. Un dato curioso que sumó, es que hace muy poquito estrenaron nuevas oficinas en el edificio Nordlink que desarrolló Lattuca inversiones en Pichincha y lo que hicieron fue hacer una mudanza "sorpresa" para los empleados. Un viernes, cuando ya no quedaba nadie, desarmaron su espacio en Puerto Norte y trasladaron todo a las nuevas instalaciones donde los convocaron el lunes. La sorpresa fue total y el cambio estratégico, ya que en la planta baja de ese edificio estrenaron una de sus franquicias puesto que en la planta alta hay muchas empresas instalándose y que requieren servicios.
Los números de la industria gastronómica
En un contexto donde se ven en la ciudad numerosos locales que abren y cierran con frecuencia, Reinaldo se mostró optimista con el sector porque registra que la ciudad ha vuelto a posicionarse en la escena turística nacional. "Estamos muy contentos con el cambio que tuvo Rosario ya a nivel buena vibra, buena energía. Rosario volvió", afirmó y señaló que sus amigos de otras ciudades también perciben este cambio.
Sin embargo, reconoció que la situación macroeconómica en Argentina presenta desafíos, puesto que el consumo está "tranquilo durante la semana". Según explicó, el problema reside en que "la gastronomía compite directamente con bienes durables. Salir a cenar en familia un fin de semana y gastar 100.000 pesos, 120.000 pesos, compite contra una cuota de un servicio. Esa es nuestra real competencia", comparó.
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Además, subrayó la necesidad de ser ultra eficientes con los costos puertas adentro de los bares y celebró que, con el gobierno actual, "las cosas tienen un precio estándar, hoy todo el mundo sabe lo que sale una cerveza y lo que sale un café". Respecto de si el contexto lo obligó a cerrar algún bar, explicó que han tenido que cambiar el modelo de los locales que menos funcionan y van siguiendo a la demanda. Y, por ejemplo, en Puerto Norte tienen un enorme local alquilado, donde hoy no funciona ninguna marca, pero como ven con buenos ojos el futuro del negocio gastronómico esperarán a que el mercado repunte para llevar allí una buena opción.