Nacho Heinze: del sueño del fútbol profesional a reinventarse tras perder una pierna

La historia de Nacho Heinze, sobrino del reconocido Gabriel Heinze, en una emotiva charla en "Más Cerca" con Florencia O'Keeffe cuenta cómo atravesó una amputación, las secuelas que enfrenta a diario y su decisión de ayudar a otros.

19:12 hs - Viernes 05 de Junio de 2026

El exfutbolista y profesor de educación física Nacho Heinze, sobrino del reconocido Gabriel Heinze, compartió su conmovedora historia de vida en el programa "Más Cerca", donde fue entrevistado por Florencia O'Keeffe. Desde su llegada a Rosario en 2012 para jugar en la Liga Rosarina y luego en las inferiores de Newell's, Heinze combinó su pasión por el fútbol con el estudio, una enseñanza inculcada en su hogar.

Tras no obtener contrato profesional, su camino lo llevó a la docencia y a trabajar como preparador físico, manteniendo siempre un fuerte vínculo con el deporte que tanto ama, heredado de una familia de futbolistas.

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La vida de Nacho Heinze dio un giro radical a los 28 años tras un grave accidente automovilístico en Mendoza, un viaje que había emprendido con su pareja en busca de las experiencias que el fútbol le había postergado. "Hasta ahora, hasta los 30, te puedo decir que fue un partido muy duro", sostuvo sobre el siniestro que le provocó múltiples fracturas, contusiones pulmonares y la pérdida de casi dos litros y medio de sangre, además de la amputación de una pierna.

Consciente por momentos durante el traslado, recuerda haber dictado el número de su padre y la incertidumbre de su familia que fue informada de la gravedad de su estado: "A tu sobrino lo están trasladando al hospital central de Mendoza, no saben si llega", le dijeron a su tío Gabriel.

La resiliencia ante la adversidad y la importancia de la empatía

Al despertar tras la amputación, Nacho no era plenamente consciente de la pérdida. "Me despierto y hasta que no me dijeron no me había dado cuenta", explicó. Su padre fue quien finalmente le comunicó la noticia, y su reacción fue inesperada: "Lo miro a papá y le digo bueno papi, tranquilo, tengo otra no pasa nada". Esta actitud, que él atribuye a su personalidad, se ha convertido en su bandera.

Heinze reconoció que, si bien tiene "momentos muchos" de dolor y angustia, intenta que estos sean breves. "Me escapo, hago cosas, me voy a laburar, bueno flaco, aguantate el dolor porque tenés que laburar", señaló, destacando cómo el humor y la autoexigencia le ayudan a descontracturar tanto su propio sufrimiento como el de su entorno.

Desde su experiencia, Nacho ha notado la "mirada de los otros" y la falta de tacto en ocasiones, pero siempre busca la empatía y desdramatizar. Un ejemplo conmovedor es su relación con Santi, un niño con parálisis cerebral al que entrena, y cuyo video viral muestra la alegría de ambos frente a los desafíos.

"Es la felicidad con la que se entrena que el entrenamiento", precisó. Heinze también se ha convertido en un referente para otros amputados, a quienes asesora sobre un sistema de salud que, en su opinión, es "muy precario" y no informa adecuadamente. "Es la primera vez que me falta una pierna, no es que me rompí los cruzados de rodillas", comparó, evidenciando la falta de orientación sobre prótesis y terapias.

Un día a día con secuelas y un objetivo claro

Hoy en día, Nacho Heinze enfoca su vida "día a día", debido a las secuelas del accidente y las complicaciones con su prótesis, que incluso requieren futuras operaciones. Sin embargo, su objetivo es claro: "apuntando a que no decaiga, que es la clave". Su historia es un testimonio de resiliencia y un llamado a la sociedad y al sistema de salud a mejorar la información y el acompañamiento a las personas que atraviesan situaciones similares, demostrando que incluso ante las mayores adversidades, la pasión, el humor y la vocación de ayudar a otros pueden ser motores transformadores.