Guillermo Seifert: "La IA puede generar una desigualdad nunca antes vista entre los países"

La inteligencia artificial redefine la humanidad y el futuro del trabajo: un análisis con Marcos Migoni en In Situ, conducido por Tomás Trapé

09:37 hs - Miércoles 15 de Julio de 2026

En el programa "In Situ", conducido por Tomás Trapé, el ingeniero industrial Guillermo Seyfer, cofundador de CRIA, fundador de Comunidad Virría y director de la diplomatura en Inteligencia Artificial de USEL, abordó la vertiginosa evolución de la inteligencia artificial. Seyfer destacó dos momentos cruciales en la popularización y desarrollo de la IA: la aparición de ChatGPT en noviembre de 2022, que democratizó la tecnología al alcance de millones de usuarios, y la irrupción de Cloud en enero de 2026. Este último marcó un antes y un después por su capacidad de responder con "mucha calidad" y un "gran abanico de posibilidades", impactando fuertemente en diversas industrias. "Enero de 2026 fue un mes de cambio para la industria del software", sostuvo Seyfer, comparando la aparición de la IA con la de internet por su potencial transformador.

Seyfer enfatizó que la inteligencia artificial moderna no es una mera herramienta, sino un "asistente" que exige nuevas habilidades de interacción, especialmente en la comunicación. Esta distinción es crucial para entender el impacto transversal de la IA en la sociedad. El entrevistado planteó una pregunta filosófica fundamental que la IA nos obliga a revisar: "¿qué nos hace humanos?". Argumentó que la inteligencia, antes considerada un monopolio humano, ahora es accesible a través de sistemas artificiales, lo que nos lleva a redescubrir lo verdaderamente distintivo de nuestra especie. Para Seyfer, lo humano reside en "la capacidad de generar vínculos, la capacidad de mirarnos a los ojos, de convencer a la gente, de liderar proyectos, de empujar, esa insatisfacción permanente por el crecimiento", destacando la importancia de la presencialidad en este contexto.

La Inteligencia Artificial General: Un Futuro Incierto

La discusión se adentró en la Inteligencia Artificial General (AGI), una meta que implicaría una inteligencia superior a la humana. Guillermo Seyfer explicó que, si bien hoy tenemos inteligencias artificiales "estrechas" que simulan muy bien una tarea específica, la carrera es por un modelo que aprenda a ser bueno en todo. El punto de no retorno, advirtió, sería cuando estas IA "se corrijan a sí mismas", lo que ya hoy conlleva una independencia. Citó a Darío Amodei, CEO de Antropic, quien ha reconocido que "no tenemos control absoluto por lo que estamos haciendo", debido a la falta de "interpretabilidad de los modelos", lo que impide entender por qué una IA da una respuesta específica. Ejemplificó esta vulnerabilidad con el "prompt injection", un método para "hackear" las barreras de seguridad de los modelos.

La IA está generando una "crisis de productividad" en la industria del software desde enero de este año y se extiende a los sectores legal, contable y administrativo. Seyfer señaló que este impacto se observa, por ahora, principalmente en los puestos junior, donde las tareas que antes eran una curva de aprendizaje, ahora son acaparadas por la inteligencia artificial. Esto ha desplazado a programadores y ha generado una demanda creciente de filósofos, lingüistas y psicólogos, cuyas habilidades de comunicación y dominio del lenguaje son esenciales para interactuar con estos modelos. "La habilidad claramente del futuro es la comunicación y las habilidades blandas", afirmó Seyfer, reconociendo el peligro de una sociedad que delegue tanto que solo sepa comunicarse entre sí, en medio de la "niebla" de incertidumbre actual.

A nivel geopolítico, la carrera por la supremacía en IA es intensa, con "guerra de microchips" entre Estados Unidos y China. Guillermo Seyfer alertó sobre la intervención del gobierno estadounidense, que ha llegado a dar 90 minutos para apagar modelos como Fable Mythos o impedir la salida al mercado de ChatGPT 5.6 por considerarlos un "riesgo nacional". Este nivel de injerencia demuestra cómo la IA se ha convertido en un tema de seguridad y poder entre naciones, pronosticando una "desigualdad nunca antes vista". Pese a su "fascinación personal" por las oportunidades que la IA ofrece, Seyfer manifestó preocupación social, pues percibe que las decisiones no se están tomando "en pos de la humanidad". En este escenario, subrayó la importancia de reforzar "los espacios presenciales, los vínculos, los encuentros" y "la capacidad de amar, de sentir emociones, de generar vínculos" como lo irrenunciablemente humano.