Martes 29 de Agosto de 2023
El Vaticano salió a defender al Papa Francisco, después de que este desató una tormenta diplomática y la furia de Ucrania al elogiar a los antiguos zares de Rusia e invocó algunos tópicos de la narrativa del gobierno de Vladimir Putin para justificar su invasión de Ucrania. El Papa habló con jóvenes católicos rusos a través de videoconferencia. El Kremlin se deleitó con la controversia y elogió a Francisco por su "admirable intervención".
El nuevo incidente suma malestar y sospechas a la ya fría relación entre el Papa y Ucrania, dado que no es la primera vez que Francisco elogia a Rusia en plena guerra o elude condenar sus crímenes de guerra. Algo que finalmente hizo, pero tardíamente, luego de prolongados meses de silencio o de pronunciamientos neutros contra "la guerra", sin decir que una parte, Rusia, es la invasora y Ucrania la agredida. El presidente Volodimir Zelensky se reunió con el Papa en febrero pasado en Roma. El presidente ucraniano fue claro: le pidió a Francisco que condenara los crímenes de Putin, dado que “no puede haber igualdad entre víctima y agresor”.
Este martes les dijo a los jóvenes rusos que deben verse a sí mismos como herederos de un "gran imperio. No olviden su herencia. Ustedes son descendientes de la gran Rusia: la gran Rusia de los santos, los gobernantes, la gran Rusia de Pedro I (el Grande, 1672-1725), Catalina II, ese imperio: educado, de gran cultura y de gran humanidad", les dijo en San Petersburgo por video. "Nunca renuncien a esa herencia. Son descendientes de la gran Madre Rusia, den un paso adelante con ella. Y gracias, gracias por su forma de ser, por su forma de ser rusos". El Vaticano eliminó estos párrafos de la versión oficial del discurso, pero igualmente se hizo viral con rapidez. El Papa mantiene una relación de estrecha amistad con el ultraconservador Patriarca Kirill, jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Esta es un sostén clave del gobierno de Vladimir Putin y de la invasión de Ucrania.
El Papa pronunció primero un discurso preparado para el evento en español, pero luego decidió improvisar en italiano, en un aparte sin guión. Ahí llegaron los elogios de la Rusia imperialista y su supuesto glorioso pasado.
Como era de esperar, el Papa fue duramente criticado por los líderes ucranianos, quienes dijeron que está repitiendo la narrativa de los ultranacionalistas rusos que justifican la brutal guerra de agresión del Kremlin. El presidente ruso Vladimir Putin se compara con el imperialista Pedro el Grande y asegura que Ucrania forma parte de una "Rusia histórica y más grande". Esto es fácticamente cierto, en cuanto que Rusia se apoderó de Ucrania durante el siglo XVIII, como de tantas otras naciones que rodean a Rusia por medios coercitivos o militares.
"Es precisamente con esa propaganda imperialista, la de los 'vínculos espirituales' y la 'necesidad' de salvar a la 'gran Madre Rusia' que el Kremlin justifica el asesinato de miles de ucranianos y la destrucción de ciudades y pueblos ucranianos", lamentó Oleg Nikolenko, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania.
El jefe de la Iglesia católica de rito oriental de Ucrania, el arzobispo Sviatoslav Shevchuk, dijo en un comunicado que las palabras del Papa habían causado "gran dolor y preocupación" y temía que pudieran "inspirar las ambiciones neocoloniales del país agresor".
En medio de una creciente presión, el Vaticano salió a poner paños fríos. Dijo que estaba “claro” en el contexto de los comentarios del pontífice que no estaban diseñados para elogiar al imperialismo ruso. "El Papa quiso animar a los jóvenes a preservar y promover lo positivo del gran patrimonio cultural y espiritual de Rusia, y ciertamente no ensalzar las lógicas imperialistas y las personalidades gubernamentales, citadas para señalar ciertos períodos históricos de referencia", dijo el portavoz Matteo Bruni en una declaración oficial.
El Kremlin, entusiasmado
La intervención de Francisco fue recibida calurosamente en el Kremlin. "Es admirable que el pontífice conozca la historia de Rusia", dijo el portavoz de Putin, Dimitri Peskov, en su conferencia de prensa diaria. "Es profundo y el legado es muy antiguo, no se limita a Pedro I. Toda la sociedad y las escuelas trabajan duro para transmitirlo a los jóvenes. Que el pontífice esté de acuerdo con este esfuerzo es realmente bueno y nos alegra", afirmó. Las palabras del Papa son una bocanada de oxígeno para Rusia, aislada internacionalmente, sobre todo de Occidente y otras democracias. Putin incluso no pudo concurrir a la reciente cumbre de los BRICS en Sudáfrica: esta nación debería haberlo arrestado por crímenes de guerra en Ucrania, de los que lo acusa la Corte Penal Internacional.
Putin menciona con frecuencia el pasado imperial de Rusia en discursos y libros, en un intento de justificar sus objetivos de política exterior por medio de la guerra. Tanto Pedro I el Grande (1672-1725) como más tarde Catalina II (1762-1796) fueron imperialistas a costa de las naciones vecinas. Pedro amplió las fronteras de Rusia al apoderarse de tierras suecas y varios estados bálticos, estableciendo a Rusia como un gran imperio europeo. Más tarde en el siglo XVIII la zarina Catalina sometió a Ucrania, que gozaba de un régimen de autonomía. Catalina eliminó ese régimen y además combatió el uso del ucraniano en favor del ruso. Los zares posteriores impulsaron la dominación y colonización rusa de Ucrania, política que continuó bajo el comunismo. La URSS de Lenin desató una guerra de 5 años para forzar la incorporación por la fuerza de Ucrania. Por todo esto la "rusofonía" es marcada en la región de Ucrania que tiene fronteras con Rusia.
Putin asegura que Pedro I no tomó territorios de Suecia y las naciones bálticas sino que los "devolvió" a Rusia, su lugar natural. Catalina II la Grande, además anexó Crimea a Rusia en 1783. Los tártaros, entonces la principal minoría de la península, comenzaron a ser perseguidos. Antes de que sus fuerzas anexaran Crimea en 2014, Putin dijo que "Kiev es la madre de las ciudades rusas". Volvió a este tema en un extenso texto en 2021, declarando que "los rusos, los ucranianos y los bielorrusos son todos descendientes de la antigua 'Rus', que era el estado más grande de Europa".
Este tipo de planteos puede compararse con otros similares que hacían alemanes y franceses en siglos pasados. La lógica imperialista de la época se legitimaba a veces al reivindicar territorios donde hubiera minorías que hablaran la lengua de la nación agresora. Fue esta la lógica "redentorista" la que aplicó Adolf Hitler y desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Hoy, sólo la Rusia de Putin recurre a estos argumentos, descartados por las naciones democráticas.
Olivia Durand, experta en historia colonial rusa y profesora de la Freie Universitat Berlin, dijo a NBC News que era "lamentable" que el Papa estuviera repitiendo el lenguaje del chauvinismo ruso, una ideología religiosa con fuertes connotaciones imperialistas que ve a Moscú como el protector de la "verdadera" fe ortodoxa después de la caída de otros centros del cristianismo en manos musulmanas. "Este discurso es irritante para Ucrania y más allá: se siente al Papa sordo e inconsciente de la historia más profunda de la politización religiosa, durante las épocas sucesivas de Moscovia, el Imperio Ruso, la URSS y la actual Federación Rusa", detalló la especialista.