El juicio comenzará el próximo 24 de marzo. Agostina Páez permanece con detención domiciliaria en Río de Janeiro y con tobillera electrónica
Lunes 16 de Marzo de 2026
El próximo 24 de marzo dará comienzo el juicio a la abogada argentina Agostina Páez, acusada de racismo en Brasil, y si es encontrada culpable podría enfrentar una condena de hasta 6 años de cárcel.
Así lo destacó su nueva defensora brasileña, Carla Junqueira, quien indicó que la Fiscalía busca aplicar una figura que elevaría el mínimo de la pena.
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Páez, de 29 años e imputada por injuria racial, se encuentra en Río de Janeiro con arresto domiciliario y monitoreo mediante tobillera electrónica mientras avanza el proceso judicial tras realizar gestos racistas a la salida de un bar.
El próximo martes 24 de marzo se realizará la primera audiencia en el debate contra Páez. En esta jornada se llevará a cabo la apertura de prueba y juzgamiento donde la parte acusatoria, fiscalía y querella expondrán sus conclusiones.
“La Fiscalía entiende que hay como prueba, más allá del video que se viralizó, las declaraciones de las víctimas, una declaratoria de un testigo que es el gerente de bar y el video de adentro del bar. También consideran que las declaraciones son consistentes entre sí y los videos confirman las declaratorias, que por lo tanto hay pruebas de un concurso material de tres delitos”, detalló la defensora.
En contraposición, explicó: “Nosotros como defensa entendemos que no, más allá de las declaraciones de las víctimas y del video de afuera del bar. El contenido del interior del lugar es absolutamente inconclusivo. No hay ningún tipo de prueba o imagen que pueda confirmar delitos allí”.
En un video que publicó la abogada argentina en sus redes sociales consideró el hecho como “una reacción muy grave” y añadió: “Quiero pedir disculpas públicamente, algo que quería hacer anteriormente y, por recomendación de mi defensa anterior, no lo hice”.
Gestos racistas
El hecho ocurrió en enero pasado, cuando Páez fue filmada realizando gestos racistas contra un empleado de un bar del barrio carioca de Ipanema.
“Agostina estaba alterada, nerviosa, brava, asustada y cuando salió enojadísima, los funcionarios no las dejaron entrar en el auto de unos amigos. Les dijeron que no podían volver porque no pagaron la cuenta y tenían que bajarse del auto”, contó la abogada.
Y añadió que “se enojó y cuando el de seguridad iba a cruzar la calle, le hizo esos gestos obscenos. Ella reaccionó con lo que llamamos de retorsión inmediata. Hizo ese gesto infeliz, que en Brasil es un delito. Fue una retorsión inmediata de un momento de calentura. La pena mínima de un delito como este es de dos años. Vamos a intentar pedirle al juez distintas maneras de cumplir la pena”, cerró.