Expertos advierten que El Niño alcanzará su pico a fines de 2026, pero sus efectos se prolongarán

La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial hizo un llamado a gobiernos y tomadores de decisiones a que refuercen las políticas preventivas

18:25 hs - Miércoles 21 de Octubre de 2026

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó este miércoles su Informe Climático Estacional Mundial (GCEM, por sus siglas en inglés) en el que advierte por una eventual intensidad sin precedentes del fenómeno El Niño, que ya está en desarrollo desde junio.

A diferencia de las actualizaciones sobre El Niño, el Informe Climático Estacional Mundial proporciona información mensualmente sobre el estado actual del clima y los patrones previstos de temperatura y precipitación para los próximos tres meses.

El GCEM reúne los últimos avances científicos mundiales sobre el clima para facilitar la toma de decisiones informadas en todo el mundo.

Los impactos de El Niño

El GCEM correspondiente al trimestre noviembre-diciembre-enero fue presentado este miércoles en la sede que la OMM tiene en la ciudad de Ginebra, Suiza. Allí, la secretaria General de la entidad, la argentina Celeste Saulo, anticipó que la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, una de las principales variables que determinan la ocurrencia de El Niño y su intensidad, arrojan probabilidades fuera de los espectros de medición que se vienen usando hasta ahora.

El reporte pronostica que las temperaturas de ese sector del océano podrían aumentar hasta 3,8° por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. "Esto está, literalmente, fuera de los registros de monitoreo que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas. El Niño alcanzará su punto máximo hacia finales de 2026, pero sus impactos se sentirán mucho después", declaró Saulo.

Se espera un incremento en las precipitaciones por el desarrollo de El Niño.

Las consecuencias del desarrollo de El Niño varían por regiones. Mientras que se prevé un aumento de precipitaciones en el sur de Sudamérica, América del Norte y el norte del Caribe, se incrementa el riesgo de sequías en algunas zonas de Centroamérica, el sur del Caribe y la Amazonía.

En África también se anticipan dos escenarios distintos según la región: mientras que para el este se esperan condiciones más húmedas de lo normal y, por consiguiente, un aumento de las precipitaciones, el sector meridional podría experimentar mayor riesgo de sequías que afectarán la producción agrícola y la disponibilidad de agua.

En tanto, el sudeste asiático tendrá un incremento de temperaturas en conjunto con menos precipitaciones.

Desde la OMM remarcaron que el GCEM brinda perspectivas estacionales y no predice eventos específicos, por lo que resaltaron la importancia de los servicios meteorológicos nacionales y regionales que brindan información sobre regiones más acotadas y con un horizonte a corto plazo.

Reforzar la prevención

A pesar de las perspectivas, Saulo manifestó que la situación prevista por la OMM "no tiene por qué ser sinónimo de desastre humanitario": "Contamos con la ciencia, los pronósticos y los sistemas de alerta temprana para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia".

"Lo que necesitamos ahora es una acción decisiva, sobre todo para proteger a las comunidades más vulnerables", afirmó.

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En este sentido, será fundamental que las obras y trabajos de prevención se mantengan en el tiempo hasta que el fenómeno comience a mostrar señales de debilitamiento, previstas, por ahora, para el trimestre marzo-abril-mayo del 2027, según estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

Hasta febrero

El Niño ocurre cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial aumenta 0,5º en promedio de manera persistente durante cinco trimestres móviles (que se actualizan cada mes) y esto, a su vez, se acopla con el fortalecimiento o debilitamiento de los vientos alisios (vientos tropicales que soplan regularmente de este a oeste). En un año sin desequilibrios, esos vientos mueven las aguas cálidas hacia la zona del sudeste asiático y Oceanía para darle espacio al surgimiento de aguas frías y ricas en nutrientes desde las profundidades de las costas de Sudamérica. Basta apenas con que alguna de las variables cambie su regularidad para que ese equilibrio se rompa naturalmente, algo que pasa cada dos a siete años y que dé paso a un fenómeno que suele durar entre 9 y 12 meses.

Si bien El Niño ocurre hace miles de años bajo esa dinámica, este episodio llega acompañado de un contexto particular: un planeta que supera sus marcas anuales de temperaturas máximas producto del cambio climático provocado por las actividades humanas y océanos que rompieron sus récords de temperaturas entre 2023 y 2026 de forma consecutiva.

Durante la presentación del último informe sobre El Niño, a principios de octubre, Saulo señaló: "El Niño está firmemente establecido y se intensifica rápidamente. Los pronósticos de la OMM indican, casi al 100 por ciento, que el fenómeno va a durar hasta febrero de 2027 y que podría ser uno de los más fuertes desde 1950".

Las previsiones citadas por la argentina refieren a un consenso de 13 agencias, servicios y centros meteorológicos de distintos países coordinados por la OMM y que registran e intercambian constantemente datos registrados por boyas oceánicas, satélites y radiosondas.