El historiador Nicolás Medina analizó en La Capital+ cómo la Guerra de Malvinas transformó la rivalidad con Inglaterra y por qué el fútbol puede ser una oportunidad para reflexionar
09:08 hs - Martes 14 de Julio de 2026
Cada vez que Argentina e Inglaterra se enfrentan en un Mundial, el partido trasciende lo deportivo. Las referencias a la Guerra de Malvinas, los goles de Diego Maradona en México 1986 y la carga simbólica de esa rivalidad vuelven a ocupar el centro de la escena. Pero, ¿es posible separar el fútbol de la historia?
Para el historiador Nicolás Medina, docente de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la respuesta no es sencilla. "Inevitablemente se cruzan los límites", sostuvo al analizar la previa de la semifinal del Mundial 2026 entre la Selección argentina e Inglaterra.
"Para muchos no es solo un partido de fútbol"
En diálogo con Una Tarde +, Medina consideró que el intento de Lionel Scaloni y de los jugadores por descomprimir la carga política del encuentro resulta comprensible por el lugar que ocupan como referentes deportivos.
Sin embargo, señaló que para buena parte de los argentinos el partido inevitablemente remite a un conflicto que excede al fútbol.
"La rivalidad es futbolística, pero también tiene una historia vinculada a nuestro país y, sobre todo, a la Guerra de Malvinas", explicó.
El sentimiento antibritánico no nació con la guerra
Aunque la guerra de 1982 marcó un antes y un después en la memoria colectiva argentina, Medina sostuvo que ese conflicto no fue el origen del sentimiento antibritánico.
Según explicó, ese proceso comenzó varias décadas antes, especialmente durante la década de 1930, cuando sectores nacionalistas y antiimperialistas empezaron a cuestionar la fuerte dependencia económica que Argentina mantenía con Gran Bretaña en el modelo agroexportador.
La guerra, afirmó, profundizó un sentimiento que ya existía y le dio una dimensión social mucho mayor.
Una rivalidad distinta para argentinos e ingleses
El historiador también planteó que el significado del partido no es el mismo en ambos países.
Mientras que para Argentina la Guerra de Malvinas representa el principal conflicto bélico del siglo XX y dejó una marca profunda en la identidad nacional, en el Reino Unido ese episodio ocupa un lugar mucho más reducido dentro de una historia militar atravesada por guerras de escala mundial.
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"Para nosotros fue un hecho muy significativo. Para ellos forma parte de una tradición bélica mucho más amplia", explicó. Incluso sostuvo que gran parte de la población británica conoce poco sobre la guerra en comparación con los argentinos.
Maradona y la revancha simbólica de 1986
Al analizar el peso simbólico del Mundial de México 1986, Medina consideró que Diego Maradona terminó encarnando para muchos argentinos una especie de revancha deportiva tras la derrota en Malvinas.
Los dos goles frente a Inglaterra, especialmente el recordado tanto por "La Mano de Dios" como por el llamado "Gol del Siglo", quedaron asociados en el imaginario colectivo a ese contexto histórico.
"Para gran parte de los futboleros argentinos, Maradona simbolizó una reivindicación después de la guerra", señaló.
Malvinas, uno de los pocos consensos en Argentina
Consultado sobre el lugar que ocupa hoy la cuestión Malvinas entre las nuevas generaciones, Medina sostuvo que se trata de uno de los pocos temas capaces de generar consenso entre distintos sectores políticos.
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"Es uno de los pocos puntos sobre los que existe una reivindicación bastante unánime de la soberanía argentina", afirmó. Como ejemplo mencionó la masiva participación que cada 2 de abril tienen los actos conmemorativos en distintas ciudades del país, entre ellas Rosario.
El fútbol como oportunidad para enseñar
Más allá del resultado que deje la semifinal, el historiador consideró que el partido puede convertirse en una oportunidad para dialogar con chicos y jóvenes sobre la historia argentina.
A su juicio, el desafío consiste en evitar discursos de odio o de violencia y aprovechar el interés que despierta el fútbol para reflexionar sobre el pasado.
"No hay que fomentar un nacionalismo belicista ni el odio irracional. Pero si el fútbol habilita a hablar de la historia de nuestro país y de los derechos argentinos sobre Malvinas, ¿por qué no aprovecharlo?", planteó.
También recordó que la guerra no fortaleció el reclamo argentino sobre las islas, sino que, desde el punto de vista diplomático, interrumpió negociaciones que existían con el Reino Unido y endureció la posición británica respecto de la discusión sobre la soberanía.
Para Medina, esa es una de las principales enseñanzas que deja el conflicto: mantener vivo el reclamo histórico sin confundir el orgullo nacional con la violencia y entendiendo que el fútbol puede ser un disparador para conocer mejor una historia que sigue interpelando a la sociedad argentina.