Pandemia

Pasiones irrefrenables que trajo aparejadas la nueva normalidad

Todos hablan de la nueva normalidad que dejó la pandemia de Covid-19.

Jueves 02 de Julio de 2020

Todos hablan de la nueva normalidad que dejó la pandemia de Covid-19. Hablan, hablan y hablan, pero no se ponen de acuerdo sobre de qué va la nueva “normalidad”, porque hay poco y nada de “normal” en lo que uno ve cuando se mira alrededor. Gente con barbijo, gente que cuando ve a un conocido en vez de saludarlo lo esquiva, gente que no toma un colectivo ni un taxi ni un Uber ni a punta de pistola, prefiere caminar treinta cuadras bajo la lluvia antes de tocar el pasamos de un colectivo o sentarse en el asiento de un auto que, por mucho que se cumpla el protocolo, uno no sabe quién lo ocupó antes. Eso y mil cosas más, como ofrecer mansamente la frente al empleado de seguridad del súper para que le gatille en la frente con un termómetro infrarrojo para saber si tiene fiebre o no. Todo muy normal, como que este, ese y aquel revelen, inesperadamente, pasiones ocultas e irrefrenables. Para muestra un botón, como bien apuntaba el refrán popular. Varios políticos mostraron que lo que realmente les gustan son las cámaras. No solo las cámaras, claro, pero les encantan. Están los nostálgicos, como Susana Rueda, que confinada en casa le hizo notas a referentes del Frente Progresista, entre ellos, al titular de Diputados provincial, Miguel Lifschitz. Están los atrevidos, como Roy López Molina, que habló con todos y de todo, hasta con el profesor de yoga Deepak Ananda y charlaron sobre “cómo mantener el equilibrio en tiempos de coronavirus”. Y están también los previsores, como el titular de Sadop, Martín Lucero, que inauguró su propio programa de entrevistas, “Charlas virtuales”, por donde pasaron abogados, cineastas, periodistas, docentes, de todo un poco, como en botica. Y se equipó para hacerlo, se compró el “aro de luz”. ¿Nace una estrella?

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