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La incontenible fuerza del deseo

¿Hay una fuerza más fuerte que el deseo? Claro que no. Al menos así lo creen los nacidos y criados a la sombra de Freud, que en Argentina, el país más psicoanalizado del universo, son legión.

Sábado 06 de Junio de 2020

¿Hay una fuerza más fuerte que el deseo? Claro que no. Al menos así lo creen los nacidos y criados a la sombra de Freud, que en Argentina, el país más psicoanalizado del universo, son legión. Por eso, cuando el Crew Dragon, el cohete lanzado por SpaceX y la Nasa, comenzó su viaje al espacio, Elon Musk se convirtió en el dueño del mundo. Había hecho exactamente lo que deseaba. En ese momento, otra fuerza incontenible, el fútbol, expresó su deseo. “Elon Musk es canalla, vino a un intercambio al Poli y jugó en la reserva con Vitamina y el Kily”, fue el primer mensaje que voló por WhatsApp, y siguió: “Después se volvió para terminar la carrera de Física. Se fue a probar a Baigorria porque era fanático del Che Guevara”. Y para cerrar la fábula se adjuntaba un sticker del dueño de Tesla con la camiseta de Central. Era una broma, por supuesto, pero el periodista, canalla desde su más tierna edad, fue presa del deseo y la quiso creer. Llamó al Killy y a Vitamina para ver si se acordaban del sudafricano y nada, no se acordaban, pero dudaron, ellos también son canallas y el deseo de que el hombre del momento hubiera vestido la azul y amarilla los tentó. Pero no fueron más allá. Acaso temieron que, como retrucó un periodista leproso, les dijeran: “Ahora se entiende la obsesión de Elon por dar la vuelta al espacio”.

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