El Sumo Pontífice se despidió de los uruguayos después de la liturgia celebrada en Florida y tras su paso por Montevideo y Paysandú
12:28 hs - Domingo 08 de Noviembre de 2026
El Papa León XIV se despidió de Uruguay con un mensaje de agradecimiento y un pedido de unidad y paz, durante su última celebración en la Basílica de la Virgen de los Treinta y Tres Orientales, en Florida, antes de trasladarse a la Argentina para continuar con su visita pastoral.
“Deseo agradecer a todas las personas que hicieron posible mi visita, a las autoridades civiles y religiosas, a los equipos que organizaron cada evento y a los voluntarios, a las familias y comunidades que se movilizaron y colaboraron para que podamos vivir juntos estos días”, expresó el Pontífice al comenzar su saludo final. También reconoció a quienes siguieron las actividades a través de los medios de comunicación.
En ese marco, destacó la recepción que tuvo durante su recorrido por el país y aseguró que había escuchado que, pese a su tamaño, Uruguay tiene “un corazón generoso” y es “un pueblo capaz de cosas muy grandes”. “Han preparado todo muy bien, gracias de corazón”, manifestó, al recordar las actividades compartidas en Montevideo, Paysandú y Florida.
En el tramo final de su mensaje, encomendó al país a la protección de la Virgen de los Treinta y Tres y pidió que Dios bendiga al pueblo uruguayo y lo guíe “por sendas de unidad y de paz”. “Los llevo en mi corazón y les pido que me sigan acompañando con sus oraciones”, expresó antes de cerrar con un afectuoso “¡Muchas gracias, Uruguay!”.
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Acercarse a quienes se alejaron de la fe
Durante la misa, León XIV pidió a los uruguayos acercarse a las personas que se alejaron de la fe y llamó a las familias a transmitir sus creencias a las nuevas generaciones.
“Madres y abuelas, no se cansen de transmitir la fe. Prediquen con su vida y también con su palabra”, expresó el Pontífice, quien recordó a Santa Mónica como ejemplo de perseverancia y confianza en Dios. Además, pidió que esa tarea se realice “con paciencia, sin dureza y sin desaliento”, incluso cuando los seres queridos parezcan estar lejos de la Iglesia.
En su homilía, también se dirigió a los padres y abuelos y sostuvo que los jóvenes necesitan ver que la fe ocupa un lugar importante en la vida de los hombres de su familia. En ese sentido, los exhortó a rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez, al tiempo que destacó el ejemplo de San José en la formación de Jesús.
“Uruguay, hay que ponerse en camino. Hay que entrar de nuevo en las casas. Hay que acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo”, manifestó León XIV, quien convocó a no esperar que quienes se alejaron regresen por sí solos y mencionó la necesidad de acompañar a hijos, amigos, vecinos y personas que nunca tuvieron cerca a alguien que les hablara de Dios.
Antes de finalizar, anunció que depositaría una Rosa de Oro ante la imagen de la Virgen y consagró nuevamente la nación a su protección: “A María, capitana y guía de este pueblo, quiero consagrar de nuevo esta nación, confiar a su amparo esta tierra y a cuantos viven en ella”. También pidió que Uruguay sea preservado de aquello que pueda apartarlo de Cristo.
