Domingo 25 de Junio de 2023
El grupo mercenario ruso Wagner, que se sublevó durante más de 24 horas e inició una marcha armada sobre Moscú desde sus posiciones en Ucrania, se replegaba este domingo de la ciudad de Rostov, en el sur, en cumplimiento del acuerdo con el Kremlin forjado este sábado para que su líder se exilie en Bielorrusia. Los medios rusos trataban de instalar la imagen de total normalidad, pero Moscú se mantenía bajo un régimen "antiterrorista" con enorme despliegue militar y policial. Y nadie podía ocultar que el desafío de los mercenarios al presidente Vladimir Putin lo dejó debilitado y con enormes dudas sobre el futuro de su régimen.
La rebelión militar del grupo Wagner y su líder Euvgeni Prigozhin expuso las vulnerabilidades de las fuerzas militares rusas, que nunca lograron oponer una seria resistencia al avance de Wagner hacia Moscú, y en la cúpula del Kremlin justo en un punto álgido de la guerra que desencadenó Putin en febrero de 2022 al invadir Ucrania.
En virtud del acuerdo, Prigozhin irá exiliado a Bielorrusia, aunque este domingo no se sabía cuándo abandonará Rusia. Tampoco trascendió dónde se encontraba actualmente el jefe de los mercenarios, unos 25 mil hombres muy bien armados y fogueados en el combate.
En la sublevación, Prigozhin desafió frontalmente la autoridad de Putin, de su ministro de Defensa, Serguei Shoigu y del jefe de las Fuerzas Armadas, general Genady Gerasimov, tomó la ciudad de Rostov, en el sudoeste de Rusia, y desde allí avanzó con sus hombres hasta menos de 400 kilómetros de Moscú. Sus columnas blindadas hicieron casi mil km por autopista sin que nadie se le opusiera seriamente. Solo se resistieron seis helicópteros artillados, que fueron derribados por los mercenarios, así como un avión de inteligencia electrónica. Al menos 12 pilotos rusos murieron en los derribos.
Rusia desplegó blindados livianos y soldados en las márgenes de Moscú. También se bloquearon rutas con camiones y se cavaron zanjas con bulldozers, medidas desesperadas que indicaron la falta de recursos militares para afrontar las columnas de tanques y blindados de Prigozhin.
Finalmente, el sábado, de manera abrupta, el líder de Wagner dio marcha atrás y ordenó el regreso de los combatientes a sus bases, tras una mediación del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, uno de los pocos aliados de Rusia en Europa. "Esta mañana Alexander Lukashenko habló por teléfono con su par ruso, Vladimir Putin”, publicó el canal de Telegram Pul Pervogo, cercano al líder bielorruso, citado por la agencia rusa Sputnik. El sábado los dos mandatarios mantuvieron largas conversaciones telefónicas. Sputnik y los canales rusos de TV intentaban este domingo instalar una imagen de tranquilidad y seguridad, pero todo el país presenció la insólita rebelión de Wagner.
Los mercenarios se estaban retirando hoy de la región de Voronezh, fronteriza con Ucrania, dijeron autoridades locales, que aseguraron que todo se desarrollaba “sin incidentes”. También abandonaron la región de Lipetsk, al sur de Moscú, agregaron las autoridades.
Sin embargo, en la capital rusa y sus alrededores, el “régimen de operación antiterrorista” instaurado ayer a raíz del motín, seguía hoy en vigor. Imponentes patrullas de policía permanecían desplegadas a lo largo de la principal carretera que lleva a la salida de Moscú, en el sur de la capital, mostraron canales de televisión.
Las restricciones de circulación en la autopista que une Moscú con Rostov, centro neurálgico de las operaciones rusas en Ucrania, también seguían vigentes, según la autoridad a cargo de las autovías en Rusia.
En Moscú mañana será feriado, decretado por el alcalde de la ciudad, Serguei Sobyanin. Prigozhin dijo anoche que ponía fin a la rebelión para evitar un “baño de sangre”. El líder de Wagner podrá exiliarse en Bielorrusia y evitar ser sometido a juicio penal en Rusia, al igual que sus combatientes, aseguró el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.
El grupo paramilitar tuvo un papel clave en Ucrania, donde protagonizó por ejemplo la batalla más larga desde la invasión que devino en la captura de la ciudad de Bajmut. Esta victoria resultó, sin embargo, pírrica: allí murieron más de 10 mil soldados rusos, entre mercenarios y tropas regulares, según estimaciones occidentales. Prigozhin nunca ocultó la enorme cantidad de bajas que sufrió Wagner en Bajmut. De hecho mostró pilas de cadáveres esangrentados de sus hombres en uno de sus videos contra el Ministerio de Defensa y sus generales.
Para el consejero presidencial ucraniano Mijailo Podoliak, “Prigozhin humilló a Putin y al Estado, y demostró que ya no existe un monopolio legítimo de la violencia” en Rusia.
En Rostov, anoche, cientos de personas vitorearon a los paramilitares, gritando “Wagner, Wagner!”, cuando abandonaban la ciudad. Aunque los términos del acuerdo con Lukashenko siguen sin conocerse, según él fue quien consiguió que el jefe de Wagner detuviera su avance a Moscú. El Kremlin agradeció la iniciativa del mandatario bielorruso. Antes, Putin denunció en un mensaje a la nación la “alta traición” de Wagner y advirtió del riesgo de una “guerra civil”.
Estados Unidos y los aliados occidentales que apoyan a Ucrania siguieron de cerca el desarrollo de la crisis. Para Estados Unidos, esta crisis revela las “verdaderas fisuras” en la autoridad de Putin.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dijo hoy en una entrevista que la rebelión de las fuerzas mercenarias de Wagner mostraba “un desafío directo a la autoridad de Putin” y “verdaderas fisuras”.
“Sospecho que se trata de una imagen en movimiento, y aún no hemos visto el último acto”, dijo Blinken a CNN, y agregó que en la medida en que Rusia está “distraída” por los asuntos internos, se crea “una ventaja adicional para que los ucranianos la aprovechen”.
Por su parte, China respaldó los esfuerzos de Putin para “estabilizar la situación” en el país, según la diplomacia rusa. "Como vecino amistoso y socio estratégico, China apoya a Rusia en sus esfuerzos por proteger la estabilidad del país”, confirmó más tarde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China en su primera reacción al levantamiento, que Beijing había calificado de “asunto interno”.
En tanto, el presidente lituano Gitanas Nauseda dijo que la OTAN debe “reforzar” su flanco este si Bielorrusia acoge a Prigozhin. Lituania tiene fronteras con Rusia y Bielorrusia.