Jorge Comas, quien nació en Paraná hace 65 años, fue ídolo de Boca y Tiburones de Veracruz, pero su carácter lo alejó de la gente. Agredió a algunas vecinas y estuvo preso acusado de violencia de género
06:40 hs - Jueves 16 de Abril de 2026
Del éxito, la fama y el dinero a pasar por la cárcel, vivir sin nada y esperar la ayuda de los pocos fanáticos que le quedan en el fútbol. Jorge Alberto Comas vio las mieles de la notoriedad y creyó estar en una posicion de poder absoluto, hasta que cayó en una dura realidad perdiendo prácticamente todo. No sólo el dinero cosechado, sino todo lo que lo rodeaba hasta quedarse prácticamente solo y transitar sus días mendigando. Muy atrás quedó aquel Comitas que llegó a lo máximo en el fútbol con la camiseta de Colón, pero sobre todo de Boca y después en Tiburones Rojos de Veracruz (México), donde alcanzó el mote de ídolo. Hoy apenas si intenta sobrevivir.
La historia de Comas es un fiel reflejo de que a pesar de llegar a lo más alto de este deporte y alcanzar cierto renombre no impide que de un día para el otro termine muy mal. Es lo que le sucedió a este delantero que nació en Paraná (Entre Ríos) hace 65 años, pasó por Colón, Vélez, Boca y en Tiburones. Y que jugó en los Juegos Olímpicos de Seúl 88.
Además de Boca, en México también logró ser idolatrado por su juego y goles. Tocó el cielo con las manos, era amado, reconocido y disfrutaba de la fama adquirida, pero nada de eso entrega impunidad. Su personalidad lo llevó a creerse más de lo que podía ser y una denuncia por violencia de género lo condujo directo a la cárcel. En junio de 2021 agredío físicamente a tres vecinas, fue condenado a prisión y a fines de 2024 recuperó la libertad tras cumplir la condena en el Centro de Readaptación Social La Toma, situado en Amatlán de los Reyes (Veracruz), pero quedó casi en una situación de calle.
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El exdelantero, que en sus primeros años de vida fue verdulero, panadero, plomero y albañil, también tuvo un incidente con el periodista deportivo Miguel Rocha Solano, quien fue en 2012 fue increpado en su propio restaurante. "Yo tenía un restorán de mariscos donde solía venir y los lunes no abrimos. El me reclamó que no lo dejaba entrar, me tildó de traidor y al día siguiente vino a agredirme. Muy mala persona que ni sus compañeros querían. Cuando jugaba y metía goles se maquillaba todo, pero se metió en drogas, alchol y perdió todo", recordó en diálogo con Ovación el hombre de prena que trabajó en diversos canales de TV y con el que mantuvo un encono por ciertas críticas recibidas en su momento de futbolista.
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Comas, padre de nueve hijos, "fue prácticamente despojado de sus bienes que tenía", según se dice en tierras aztecas. Por eso fue ayudado en muchas ocasiones por el club del cual fue ídolo y donde "se sentía Gardel". Su personalidad y comportamiento le jugó en contra y se fue quedando solo. Tan solo que hoy suele verse por las calles de Veracruz, lugar que eligió hace años para radicarse, deslucido y con una imagen de indigente.
Retiro y peleas familiares
Comita decidió colgar los botines a los 33 años y a partir de ahí inició otra camino en su vida, la peor. “En un momento estuve más muerto que vivo. Me agarró una depresión muy grande en la que lo más difícil fue luchar contra mí mismo. Mis amigos y todos mis familiares me usaron, me trataron de una manera cuando yo era futbolista y de otra cuando dejé de jugar", reconoció el entrerriano hace unos años en una entrevista.
"Antes estaban todo el tiempo conmigo y después no me dieron ni la hora. Por eso me peleé con mi madre, mis hermanos y mi exesposa”, agregó el exatacante que optó por dejar la Argentina para radicarse en 2004 en Veracruz, donde todavía hoy vive y, según se informó, despunta el vicio del fútbol jugando en el senior de Cosmos Music con el fin de evitar la soledad.