Martes 05 de Marzo de 2024
"En los profesorados e institutos de formación docente proliferan currículas educativas de izquierda, abiertamente anticapitalistas y antiliberales, en un país en el cual lo que se necesita es más capitalismo y más libertad". La frase brutal y fiel a su estilo fue dicha el viernes pasado por el presidente Javier Milei, en la apertura se sesiones ordinarias en el Congreso.
No fue la primera vez que el presidente anarcocapitalista de la Argentina pone en tela de juicio a la educación. En una reciente intervención en un foro liberal en Corrientes acusó a la enseñanza pública de "lavar el cerebro" de los estudiantes. El ajuste sobre salarios docentes y presupuestos parece que no solo tiene un componente económico sino que también transpira una fuerte carga ideológica. “Ministerio de Educación: adoctrinamiento, ¡Afuera!”, había dicho en plena campaña.
Un grupo docentes con amplia trayectoria en institutos de educación superior dialogaron con La Capital y expresaron su mirada sobre los dichos del presidente. Advirtieron que el mandatario desconoce lo que ocurre en los profesorados, que sus dichos son fuertemente ideologizados y que al ponerle el mote de "zurdo" a todo lo que no le agrada, "está cultivando condiciones para lo que en otra época se llamaba una caza de brujas".
Pensamiento crítico y adoctrinamiento
Pedro Dabin es docente y director del Instituto Superior del Profesorado Nº 16 Bernardo Houssay y, en primer lugar, propone no confundir adoctrinamiento con pensamiento crítico. “La educación —dice— es un acto político, porque en ella se establecen relaciones de saber y poder, y también las relaciones que se establecen en la contracara del saber y del poder”.
En este marco, para el director del Instituto Nº 16, el discurso del viernes del presidente desconoce el desarrollo académico de las corrientes pedagógicas latinoamericanas de los últimos 40 años. “Corrientes —explica— que ponen en debate las consecuencias del capitalismo a nivel local, latinoamericano y global, e intentan dar alguna respuesta desde nuestro continente, incluso desde nosotros, desde el sur”.
Dabin explica que en los institutos de formación docente lo que se hace desde el pensamiento crítico es confrontar, comparar y polemizar las distintas corrientes del pensamiento. “Por eso trabajamos en un ámbito de libertad”, agrega. Advierte que en el discurso presidencial “hay una visión unívoca donde prima el pensamiento único y que no admite otras formas de pensar”. Y que precisamente eso “resulta peligroso porque evidentemente es adoctrinamiento”.
El mandato de destruir
La doctora en educación Liliana Sanjurjo también se pronuncia sobre las expresiones del presidente y destaca que los institutos del profesorado tienen tanta historia y son tantos en el país, que de ninguna manera se podría hablar de una ideología hegemónica. “Sé muy bien, algo que el presidente desconoce, que a los Institutos se ingresa por estrictos concursos de antecedentes y oposición, que son muy controlados incluso por los propios inscriptos. Se trata de un sistema de ingreso democrático, por eso es imposible que en todos los profesorados se tenga la misma ideología”, afirma Sanjurjo, quien habla con la experiencia de haberse dedicado cinco décadas a la docencia, y de haber ejercido los cargos de vicerrectora, rectora y supervisora de institutos de formación docente.
La formadora dice que a la hora de reformar diseños curriculares, se conforman para esos fines comisiones en las distintas jurisdicciones -de las que también ha formado parte-, por lo que sostiene: “El presidente también desconoce cómo se deciden y aprueban las reformas curriculares”.
Sanjurjo también reflexiona sobre las apreciaciones ideológicas de Milei y dice que “el presidente llama izquierda a cualquier cosa”, en la medida que las opciones que ha tenido la población en las urnas, salvo una propuesta partidaria muy minoritaria, no han sido de izquierda sino entre diversos modelos de capitalismo. Se detiene en el concepto de anarcocapitalismo defendido por el gobierno nacional y sostiene: “No comparto para nada esta idea de libertad, que es una libertad reducida a unos pocos que tienen injerencia en el mercado, lo que equivale a falta de libertad para el resto que es la gran mayoría. Además, confundir capitalismo social o distributivo con la izquierda es un dato que lo ubica a Milei en la ultraderecha”. Y agrega: “El anarcocapitalismo, lejos de ser algo moderno, equivale a hacernos regresar a cuando lo único que valía era la diferencia de cuna. Eso se discutió hace siglos atrás, con la revolución francesa”.
La docente afirma que cuando el presidente se refiere a los institutos de formación docentes lo hace desde la ignorancia “y con el interés de desprestigiar y agredir a todo lo que quiere destruir. Porque ese es su mandato”. Una situación que denuncia por reconocerse una gran defensora de estos espacios, que llegan a lugares donde no lo hace la universidad y permiten que muchos jóvenes tengan un estudio de nivel superior y puedan trabajar en sus lugares de origen. “Hay instituciones históricas, centenarias, que tienen origen en las escuelas normales, que han demostrado su necesidad y eficiencia”, concluye.
Lo político y lo partidario
La profesora Rosana Guardalá coincide con Sanjurjo en que las expresiones del presidente evidencian un absoluto desconocimiento sobre la formación docente, y dice: “Las declaraciones que hace son dolorosas y se fusionan en una especie de ninguneo y chicana. Hay una gran confusión y un juego con el sentido común que pone en la mira a la educación y degrada a la formación docente, por eso generan tanto malestar”. Guardalá da clases en Instituto Superior N° 9.026 "María Auxiliadora" y en la carrera de letras de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Se define orgullosa como egresada de la universidad pública, que dice haberla transformado y formado en sujeto y ciudadana.
A la hora de reflexionar sobre el discurso de Milei, dice que lo que allí subyace es un sobreentendido muy rudimentario que anida en el imaginario: el malentendido entre lo político y lo partidario. Dice que esta confusión entre comillas, es lo que da lugar a una declaración provocadora que afirma que en los profesorados proliferan las currículas educativas de izquierda, con la intención de teñir de malestar con el uso de la palabra izquierda. Y afirma contundente: “La educación es política, surge con una gran función política de poder brindar las mismas oportunidades y formar a todos los ciudadanos y ciudadanas. De que los niños o quien acceda a cualquier nivel educativo pueda tener las mismas posibilidades mas allá de los privilegios que pueda tener, o de las falta de esos privilegios por sus condiciones de base”.
La docente apunta a otros malos entendidos que quedan nublados en la palabra izquierda, que para algunos grupos tiene una carga muy peyorativa y peligrosa. “El discurso oficial ofrece oposiciones donde anida una idea entre lo bueno y lo malo: la izquierda anticapitalista y antiliberal que contamina la currícula es lo opuesto a lo bueno, que sería el capitalismo y la libertad. Quienes trabajamos en educación, sabemos que no hay educación posible en un sistema capitalista rotundo, porque no hay posibilidad de generar oportunidades de ningún tipo. Es una posición que va en contra de la ética, por eso quienes educamos no podemos sostenerla”, afirma.
La otra cuestión que destaca del discurso del presidente, es la subestimación que hace de quienes acceden a los institutos de formación docente, desconociendo la la capacidad crítica de quien se está formando. Guardalá dice sentirse movilizada en estos tiempos, no solo porque la afectan profesionalmente sino también como persona. Cuenta que en las escaleras del instituto donde trabaja hay escrita una frase que dice que educar es una tarea de amor, y reflexiona: “Educar con amor implica hacer seriamente el trabajo, aprender y comprometerse con ese otro para que salga transformado, cuando tal vez la única posibilidad que tiene de ello es la escuela. Y esa transformación siempre tiene que ser en beneficio de la comunidad y de todos, porque es imposible pensar en una educación de privilegios o para unos pocos, eso es un contrasentido de la educación”.
Una caza de brujas
“Hay conceptos confusos en la propia concepción de las ideas del presidente, porque cuando dice que un país que necesita más capitalismo y liberalismo o libertad. Es muy confuso y engañador eso, cuando en realidad son cosas que se dicen para llevar adelante este plan de ajuste y venta del país”. Quien así se expresa es Gustavo Bombini, licenciado y doctor en letras, exdirector del Plan Nacional de Lectura y experto en didáctica de la lengua y la literatura infantil. Tras el discurso de Milei en el Congreso, Bombini posteó una foto de la portada del libro Adiós Sarmiento, de la pedagoga Adriana Puiggrós. Como texto, la frase del presidente referida a los profesorados y una pregunta: “¿Qué te pasa Milei? Me vas a prohibir leer algo? Caza de brujas? Moderá tu autoritarismo, estamos en democracia. Tratá de superar tu ignorancia y tus prejuicios”.
Formador de formadores con larga experiencia en profesorados, Bombini propone leer los dichos del presidente dentro de un esquema represivo, no solamente representado en los dispositivos de seguridad que monta la ministra Patricia Bullrich, sino también en la represión ideológica donde Javier Milei “vuelve a formas de discriminación ideológica muy graves, propias de una dictadura militar, al decir que hay currículas que son de izquierda”.
“Si esto lo cruzamos con los trolls y adherentes que dicen «zurdos de mierda» o «comunistas», o cuando Milei dice que el presidente de Colombia es «un comunista asesino», está cultivando condiciones para lo que en otra época se llamaba una caza de brujas, que en otra época dio como resultado los 30 mil desaparecidos que el propio presidente y la vicepresidenta niegan”, dice Bombini, quien actualmente coordina un programa en la provincia de Buenos Aires vinculado a las bibliotecas de los institutos de formación docente y los centros de investigación y de formación permanente. “Ahí —dice— trabajamos con los bibliotecarios y no calificamos a los materiales como de izquierda o de derecha”.
El docente recuerda que hace 40 años ponerle el mote de zurdo a alguien podía acabar con su vida: “Estamos complicados, esto es un proceso que dentro de algún tiempo puede justificar hasta la censura de bibliografía, porque están al límite de decir eso, porque si hay currículas «de izquierda» entonces vamos a revisarlas, con toda la carga de prejuicios en la historia del pensamiento que existe. O sea, como Marx es de izquierda no lo vamos a leer. Parte de mi carrera la hice en la dictadura militar y aprendí lo que era no no tener teorías de las ciencias sociales y humanidades por efecto de la censura de la dictadura, por eso me genera escalofrío todo esto”.