Lunes 29 de Octubre de 2012
Estoy cansada de la línea de colectivos 129. Vivo en barrio Acindar, entre las calles Winter y Avellaneda, hace más de dos años que para ir a mi trabajo tengo que usar esta línea, una de las dos que pasan por el barrio, la otra es la 130. Pareciera que de cada diez coches, ocho son 130 y dos 129, su frecuencia no existe y los vecinos que todos los días, cansados ya de este problema, salimos a la espera de un coche 129, no sabemos con qué nos encontraremos. Mi barrio es la punta de línea de dicho colectivo, por lo tanto vemos cómo los choferes llegan y se acuestan en algún asiento, claro que esto no sabemos cuánto puede durar. Si tenemos suerte no se duermen. Ha pasado que los vecinos mismos les golpean la puerta para despertarlos de su siesta, también van al kiosco, toman su gaseosa y comen su sándwich (eso no seria el problema si volvieran y comenzaran su recorrido), se quedan adentro mucho tiempo. Con suerte, luego de 15 o 20 minutos vuelven, claro que acá está el mayor de nuestros problemas porque algunos salen, y otros, simplemente, como si las personas que estamos esperando desde hace media hora no estuviéramos allí, se van con sus puertas cerradas. Otros dicen que el coche está roto y se van al galpón. Los lunes, martes y miércoles el coche Nº 82, después de hacer todo lo relatado arriba, volvió y dijo que no salía porque no tenía frenos. Tres días consecutivos no tenía frenos el coche segun este chofer. Ahora yo me pregunto: ¿por qué después del primer día de detectado el problema no lo dejó en el mecánico? ¿Por qué no avisó a la empresa que no iba a comenzar su recorrido porque el coche estaba roto? ¿Por qué no nos avisó 20 minutos antes que no iba a salir, así cada uno buscaba la forma de llegar a destino en horario? Yo, como mucha gente, marco tarjeta en el trabajo, y si llego tarde me descuentan dinero. ¿Alguien puede corregir esto?
María Julia Bocchietti,
DNI. 27.059.732